Erradicadores manuales en Colombia

Un año después de la decisión tomada por Colombia de suspender las fumigaciones aéreas de cultivos de coca, los niveles de erradicación han caído al tiempo que la producción de coca sigue disparada, una tendencia que seguramente fortalecerá a los grupos criminales implicados en esta actividad ilícita. 

Desde que Colombia dejó de usar uno de sus principales métodos de erradicación de coca: la fumigación aérea de cultivos con el herbicida glifosato, el gobierno ha arrancado una cantidad de coca mucho menor, según estadísticas gubernamentales publicadas por el Observatorio de Drogas del Ministerio de Justicia de Colombia. El país suspendió las operaciones de fumigación aérea en octubre de 2015 debido a preocupaciones de salud pública.

Entre enero y septiembre de 2016, los erradicadores manuales retiraron 13.565 hectáreas (ha) de coca en el país. En 2015, la erradicación manual sumó 13.473 ha, mientras que la aspersión aérea destruyó  36.494 ha.

Para  2016, el Ministerio de Defensa se fijó una meta de erradicación de 20.000 ha —un área de tamaño similar al cultivo total de coca solo en el departamento de Putumayo, al sur del país.

El número de hectáreas erradicado manualmente ha ido cayendo desde aun pico de casi 100.000 ha en 2008, según cifras del gobierno.

Al mismo tiempo, el cultivo de coca se ha duplicado de 48.000 ha en 2013 a 96.000 ha en 2015, según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD). Un delegado de esa oficina ya le había dicho a InSight Crime que es posible que se mantenga ese patrón por el resto del año.

Análisis de InSight Crime

Las ambiciones de erradicación en Colombia son sorprendentemente bajas dada la reciente explosión de sembrados de coca. En comparación, el vecino Perú ha erradicado más de 22.000 hectáreas en 2016, pese a tener menos de la mitad de coca que Colombia.

El país está rediseñando su estrategia antinarcóticos para atacar la producción y el tráfico de cocaína en lugar de los peldaños más bajos del negocio de drogas ilícitas. Este cambio se ha atribuido en parte a las dificultades y peligros de los esfuerzos de erradicación manual, que se han visto obstruidos por cientos de bloqueos de los cocaleros.

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El gobierno sin embargo está tomando medidas para resolver la cantidad relativamente pequeña que se está erradicando. Desde comienzos de 2017, la policía usará aviones para monitorear los cultivos de coca en tiempo real en lugar de depender de los datos del año anterior, informó de El Tiempo. Pero sin una estrategia de erradicación efectiva, es poco probable que esta medida tenga un impacto importante.

Esta tendencia seguramente mantendrá bien financiados a los grupos criminales involucrados en la producción de coca por el futuro previsible. Por el momento, se estima que la organización guerrillera Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) controla un 70 por ciento de los cultivos, pero la mayor parte puede pasar a manos de otros grupos en caso de que los insurgentes se desmovilicen como parte de un eventual acuerdo de paz. De no desmovilizarse, estarían en buena posición para beneficiarse del actual repunte de la coca.