Policía y civiles en Río de Janeiro

Los residentes de Río de Janeiro están huyendo de la ciudad debido al aumento en las tasas de violencia criminal, y dado que los esfuerzos ciudadanos para ayudar a las personas a mantenerse por fuera del fuego cruzado no solucionan las causas centrales del problema.

Las tasas de violencia criminal en Río de Janeiro, que incluyen asesinato, robo, lesiones personales que desencadenan muertes, y homicidios como resultado de las intervenciones de la policía, aumentaron 16.4 por ciento durante el primer semestre de 2017, según el Instituto de Seguridad Pública de Brasil (ISP).

Entre enero y mayo de 2016 se abrieron 2.528 casos de violencia criminal en la ciudad, lo que significa 16 muertes por día. Durante ese mismo período del año 2017 se abrieron 2.942 casos, o un promedio de 19 muertes diarias.

Según Estadão, los residentes de Río han comenzado a huir de la ciudad debido al aumento en los niveles de violencia.

Tras ser asaltada en la puerta de su casa en el norte de Río de Janeiro cuando estaba embarazada, Natalia Mello le dijo a Estadão que había decidido que no quería "criar a mi hija en esa desesperada situación".

Y después de escuchar acerca de niños que son baleados en sus casas, en la escuela o, en un terrible caso, en el  vientre de la madre, Beatriz Bihari se trasladó a Cabo Frío, a dos horas al este de Río.

"No puedo evitar pensar que [las víctimas] podrían ser mis hijas", le dijo a Estadão.

Análisis de InSight Crime

En un intento por mejorar la seguridad en Río de Janeiro, se han tomado medidas de seguridad. Antes de los Juegos Olímpicos de 2016, Amnistía Internacional lanzó la aplicación Crossfire (Fogo Cruzado) para ayudar a documentar el uso de armas de fuego en la ciudad. Recientemente los ciudadanos crearon la aplicación ''Dónde hay tiroteos'' (Onde Tem Tiroteio – OTT) para notificar en tiempo real a los habitantes de Río de Janeiro acerca de dónde se producen los tiroteos en la ciudad y ayudar a reducir el riesgo de quedar atrapados en el fuego cruzado.

Sin embargo, estos esfuerzos no logran abordar los principales problemas que conducen a la violencia, como la disponibilidad de armas de fuego. De todos los homicidios cometidos en el país en 2015, 41.817 se cometieron con armas de fuego, lo que representa más de dos tercios (71.9 por ciento) de los asesinatos, según un reciente informe del Instituto de Investigación Económica Aplicada (IPEA por sus iniciales en portugués ).

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Este aumento de la violencia criminal es más evidente en el estado de Río de Janeiro. Entre el 1 de enero y el 30 de junio, se registraron al menos un tiroteo y 14 alertas de tiroteos por día, según datos analizados por G1 Globo.