Vigilancia aérea en la frontera entre Bolivia y Brasil

El ministro del Interior de Bolivia reconoció en una cumbre regional que muchos cruces fronterizos siguen siendo vulnerables a las actividades criminales, lo cual recuerda el papel de la nación andina como un centro regional para el narcotráfico.

En una reunión de los países del Cono Sur esta semana en Brasilia, el ministro del Interior de Bolivia, Carlos Romero, señaló que 34 puntos en la frontera de su país son vulnerables para el narcotráfico, informó el diario boliviano La Razón. (Vea el mapa de La Razón)

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Romero dijo que, debido a la estratégica ubicación geográfica de Bolivia, el país “es aprovechado por la delincuencia organizada transnacional para la comisión de sus delitos, entre ellos el tráfico ilícito de drogas, el tráfico de armas, la trata y tráfico de personas, y robo de vehículos”.

El ministro del Interior dijo además que Bolivia se encuentra en el centro del continente suramericano y tiene una frontera de casi 7.000 kilómetros que comparte con Brasil, Argentina, Perú, Paraguay y Chile.

Romero también mencionó el acuerdo para crear un centro trinacional de inteligencia policial entre Bolivia, Brasil y Perú, que tendrá su sede en la ciudad brasileña de São Paulo, con bases adicionales en Bolivia y Perú, según informó La Razón en un artículo anterior.

Según La Nación, durante el encuentro, al que acudieron ministros de Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina, Bolivia y Chile, las naciones asistentes emitieron un comunicado en el que dicen que los países del Cono Sur han enfrentado dificultades en la integración de las políticas de seguridad, y que las políticas y herramientas actuales son insuficientes para enfrentar a las redes criminales, que cada vez son más compactas.

Análisis de InSight Crime

Como lo señaló Romero, la geografía de Bolivia ha permitido que el país se convierta en un centro clave para el tráfico de drogas en Suramérica. El país andino está situado junto a Brasil, el segundo mayor consumidor de drogas ilegales en el mundo. Bolivia limita además con Perú, uno de los principales productores mundiales de cocaína, y Paraguay, el principal productor de marihuana en Suramérica. Además, están creciendo los mercados de drogas en los vecinos Argentina y Chile.

Si a todo esto se añade la producción de cocaína al interior de Bolivia, queda claro por qué este país es cada vez más el centro del narcotráfico suramericano. Las extensas y relativamente desatendidas fronteras representan oportunidades lucrativas para los traficantes de drogas por tierra, y hay creciente evidencia de que los traficantes aéreos también están utilizando al país como un punto de transbordo.

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Las promesas de una mayor cooperación multilateral que se presentaron durante esta reunión son un signo alentador de que los países de la región planean trabajar juntos para combatir el comercio ilegal de drogas. Sin embargo, como lo reconoce la declaración de los asistentes, los pronunciamientos anteriores de cooperación bilateral y operaciones conjuntas se han quedado cortos para tener un impacto duradero en los flujos de drogas en la región. Se necesitarán muchos más esfuerzos continuos para lograr ese objetivo.