Diego Rastrojo, arrestado en Venezuela

Varios remanentes del grupo paramilitar colombiano de las AUC, conocidos como BACRIM, están presentes en Venezuela y usan al país para llevar a cabo operaciones de narcotráfico, procesamiento de cocaína y almacenamiento de drogas y armas. El país también sirve como un escondíte para sus líderes, muchos de los cuales han sido arrestados en Venezuela en los últimos años.

Historia

Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) fue una alianza entre decenas de grupos de autodefensa que traficaban drogas, atemorizaban a civiles y libraron una guerra contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). A pesar de su ideología de derecha, las AUC inicialmente elogiaron la elección de Hugo Chávez en 1998, enviándole una carta de felicitaciones la cual decía que “como militar” Chávez probablemente pondría “las cosas en orden” en Venezuela. Sin embargo, la retórica de las AUC cambió radicalmente en poco tiempo y etiquetarón al presidente venezolano como “defensor” de los grupos guerrilleros colombianos.

El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso ha testificado que las AUC se reunieron con facciones antichavistas en el ejército venezolano en dos ocasiones para discutir acciones militares en contra del gobierno.

Entre los primeros paramilitares en realizar operaciones considerables de narcotráfico en Venezuela estuvieron Miguel Ángel Mejía Munera y su hermano Víctor Manuel, conocidos como "Los Mellizos", que controlaban las exportaciones de cocaína desde los estados de Sucre, Bolívar, y Delta Amacuro y se hicieron formalmente aliados de las AUC en 2001, liderando el Bloque Vencedores de Arauca. Con el despliegue de la Operación Orinoco en 2000, la cual tenía el objetivo de afectar sus operaciones de narcotráfico, Los Mellizos se convirtieron en unos de los primeros narcoparamilitares en ser blanco de las autoridades venezolanas.

Además de controlar el narcotráfico en ciertas partes en la frontera y el comercio de gasolina de contrabando, las AUC generaron el desplazamiento de decenas de miles de refugiados de Venezuela. El Bloque Catatumbo del Norte de Santander incluso llegó a asesinar civiles de manera sistemática en el lado colombiano de la frontera y a esconder los cuerpos en Venezuela, con el objetivo de retrasar las investigaciones.

Las AUC se desmovilizaron formalmente entre 2004 y 2006, pero sus grupos sucesores, las BACRIM (acrónimo para "Bandas Criminales"), se mantienen activas en algunas partes del oriente de Venezuela.

Las Águilas Negras fueron de las primeras BACRIM en anunciar su presencia en Venezuela en los estados de Táchira y Zulia. Sin embargo, éstas no pueden ser vistas como una organización criminal centralizada, sino más bien como una red de exmiembros de las AUC que utilizan el nombre de "Águilas Negras" para amenazar a activistas de la tierra y sindicalistas y para cometer otros crímenes. El nombre apareció por primera vez en el departamento colombiano de Norte de Santander alrededor del año 2006.

Como fue el caso en Colombia, las Águilas Negras anunciaron su presencia en Venezuela en 2008 por medio de unos panfletos en Táchira, en los cuales prometían una campaña de “limpieza social”. Estos panfletos estuvieron acompañados por varios incidentes violentos, incluyendo el secuestro y asesinato de 10 jugadores de fútbol en octubre de 2009. Si bien el caso nunca fue resuelto, éste aumentó las tensiones entre Colombia y Venezuela por el uso excesivo de  la violencia. Las Águilas Negras luego comenzaron a manejar redes de extorsión y células de secuestro y establecieron una red asesinos a sueldo en Táchira. En algunas ciudades, incluso daban a los residentes la opción de adquirir una póliza de seguro de vida para evitar ser asesinados.

Según el director de la policía estatal, tanto las Águilas Negras como Los Rastrojos y Los Urabeños tuvieron presencia en Táchira. De estos, Los Rastrojos llegaron a ser los principales actores de la zona y controlaban las operaciones criminales a lo largo de la frontera de 2.000 kilómetros entre Venezuela y Colombia, aunque no tenían tantas tropas desplegadas allí como el ELN y las FARC. Según el centro de pensamiento colombiano Nuevo Arco Iris, Los Rastrojos controlan el estado de Zulia, incluyendo la ciudad de Maracaibo. En colaboración con el cartel mexicano de Los Zetas, Los Rastrojos utilizan el puerto de Maracaibo y las pistas de aterrizaje clandestinas para el tráfico transnacional de cocaína

La policía y los habitantes de la zona han informado que Los Urabeños cuentan con campamentos de entrenamiento de reclutas en Venezuela y que usan la región para deshacerse de los cuerpos de colombianos asesinados. Los homicidios en la región han sido atribuidos a un grupo que se denomina a sí mismo "Los Urabeños Fronterizos".

Liderazgo

Numerosos exparamilitares y traficantes de drogas han encontrado refugio en Venezuela. Incluyendo a Héctor German Buitrago, alias "Martin Llanos", quien encabezó la poderosa facción paramilitar de las Autodefensas Campesinas del Casanare y fue arrestado en el estado de Anzoátegui en febrero de 2012. Oscar Ospino Pacheco, alias "Tolemaida," el exjefe del Boque Norte y la mano derecha del líder paramilitar Rodrigo Tovar Pupo, alias "Jorge 40", fue arrestado en el estado de Miranda en diciembre de 2009.

Otros narcotraficantes colombianos arrestados en Venezuela fueron Maximiliano Bonilla, alias "Valenciano," Daniel Barrera, alias "El Loco", y Diego Pérez Henao, alias "Diego Rastrojo".

Geografía

Según las autoridades venezolanas, las BACRIM realizan operaciones de secuestro, extorsión y tráfico de droga en los estados fronterizos de Táchira, Apure y Zulia.

Aliados y enemigos

Los Rastrojos y Los Urabeños han luchado por el control del estado fronterizo de Táchira desde hace algunos años. Sin embargo, desde 2013 se han presentado señales de que Los Urabeños han tomado el control de la zona y de la ciudad colombiana de Cúcuta, ubicada en la frontera, lo cual les ha ganado acceso a una ruta principal, no solo para el tráfico de drogas, sino para el contrabando, incluyendo el de gasolina.

Perspectivas

A diferencia de las FARC y el ELN, la presencia de las BACRIM no es tolerada por el gobierno de Venezuela, quien les acusa de generar violencia en la región fronteriza. Las autoridades venezolanas han señalado que las BACRIM colombianas están desestabilizando la economía del país.