Droga incautada en punto de control fronterizo de la GNB

Las autoridades venezolanas anunciaron recientemente incautaciones de cocaína que ascienden a casi tres toneladas, lo que ilustra el persistente flujo de drogas en la frontera entre Colombia y Venezuela.

El pasado 8 de marzo, las autoridades incautaron 1.749 kilos de cocaína en el estado fronterizo de Zulia y otros 877 kilos fueron decomisados en distintas operaciones en los estados de Monagas, Mérida y Anzoátegui.

InSight Crime ha señalado anteriormente que Zulia es un punto estratégico para la entrada de droga que viene desde Colombia. La llamada "Ruta Caliente" sale desde la población Paraguachón en el departamento colombiano de la Guajira y llega a al sur del lago Maracaibo en Venezuela, haciendo uso del río Limón.

Asimismo, los estados de Monagas, Mérida y Anzoátegui en Venezuela están ubicados en la ruta que va desde Norte de Santander y Arauca en Colombia y tiene como destino Europa, África, Centroamérica y el Caribe.

Análisis de InSight Crime

A la crisis social, política y económica en Venezuela, el abuso de los recursos del Estado y el involucramiento de las fuerzas armadas en actividades ilegales, como el narcotráfico, se le debe sumar la problemática resultante del incremento en los cultivos de coca en Colombia. Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, Colombia estaría produciendo 1.360 toneladas de cocaína al año, parte de la cual sale del país por los 2.219 km de porosa frontera que comparte con Venezuela

Tras el inicio de la desmovilización de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), las rutas de tráfico de cocaína hacia Venezuela que hasta hace poco eran controladas principalmente por los bloques Oriental y Magdalena Medio, ahora están disponibles para ser arrebatadas por otros grupos criminales, y la lucha territorial por el control de las economías ilegales en estos territorios no se ha hecho esperar.

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En el caso de Norte de Santander —vecino de los estados de Táchira y Zulia en Venezuela—, debido a los vacíos de poder dejados por el Frente 33 de las FARC que estaría concentrado en Tibú, las tensiones han aumentado entre el Ejército Nacional de Liberación (ELN), el Ejército Popular de Liberación (EPL) y las BACRIM (Acrónimo de Bandas Criminales). Incluso, recientemente se informó sobre cómo la aparición de grupos de presunto origen paramilitar en la zona estarían causando el desplazamiento de habitantes de esa región hacia Venezuela

Otro factor que no hay que desestimar es el posible aumento de cultivos ilícitos en territorio venezolano. En sus cifras más recientes (2015), la Oficina Nacional Antidrogas (ONA) de Venezuela, señaló a Zulia como el estado donde se presentó la mayor cantidad de incautaciones a nivel nacional (58 toneladas) y también informó sobre la existencia de cerca de 25 hectáreas de cultivos de coca en una zona cerca de la frontera de Colombia.

Lo anterior coincide con una reciente investigación de campo realizada por InSight Crime, en la cual se evidenció que en La Sierra de Perijá, ubicada en ese estado, habría cultivos de coca que son controlados por el ELN y que el grupo guerrillero estaría empleando indígenas locales en laboratorios para el procesamiento de cocaína.

En definitiva, el optimista discurso de Santos sobre que el acuerdo de paz con las FARC —posiblemente el actor más importante en el comercio mundial de cocaína— podría marcar un punto de inflexión en la lucha contra el narcotráfico, parece ser desmentido por la realidad. Las condiciones al interior tanto de Colombia como de Venezuela podrían seguir nutriendo la circulación de cocaína e impulsando el aumento de su consumo en toda la región.