El fentanilo está contribuyendo a la epidemia de opiáceos en EEUU

El aumento de las incautaciones de fentanilo en México han llevado a que Estados Unidos y México se comprometan a redoblar los esfuerzos bilaterales de lucha contra la producción y el tráfico de esta droga, una de las que más contribuye a la mortal epidemia de opioides que está causando estragos en Estados Unidos.

Según Alberto Elías Beltrán, subprocurador Jurídico y de Asuntos Internacionales de México, el país está incrementando sus esfuerzos por combatir el fentanilo. El funcionario señaló que en México se han realizado cuatro incautaciones del opioide sintético desde comienzos de 2017, mientras que durante los diez años anteriores las autoridades hicieron 12 incautaciones de fentanilo en total.

Beltrán hizo estos comentarios durante la inauguración de la primera Conferencia Nacional de Química Forense de Fentanilo, que se realizó en la Ciudad de México el 16 de mayo, y que contó con la asistencia de funcionarios policiales de todo el país. Después del evento, Roberta Jacobson, embajadora de Estados Unidos en México, le dijo a InSight Crime que éste "hace parte de la cooperación internacional en torno al fentanilo".

"Nos estamos asegurando de que los laboratorios sepan cómo procesar de manera segura el fentanilo, de modo que puedan cumplir su importante papel investigativa y ayuden a determinar el origen del fentanilo y la manera como se trafica. Esto les permitirá a ambos países hacer frente de manera más eficaz a la amenaza de la producción y el tráfico ilegal de opiáceos", dijo Jacobson.

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Según la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés), el fentanilo, que es 50 veces más potente que la heroína, suele mezclarse con productos derivados de la heroína o con pastillas falsas. Aunque las compañías farmacéuticas de Estados Unidos también lo producen de manera legal, en su más reciente Evaluación Nacional sobre la Amenaza de las Drogas, la DEA señala que el fentanilo ilegal fue la droga que más contribuyó al aumento del 79 por ciento de las muertes relacionadas con opioides sintéticos registradas entre 2013 y 2014.

Solo en el estado de New Hampshire, 351 personas sufrieron sobredosis fatales de opiáceos durante el año 2015, según datos proporcionados a Fusión por el médico forense del estado. El fentanilo estuvo relacionado con 253 de estas muertes.

Junto con la heroína y la prescripción de analgésicos, la DEA considera a este analgésico sintético como una de las drogas que mayores amenazas representan para Estados Unidos. Y la presencia del fentanilo en los mercados estadounidenses está creciendo rápidamente: las incautaciones de la droga en el país aumentaron de 934 en 2013 a más de 13.000 en 2015.

"En 2015, más de 33.000 personas murieron en Estados Unidos debido a sobredosis de opiáceos. Las tendencias actuales indican que esta cifra aumentará en 2016 y 2017", dijo Jacobson.

Análisis de InSight Crime

El reciente compromiso por redoblar los esfuerzos bilaterales es el mayor paso que han dado los dos países para abordar el problema del fentanilo.

Pero el anuncio también señala algunos factores preocupantes. La necesidad de este proceso de educación apunta a la falta de capacidad de los organismos de seguridad mexicanos para hacer frente a un problema que ya es una amenaza para la salud pública y la seguridad de su vecino del norte. El hecho de que en la última década se hicieran tan pocas incautaciones de fentanilo en México, a pesar del auge de la epidemia de opiáceos al norte de la frontera, también es un reflejo de esta situación.

La promesa de una mayor cooperación también indica que los organismos de seguridad no tienen muy claro cómo opera esta dinámica criminal ni la logística necesaria para la producción y el transporte de fentanilo en ambos lados de la frontera.

La DEA ha identificado a México como una de las principales fuentes del fentanilo ilegal. Pero no se sabe qué cantidad del opioide sintético realmente se produce en México para ser enviado al norte, ya sea en su forma pura o mezclada en la creciente cantidad de heroína producida por los grupos criminales del país, y qué cantidad proviene de China para ser transportada a Estados Unidos.

Los productos químicos necesarios para la elaboración del fentanilo también llegan a México procedentes de China. Esos productos químicos son a veces utilizados para la producción nacional en México o traficados por la frontera para la producción en Estados Unidos.

Lo que sí está claro es que dicha sustancia es un producto reciente en el portafolio de los grupos del crimen organizado mexicanos. Entre 2013 y 2015, las incautaciones de la droga se efectuaron sobre todo en el suroeste de Estados Unidos, principalmente en la frontera de California y Arizona, o cerca de esta, así como en el noroeste.

Estos compromisos se presentan poco después de los comentarios que hizo en abril William Brownfield, subsecretario para Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley (INL por sus iniciales en inglés), según los cuales México y Estados Unidos están discutiendo una posible ayuda financiera de Estados Unidos para apoyar algunos de los esfuerzos de erradicación de la amapola en el país —otra actividad criminal en México que está causando la crisis de opiáceos en Estados Unidos—.

La producción y el tráfico de heroína han aumentado en México en los últimos años dada la demanda al norte de la frontera, que es generada por los consumidores de analgésicos prescritos que buscan una heroína más barata. En una reciente entrevista con Bloomberg, Brownfield dijo que el 94 por ciento de la heroína que entra a Estados Unidos proviene de México.

Los esfuerzos bilaterales de los organismos de seguridad en ambos lados de la frontera demuestran una mejor relación de trabajo que las tensas relaciones públicas entre las administraciones de los actuales presidentes de Estados Unidos y México. Sin embargo, será importante darle continuidad a la cooperación bilateral para hacer frente al  fentanilo y la heroína, con el fin de abordar las amenazas de salud pública y seguridad relacionadas con el creciente tráfico de drogas opioides.