Porfirio Lobo, expresidente de Honduras

Uno de los cabecillas de la red de narcotraficantes Los Cachiros dijo ante la corte que él sobornó varias veces al expresidente Porfirio Lobo, una nueva evidencia de que los narcotraficantes corrompieron las instituciones estatales de Honduras en sus más altos niveles.

Al presentar su testimonio en el caso de narcotráfico de Fabio Lobo, hijo del expresidente, Devis Leonel Rivera Maradiaga dijo en un tribunal de Nueva York que él hizo su primer pago a Lobo, de entre US$250.000 y 300.000, cuando el político era presidente en 2009, informó La Prensa. A ello le siguieron al menos dos sobornos más que le fueron entregados directamente al presidente, dijo Rivera.

El confeso narcotraficante afirmó que asistió a una reunión con Lobo después de las elecciones, en la que el presidente prometió que nunca extraditaría a Rivera ni a sus socios y los animó a crear empresas con las que podrían acceder a contratos del gobierno, los cuales les permitirían financiar sus sobornos políticos.

Según el testimonio de Rivera, el entonces presidente Lobo encargó a su hijo Fabio de coordinar acciones con los traficantes. Rivera declaró que Fabio Lobo le ayudó personalmente con medidas de seguridad para dos cargamentos de cocaína especialmente grandes, y que por uno de esos cargamentos el hijo de Lobo le cobró US$50.000 adicionales para pagarle "al jefe" —supuestamente refiriéndose al ministro de Seguridad y asesor durante la administración Lobo, el general en retiro Julián Pacheco Tinoco—.

Rivera agregó que dichos contactos políticos, junto con contactos corruptos adicionales en la policía y el ejército, les permitieron a Los Cachiros establecerse como una de las principales redes de tráfico de drogas en Honduras y transportar toneladas de cocaína por todo país.

Además, Rivera testificó sobre el asesinato, en el año 2009, de Julián Arístides González, el entonces director de la Dirección de Lucha Contra el Narcotráfico (DLCN) de Honduras. Rivera dijo que asistió a una reunión con otros traficantes y al menos un congresista, en la que decidieron pagarle a un grupo de policías para que asesinaran a Arístides.

Porfirio Lobo negó categóricamente todas las acusaciones, y le dijo a AFP que nunca se había asociado con criminales ni recibido dinero de ellos.

El Ministerio de Seguridad también emitió un comunicado en el que negaba las acusaciones "malintencionadas y sin fundamento" de Rivera, que según el ministerio fueron hechas por el acusado con el fin de recibir beneficios judiciales, informó El Heraldo.

Análisis de InSight Crime

Las declaraciones de Rivera deben ser verificadas independientemente, pero ésta no es la primera vez que Lobo ha sido acusado de conexiones con el crimen organizado. El año pasado surgieron dudas sobre las turbias relaciones de Lobo, luego de que apareciera una foto en la que se le veía con el capo criminal (ahora asesinado) José Natividad "Chepe" Luna.

Aunque aún no se ha establecido la inocencia o la culpabilidad de las importantes figuras políticas que Rivera mencionó, sus acusaciones se suman a un creciente cuerpo de evidencia que deja claro que el surgimiento de redes como Los Cachiros y la creciente importancia de Honduras como una nación de tránsito de drogas son hechos relacionados directamente con la capacidad del crimen organizado para cooptar y corromper a las instituciones del país.

VEA TAMBIÉN: Élites y crimen organizado en Honduras

Además, está claro que el inicio de este caos de seguridad coincide con el período posterior al golpe de Estado de 2009 contra el entonces presidente de Honduras Manuel Zelaya, cuando Lobo y sus aliados políticos emergieron como los nuevos gobernantes del país.