Roberto Vargas Gutiérrez, alias "Gavilán", segundo hombre al mando de Los Urabeños

Un alto comandante del grupo criminal más poderoso de Colombia fue abatido durante una operación de seguridad, lo cual significa un nuevo logro para las autoridades y a la vez puede generar nuevas luchas al interior de la organización, que se encuentra cada vez más fragmentada.

El segundo hombre al mando de Los Urabeños, Roberto Vargas Gutiérrez, alias "Gavilán", fue abatido durante una operación llevada a cabo el 31 de agosto por miembros de la policía y el ejército en la región de Urabá, Colombia, bastión tradicional del grupo.

Gavilán, quien fue una figura clave en el crimen colombiano durante más de 20 años, murió en medio de ataques aéreos y terrestres realizados por una unidad especial de las fuerzas militares como parte de la Operación Agamenón II, la persecución más grande en la historia de Colombia, que hasta el momento no había logrado derribar a ningún miembro de la cúpula de Los Urabeños.

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Gavilán fue uno de los criminales más buscados en Colombia, después de haber ascendido en las filas del crimen durante décadas, pasando de ser un combatiente de la guerrilla y los paramilitares, hasta convertirse en líder de Los Urabeños. Al momento de su muerte había supuestamente 22 órdenes de captura en su contra por cargos de homicidio, concierto para delinquir, narcotráfico y desplazamiento forzado.

A principios de esta semana, otro gran operativo de seguridad llevado a cabo como parte de la Operación Agamenón II condujo a la muerte y el arresto de más de una docena de miembros de Los Urabeños. Entre los heridos durante la operación en Norte de Santander se encontraba el quinto al mando del grupo criminal, Luis Orlando Padierna Peña, conocido por los alias de "Inglaterra" y "El Viejo".

Análisis de InSight Crime

Este nuevo logro de las autoridades en su búsqueda de los más altos comandantes de Los Urabeños puede atribuirse a un reciente cambio mediante el cual, por primera vez en Colombia, la policía, en lugar del ejército, está a cargo de una operación conjunta. En el mes junio se volvió a lanzar la segunda fase de la Operación Agamenón, que se ha extendido por dos años, bajo la dirección del general Jorge Luis Vargas, director de la sección de investigaciones criminales de la policía nacional. Y en los últimos meses, las autoridades han dado de baja a varios jefes de los Urabeños, además de incautar drogas y activos del grupo.

Además, la organización de Los Urabeños se está expandiendo y puede estar a la defensiva. Dado que el bastión del grupo en las selvas de Urabá ha sido sitiado por las fuerzas del Estado, Los Urabeños han intentado trasladar sus operaciones de la región noreste del Caribe colombiano a la región Pacífica. Y como sus facciones en diversas partes del país se están enfrentando a rivales como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y Los Rastrojos, el grupo podría tener problemas para eludir a las fuerzas del Estado o para defenderse de ellas.

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Las recientes capturas y muertes de los comandantes de Los Urabeños conducirán inevitablemente a una reestructuración del liderazgo del grupo,  y quizá generarán más desconfianza al interior del mismo, así como enfrentamientos por el control de las rutas del narcotráfico. De hecho, incluso antes de los duros golpes dados gracias a las recientes operaciones de seguridad, ya estaban aumentando las fricciones internas. Meses antes de su muerte, Gavilán supuestamente había tenido un altercado con el máximo líder de Los Urabeños, Dairo Antonio Úsuga, alias "Otoniel". Ahora que Gavilán ha salido de escena, y que alias Inglaterra, el otro líder del grupo, puede estar incapacitado debido a sus heridas, Otoniel cuenta cada vez con menos aliados en su círculo de comandantes de confianza.

Sin embargo, incluso si se están generando fracturas en el liderazgo de Los Urabeños, la estructura de franquicias del grupo probablemente permitirá que las células locales continúen sus operaciones y su violenta expansión sin mayores obstáculos.