El Ejército de Liberación Nacional (ELN) es uno de los dos principales ejércitos guerrilleros, con ideologías políticas de izquierda, que operan en territorio colombiano. Originalmente un movimiento nacionalista marxista-leninista, ahora parece más enfocado en el secuestro, la extorsión, y en ataques contra la infraestructura económica. Y aunque evitó el tráfico de drogas por décadas, recientemente ha estado vinculado con el comercio de narcóticos y ha buscado alianzas con grandes organizaciones narcotraficantes. Militarmente, ha estado muy debilitado y ha pasado de unos 5.000 soldados, a principios de los años noventa, a una fuerza que según estimaciones actualmente tiene alrededor de 2.500 combatientes. 

Historia

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) surgió en los años sesenta, justo cuando Colombia estaba saliendo de una sangrienta y sectaria lucha, conocida como La Violencia, y numerosos movimientos religiosos y estudiantiles, algunos de los cuales se inspiraron en la revolución cubana, estaban ganando fuerza en el país. Estos dos movimientos formarían el corazón del grupo guerrillero desde su inicio en julio de 1964, cuando la pequeña insurgencia armada comenzó entrenando en San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander. Seis meses después, el 7 de enero de 1965, los rebeldes invadieron Simacota, un pequeño municipio en Santander, anunciando oficialmente su presencia.

Desde el principio, el ELN fue una organización altamente ideológica, combinando su perspectiva marxista-leninista con la teología de la liberación; un movimiento religioso inspirado por los cambios anunciados de la iglesia católica en el Concilio Vaticano II. Algunos de los primeros reclutas del grupo provinieron de la iglesia, incluyendo a Camilo Torres, un sacerdote colombiano popular y frentero, que murió en su primera batalla en 1966. Otros sacerdotes llegaron de España, incluyendo a Manuel Pérez, alias "El Cura," quien por poco es ejecutado durante una purga interna por el líder del grupo, Fabio Vásquez Castaño en los años setenta. Para ese entonces, el grupo tambaleaba, y casi es aniquilado por completo durante una ofensiva militar en 1973, la cual dejó unos 135 muertos de sus entonces 200 miembros.

Vásquez Castaño fue derrotado por el grupo, y Pérez y un excampesino que se convirtió en soldado, llamado Nicolás Rodríguez Bautista, alias 'Gabino,' tomaron el control. Bajo el nuevo liderazgo, el ELN se recuperó lentamente, en parte debido al creciente uso de métodos que alguna vez había condenado, principalmente el secuestro. Durante los años ochenta, los guerrilleros se volvieron especialistas en el secuestro y obtuvieron gran parte de sus ingresos de los rescates. El grupo también tuvo suerte cuando grandes descubrimientos de petróleo atrajeron a empresas multinacionales dentro de su área. Los ingresos derivados tanto del robo de crudo como de la extorsión, le dieron al ELN una energía renovada. No es sorprendente que las columnas más peligrosas de los la guerrilla operan en algunas de estas regiones ricas en petróleo.

A mediados de los años noventa, el ELN alcanzó su cima, con un ejército de cerca de 5.000 combatientes, y al menos tres veces esa cifra en estudiantes, sindicatos y políticos simpatizantes. El grupo bombardeaba regularmente los oleoductos más grandes del país, incluyendo aquellos que suministraban petróleo desde las áreas de BP y Occidental Petroleum en los Llanos Orientales, incluso cuando desviaba fondos de las regalías que este petróleo proveía a la región. El grupo obtuvo ingresos procedentes de los "impuestos a la guerra" que debían pagar los cultivadores de coca y marihuana, particularmente en la parte sur del departamento de Bolívar, donde la dirección del ELN había establecido su base de operaciones. Y, a pesar de la muerte de Pérez en 1998 por hepatitis B, sus acciones militares también se volvieron más audaces. En mayo de 1999, por ejemplo, el ELN, vestido como personal militar, secuestró a 186 personas de una iglesia en Cali en lo que sigue siendo el mayor secuestro masivo en la historia del país. En abril de ese mismo año, el grupo secuestró un avión de Avianca con 43 pasajeros y la tripulación, obligando a aterrizar en un área remota y tomó como rehenes a todos los que estaban a bordo.

No obstante, las luchas internas y la falta de una estrategia nacional coherente dejó al grupo vulnerable a los ataques de grupos paramilitares de derecha y de las fuerzas armadas colombianas. A principios de los años noventa, el grupo sufrió una serie de reveses a manos de los paramilitares en su bastión en Bolívar. Desesperado, el grupo se unió con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para responder a los ataques, pero finalmente perdió el control del área lucrativa. Fue el principio del fin para el ELN, que continuamente perdió terreno en otras partes del país tanto a manos de los paramilitares como del ejército.

Los reveses militares llevaron al grupo a negociar un acuerdo con la administración de Álvaro Uribe Vélez entre agosto y diciembre de 2002 en Cuba, y luego en junio de 2004 y abril de 2005 en México. Las conversaciones fracasaron y el gobierno ha mantenido la presión sobre el ELN desde entonces. A esto se le suma la pérdida de ingresos en las regiones petrolíferas de los Llanos Orientales, un enfrentamiento violento con las FARC y caos en la cúpula. Algunas facciones del ELN se rehusaron a negociar con la administración de Uribe. Otros líderes simplemente desertaron.

Pese a su aparente estructura vertical, el ELN siempre se ha caracterizado por pugnas internas, líderes maniáticos y desorganización en la cúpula. No es sorpresa que a medida que pasaron los años, el modus operandi del ELN haya evolucionado hacia facciones cada vez más autónomas que actúan de manera más criminal y menos ideológica. El otrora cuasi religioso movimiento que afirmaba que el secuestro era “antirrevolucionario” operaciones de secuestro solidas. Es más, los rebeldes que creían que el narcotráfico iba a acabar con el país se han vuelto cada vez más activos en el negocio, desde la protección de grandes organizaciones narcotraficantes, hasta la creación de sus propias redes de distribución. El ELN está enfocado también en atacar la estructura económica, en particular los oleoductos y las torres de energía eléctrica, y en extorsionar compañías locales y extranjeras. En un nivel político, el grupo es mucho más débil de lo que alguna vez fue, pero aún saca provecho de oficiales locales que son simpatizantes de sus objetivos y les dan dinero.

El ELN y el gobierno colombiano comenzaron con las etapas preliminares de las conversaciones de paz en junio 2014, y agendaron el diálogo para marzo 2016. Sin embargo, varios obstáculos –como que el ELN no liberó a un rehén de alto perfil– demoró las conversaciones hasta su eventual inauguración en febrero 2017.

Liderazgo

El ELN opera usando columnas y los llamados “Frentes de Guerra”. El grupo cuenta con milicias urbanas en algunas de las principales ciudades y en muchos de los pequeños pueblos donde opera. La Dirección Nacional del ELN cuenta con 23 miembros. El Comando Central (COCE) tiene cinco comandantes. El comandante militar del COCE es también el comandante del ELN. Otro comandante del COCE está a cargo de las funciones políticas. Un tercero de ellos está a cargo de los asuntos internacionales. El cuarto comandante lleva a cabo operaciones financieras y el quinto comandante encabeza comunicaciones entre el COCE y los “Frentes de Guerra”. El comandante del ELN es actualmente Nicolas Rodriguez Bautista, alias "Gabino". 

Geografía

El ELN opera en 9 de los 32 departamentos con una presencia fuerte particularmente en el nordeste de Colombia.

Aliados y Enemigos 

En respuesta a esta presión, el grupo se ha aliado cada vez más con poderosas organizaciones narcotraficantes como los Rastrojos, en parte para mantener vivos los sueños de un cambio revolucionario, y en parte para mantener a raya a sus enemigos mortales como las FARC. La alianza también involucró más a los guerrilleros en el comercio de drogas.

En 2009, el grupo negoció exitosamente un cese al fuego con las FARC. En los últimos años, esto ha evolucionado hasta convertirse en una plena alianza, en la que los grupos guerrilleros han cooperado en operaciones militares, intercambiando rehenes, lanzando campañas políticas conjuntas, y trabajando juntos en el ataque a compañías multinacionales mineras y petroleras.

Perspectivas

Desde que comenzaron las conversaciones de paz entre el gobierno y las FARC en noviembre de 2012, el ELN ha reiterado en repetidas ocasiones su deseo de involucrarse en las negociaciones, incluso aparentemente enviando una delegación no autorizada a La Habana, Cuba. Después de numerosas salidas falsas y largas discusiones tras bambalinas, en febrero de 2017 comenzaron oficialmente las conversaciones en Quito, Ecuador. A pesar de las continuas negociaciones, el gobierno ha intentado mantener presión militar sobre el grupo. El ELN también ha continuado sus ataques a lo largo del país.

Así como con el proceso de paz con las FARC, no se espera que las negociaciones con el ELN terminen pronto. Además, ha habido indicios de que algunos líderes del grupo no están dispuestos a participar en el proceso de paz. Esto crea la posibilidad de que varios miembros del ELN se conviertan en disidentes y continuen con sus actividades criminales aún después de un acuerdo final.

Al mismo tiempo, el ELN ha estado estableciendo o fortaleciendo su presencia en las zonas que anteriormente estaban bajo el control de las FARC. En algunos casos, el ELN ha absorbido a a disidentes de las FARC.