Wilter Blanco, presunto cabecilla del Cartel del Atlántico

El Cartel del Atlántico es una organización de narcotraficantes hondureños presuntamente dirigida por Wilter Neptalí Blanco Ruíz. Las supuestas conexiones del grupo con militares de alto rango, policías y políticos, junto con la decadencia de los poderosos narcoclanes del país, lo han convertido en una de las agrupaciones criminales más grandes y mejor organizadas de Honduras. El cartel opera en los departamentos de Gracias a Dios, Colón, Islas de la Bahía y Atlántida, donde controla las rutas del tráfico de drogas.

Historia

No hay claridad con respecto a los orígenes del Cartel del Atlántico, pero según una acusación de Estados Unidos en 2016, Wilter Blanco ha participado en el narcotráfico desde por lo menos 1999. Blanco, quien por mucho tiempo ha vivido en la región oriental de La Mosquitia, Honduras, era el dueño de varias compañías de exportación de mariscos, así como de varias propiedades de lujo, donde al parecer ofrecía fiestas. Es probable que la infraestructura de transporte de sus negocios de exportación, junto con las conexiones personales que logró establecer en sus fiestas, le proporcionaron a Blanco los recursos necesarios para avanzar en el tráfico de drogas. De hecho, un documento de inteligencia policial de 2010 presuntamente sostiene que Blanco ofreció fiestas a las que asistieron jueces, fiscales y policías de alto rango.

Según la prensa local, las autoridades antidrogas hondureñas comenzaron a investigar a Wilter Blanco en 2006, un año después de que Julián Arístides González Irías había asumido el cargo más alto en la agencia antinarcóticos del país. Parece estas investigaciones arrojaron pocos resultados hasta junio de 2009, cuando González lanzó una operación que frustró el plan de Blanco de usar policías corruptos para robar 143 kilos de cocaína pertenecientes a Emilio Fernández Rosa, alias “Don H”, un narcotraficante rival en la región de La Mosquitia.

González fue asesinado por agentes de policía corruptos sólo cinco meses después, en diciembre de 2009. Los investigadores hondureños más tarde acusaron a Blanco de ordenar el asesinato como venganza por frustrar el robo de la droga. Dos años más tarde, en diciembre de 2011, Blanco también presuntamente les ordenó a algunos de los mismos oficiales que asesinaran al consejero principal de González, Gustavo Alfredo Landaverde Hernández, quien había denunciado públicamente la actividad criminal al interior de la policía. Ninguno de los casos ha pasado a disposición judicial.

Las investigaciones de los asesinatos de González y Landaverde se estancaron por años, y los casos llegaron a ser un ejemplo de la magnitud de la criminalidad y la impunidad al interior de la policía hondureña. En 2014, surgieron grabaciones de una estación de policía conocida como la Casamata, en las que se escuchaba a oficiales planeando la ejecución de González. Poco después, el policía que había obtenido las grabaciones, al parecer planeando entregárselas a los investigadores, fue encontrado muerto.

Los esfuerzos por acabar con las operaciones del Cartel del Atlántico al parecer se reanudaron en abril de 2015, cuando las autoridades hondureñas empezaron a confiscar bienes pertenecientes a Blanco, entre los que se encontraban empresas, mansiones, autos, barcos y cuentas bancarias. Hasta la fecha, las autoridades han incautado más de 140 propiedades de Blanco en los departamentos de Atlántida, Yoro y Colón.

En mayo de 2016, las autoridades hondureñas emitieron una orden de arresto contra Blanco, acusado de lavado de dinero en Honduras. Varios meses después, el 14 de septiembre, la policía hondureña había detenido al presunto narcotraficante junto con tres de sus socios, pero inexplicablemente fueron liberados poco después.

Menos de un mes más tarde, el 7 de octubre, la Embajada de Estados Unidos en Honduras anunció que Blanco estaba bajo investigación por tráfico de drogas y corrupción junto con otros siete sospechosos, entre los que se encontraban miembros del ejército y la policía. Los informes de prensa indicaban que unas 35 personas, entre las que se encontraban empresarios, alcaldes, congresistas y jueces, también estaban bajo investigación. El 17 de octubre, InSight Crime informó que una fuente de la Embajada de Estados Unidos dijo que Juan Antonio “Tony” Hernández, hermano del presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, fue considerado una “persona de interés” en la investigación.

También el 17 de octubre, un tribunal federal de Estados Unidos reabrió una acusación del 5 de agosto, en la que se imputaba a Blanco de participar en conspiraciones para traficar cocaína desde por lo menos 1999. Varios medios locales informaron que Blanco se estaba preparando para entregarse a las autoridades, pero el fue capturado en noviembre de 2016 en Costa Rica. Aparte de Blanco, sin embargo, ninguna de las otras personas incluidas en la lista ha sido acusada en Estados Unidos.

Liderazgo

El Cartel del Atlántico está aparentemente dirigido por el supuesto narcotraficante Wilter Blanco. El segundo al mando parece ser Óscar Aragón Everest, un miembro del cartel que opera en la región de Palacios en el departamento de Gracias a Dios. Otros supuestos importantes miembros del grupo son Fredy Donaldo Mármol Vallejo, un convicto narcotraficante y lavador de dinero, y Johana Martínez, de quien poco se sabe públicamente.

Geografía

El Cartel del Atlántico se encuentra sobre todo en la región de La Mosquitia en la costa atlántica al noreste de Honduras. Sin embargo, el grupo también mantiene presencia en los cercanos departamentos de Gracias a Dios, Colón, Islas de la Bahía y Atlántida. Parece que el Cartel del Atlántico también opera en los departamentos de Copán y Ocotepeque, al occidente del país, antiguos reductos del clan de traficantes de los Valle-Valle donde el grupo ha establecido importantes alianzas con el Cartel de los Hermanos AA, presuntamente dirigidos por un exalcalde local llamado Alexander Ardón y su hermano, Hugo Ardón, quien fue un importante miembro del gobierno.

Aliados y enemigos

El éxito del Cartel del Atlántico depende en gran medida en la protección que el grupo aparentemente recibe de altos miembros del ejército, la policía  y las autoridades judiciales en Honduras. A pesar de la creciente presión que ha sufrido en años recientes, el Cartel del Atlántico continúa al parecer operando en La Mosquitia, ayudado por la policía local y oficiales del ejército, quienes supuestamente permiten una “hora feliz” en la que los traficantes pueden cargar y descargar los cargamentos de droga sin repercusiones por parte de las autoridades.

Aparte de miembros de la policía, militares e importantes figuras públicas, el Cartel del Atlántico ha logrado establecer alianzas con otros grupos narcotraficantes dentro y fuera de Honduras. Su principal relación es con el Cartel de los Hermanos AA. Los territorios controlados por ambos grupos comparten fronteras, y el Cartel del Atlántico supuestamente mantiene esta relación para acceder a pistas de aterrizaje en el departamento de Gracias a Dios y en rutas fluviales en Copán.

Además, el Cartel del Atlántico ha sido vinculado a Víctor Manuel Villela, alias “El Rojo”, un presunto narcotraficante que también opera en la costa atlántica. Según informes de la policía conocidos por El Heraldo, el Cartel del Atlántico, la organización El Rojo y el Cartel de los Hermanos AA constituyen una “megaestructura” que juega un papel prominente en el tráfico de drogas y el lavado de dinero en Honduras.

El Cartel del Atlántico también ha sido vinculado a Roberto de Jesús Soto García, un importante miembro del Cartel de los Soles, una organización de narcotraficantes integrada por miembros del ejército venezolano. Soto ha sido acusado de facilitar un negocio de drogas en el que se han visto involucrados los sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, quienes presuntamente planearon enviar drogas de Venezuela a Honduras y luego a Estados Unidos. Soto García fue arrestado en Honduras en octubre de 2016 y se espera que sea extraditado a Estados Unidos por cargos relacionados con drogas.

Perspectivas

Después de un ataque contra un grupo de agentes antidrogas de Estados Unidos por presuntos agentes del Cartel del Atlántico, y tras supuestas amenazas contra el Embajador de Estados Unidos en Honduras, James Nealon, en octubre de 2016, Estados Unidos parece estar más decidido que nunca a desmantelar el grupo. Los buenos resultados de operaciones anteriores apoyadas por Estados Unidos contra organizaciones criminales hondureñas, como la familia Valle Valle, sugieren que el Cartel del Atlántico podría no ser capaz de soportar la creciente presión a la que está siendo sometido. De hecho, una operación en la que participaron autoridades estadounidenses, hondureñas y costarricenses llevó a la captura del líder del cártel Wilter Blanco en noviembre de 2016 en Costa Rica. Es posible que Blanco pueda revelar información a las autoridades que les ayudará a desmantelar lo que queda del Cártel Atlántico.