Miro Rizvanovic Niemeier, alias "El Ruso"

La detención en Italia de un narcotraficante bosnio acusado de cooperar con el grupo criminal colombiano, Los Urabeños, es un indicio de los crecientes vínculos entre los grupos del crimen organizado suramericanos y europeos, así como de la importancia de este tipo de intermediarios en el comercio internacional de las drogas.

Las autoridades italianas capturaron a Miro Rizvanovic Niemeier el 18 de abril en la ciudad puerto de Civitavecchia, cerca de Roma, informó El Espectador. Rizvanovic, también conocido como "El Ruso", es acusado de trabajar como intermediario de Los Urabeños y administrar sus contactos en Europa. Él iba a reunirse con representantes de la 'Ndrangheta, un poderoso grupo de la mafia italiana, con el fin de llegar a un acuerdo con respecto al precio de un cargamento de unos 500 kilos de cocaína, según le dijeron las autoridades a El Tiempo.

El Ruso nació en Bosnia, pero obtuvo la ciudadanía alemana y vivió algún tiempo en Colombia. Según HSB Noticias, en marzo de 2016 fue capturado por las autoridades colombianas y acusado de dirigir un grupo narcotraficante relacionado con Los Urabeños. Debido a supuestos problemas de salud, fue puesto bajo arresto domiciliario, pero logró escapar poco después.

Las autoridades colombianas creen que El Ruso era un socio cercano de Dairo Antonio Úsuga, alias "Otoniel", y estaba encargado de coordinar los envíos de droga por mar desde Colombia y Brasil hasta Europa y Asia. También lo acusan de dirigir una pequeña red de traficantes cubanos —conocidos como mulas— que traficaban drogas de Colombia hacia Estados Unidos.

Tras su arresto, El Ruso dijo que estaba dispuesto a compartir información acerca de Los Urabeños, siempre y cuando no fuera extraditado a Colombia, pues teme que allá sea asesinado, dicen los informes de prensa sobre su captura.

Análisis de InSight Crime

La captura de El Ruso demuestra los crecientes vínculos entre los grupos narcotraficantes suramericanos y el crimen organizado de Europa Oriental, así como de la importancia de los intermediarios en el comercio internacional de las drogas.

Aunque el Informe Mundial sobre Drogas 2016 (pdf), de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), estima que el 90 por ciento de la cocaína que llega a Estados Unidos se origina en Colombia, se cree que los carteles mexicanos controlan la mayor parte del tráfico en suelo estadounidense.

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Las organizaciones de tráfico de drogas (OTD) colombianas todavía suministran estupefacientes al mercado estadounidense; sin embargo, fuentes fidedignas le han dicho a InSight Crime que la cantidad de cocaína colombiana que llega a Europa ha aumentado significativamente. Ello indica que las OTD colombianas están buscando otros mercados para maximizar sus ganancias.

Aunque es poco probable que los grupos del crimen organizado de Europa Oriental remplacen a las mafias italianas en sus viejas relaciones con los grupos de narcotraficantes latinoamericanos, su papel en el comercio internacional de drogas está aumentando.

El Ruso no es el primer europeo oriental acusado de tener vínculos con las OTD latinoamericanas. En 2014, el serbio Darko Saric, presunto líder de un grupo de narcotraficantes acusado de traficar unas 5,7 toneladas de cocaína de Latinoamérica hacia Europa, se entregó a las autoridades serbias. Y en julio de 2016, otro serbio, Zoran Jaksic, fue detenido en Perú. Era acusado de ser uno de los miembros principales del Grupo América, una organización criminal de Europa Oriental que, según los informes, era responsable del tráfico de narcóticos de Latinoamérica hacia Europa.

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El arresto de El Ruso también pone de relieve la importancia de los intermediarios internacionales en el comercio de las drogas actualmente. Tras la fragmentación de los carteles colombianos en la década de los noventa, hombres como El Ruso, que pueden conectar a los productores latinoamericanos con consumidores europeos y coordinar cargamentos de varias toneladas, se volvieron actores clave en el mundo criminal. No es sorprendente que las autoridades colombianas crean que El Ruso trabajó para varios clientes, como el Cartel de Sinaloa, de México, y el Primer Comando Capital (PCC), de Brasil, informó El Tiempo.