Miguel Ángel Osorio Chong

México ha iniciado un programa de entrenamiento de policías sobre métodos apropiados de recolección de evidencias, como parte de su transición a un nuevo sistema judicial acusatorio, pero la endémica corrupción policial probablemente será un obstáculo en los intentos por aumentar la eficacia judicial y reducir la impunidad.

 

El pasado 12 de octubre, el secretario de Gobernación de México, Miguel Ángel Osorio Chong, hizo el lanzamiento del Plan Nacional de Capacitación para Policías en el Sistema de Justicia Penal, dirigido a entrenar a los policías sobre cómo proteger, analizar y presentar evidencias criminales para ser usadas en los juicios, según informó Crónica.

Esta capacitación hace parte del cambio que está dando México de un sistema acusatorio escrito e inquisitivo a un sistema oral (como el que se utiliza en Estados Unidos), tras una serie de reformas constitucionales realizadas en el año 2008. Los 31 estados mexicanos y el Distrito Federal deberán completar la transición para junio de 2016.

Según Notimex, se espera que la capacitación les brinde a los policías los conocimientos y las habilidades necesarias para llevar a cabo la tarea de recoger pruebas que puedan ser usadas en las cortes una vez se implemente completamente el nuevo sistema acusatorio.

Aunque Osorio Chong dijo que no es función de los policías garantizar la justicia, ellos pueden ayudar a garantizar la justicia si siguen los procedimientos adecuados.

Osorio Chong también se refirió al inmenso desafío que representa este programa de capacitación, dado que las fuerzas de policía estatales y municipales suman en total unos 350.000 oficiales.

Análisis de InSight Crime

Dada la rampante impunidad de los crímenes en México, es innegable que la policía del país necesita mayor formación y experiencia en la conducción de investigaciones penales, sobre todo ahora que el país está en la transición hacia un nuevo sistema judicial. Sin embargo, como reconoce Osorio Chong, entrenar a cientos de miles de policías en los métodos de investigación criminal será una tarea abrumadora.

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Esta tarea se hace aún más difícil dada la rampante corrupción de la policía, pues con frecuencia los agentes colaboran con los grupos criminales o usan su posición para obtener beneficios personales dirigiendo redes de secuestro o extorsión. Esto plantea el temor de que los policías alteren las pruebas recogidas para protegerse a sí mismos o a sus cómplices criminales.

Además, el alto volumen de policías puede ser una barrera a la hora de impartir conocimientos sobre investigación y tratar de profesionalizar a los oficiales.

Estos problemas estructurales profundamente arraigados son una realidad e indican que, si bien cualquier cosa que aumente los niveles de profesionalismo de la policía de México será bienvenida, es poco probable que esta capacitación por sí sola dé como resultado investigaciones más transparentes y juicios más eficaces.