Comando Rojo

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El Comando Rojo (Comando Vermelho, CV) es el grupo criminal más antiguo de Brasil, conformado en una prisión de Río de Janeiro en los años setenta como un grupo de autoprotección de los prisioneros. Comenzó con delitos menores, como asaltos y robos a bancos, pero en los años ochenta el grupo incursionó en el comercio de cocaína, trabajando con carteles de la droga colombianos y asumiendo un rol de liderazgo social en muchos de los barrios marginados de Río.

Historia

El Comando Rojo nació de una alianza entre criminales comunes y militantes izquierdistas, cuando miembros de ambos grupos fueron recluidos en las mismas cárceles durante la dictadura militar de Brasil entre 1964 y 1985. Las terribles condiciones en la prisión de Candido Mendes, en Isla Grande, Río de Janeiro, llevó a los reclusos a unirse para poder sobrevivir dentro del sistema. Inicialmente conformaron una organización miliciana izquierdista llamada “Falange Vermelho” (Falange Roja), pero pronto abandonaron su ideología, a medida que el grupo se involucró cada vez más en el crimen organizado, y la prensa empezó a llamarlo “Comando Rojo”.

Hacia 1979, el grupo se había extendido por fuera de la prisión y llegó a las calles de Río. Los miembros libres tenían la tarea de proporcionar dinero a los que estaban presos, mediante actividades criminales como el robo a bancos, lo que les permitía mantener una buena calidad de vida en la cárcel y financiar sus intentos de fuga.

Las ideas del Comando Rojo se extendieron a otras prisiones, y el poder de la organización creció. Dos décadas después, en São Paulo surgiría un movimiento carcelario similar, el primer Comando Capital (Primeiro Comando da Capital, PCC).

El Comando Rojo fue considerado un socio ideal por los carteles colombianos cuando comenzó el auge del comercio de cocaína en los años ochenta, pues tenía la estructura y la organización adecuadas para recibir y distribuir grandes cantidades de la droga. Los miembros que no estaban encarcelados tenían ahora una tarea clara: conformar pandillas armadas para apoderarse de los territorios de comercio de drogas. El grupo obtuvo el control de muchos barrios pobres de Río de Janeiro que habían sido abandonados por el Estado, estableciendo un sistema paralelo de gobierno en las favelas y proporcionando empleo a los habitantes que por mucho tiempo habían estado excluidos de la sociedad brasileña.

Para la década de los noventa comenzó a disminuir la influencia de los todopoderosos jefes de los juegos de azar ilegales en la ciudad, conocidos como “bicheiros”, lo que permitió que el Comando Rojo se convirtiera en el principal grupo del crimen organizado de Río y aumentara su presencia en otros estados.

En 2005, se creía que el Comando Rojo controlaba más de la mitad de las áreas más violentas de Río de Janeiro, aunque en 2008 dicha proporción disminuyó al 40 por ciento. Un programa de pacificación policial que buscaba llevar mayor presencia estatal a las zonas dominadas por el crimen redujo aún más la influencia del grupo a comienzos de 2010, pero esta estrategia de seguridad tuvo pocos efectos en el largo plazo.

Se cree que el Comando Rojo tuvo vínculos con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El líder del Comando Rojo, Luiz Fernando da Costa, alias “Fernandinho Beira-Mar”, fue arrestado en Colombia en 2001 cuando supuestamente intercambiaba armas por cocaína con la guerrilla.

A finales de 2016, la ruptura de una vieja alianza entre el Comando Rojo y el PCC generó una ola de violencia en las prisiones brasileñas. Durante el año siguiente continuó el conflicto entre los dos grupos, dado que el PCC buscaba reducir el poder del Comando Rojo formando alianzas con las pandillas enemigas y cooptando miembros de Comando Rojo con el fin de asumir el control sobre el tráfico de drogas en las zonas de influencia del grupo.

Liderazgo

El Comando Rojo tiene una estructura de liderazgo relativamente débil, y ha sido descrita como una red de actores independientes, más que como una organización jerárquica estricta dirigida por un solo líder.

Sin embargo, hay jefes que sobresalen dentro de la estructura, como Luiz Fernando da Costa, alias “Fernandinho Beira-Mar”, actualmente encarcelado, e Isaías da Costa Rodrigues, alias “Isaías do Borel”, quien estuvo en prisión por más de 20 años, hasta que obtuvo su libertad en 2012.

En diciembre de 2014, las autoridades de Paraguay arrestaron a un líder de Comando Rojo, Luis Claudio Machado, alias “Marreta”.

Geografía

El Comando Rojo está basado en Río de Janeiro, pero tiene presencia en otras partes de Brasil, entre ellas São Paulo. También opera en Paraguay y Bolivia.

Aliados y enemigos

El Comando Rojo trabajó estrechamente con el PCC, hasta que la larga alianza entre los dos grupos se disolvió en 2016.

Además del PCC, los principales enemigos del Comando Rojo son las milicias compuestas por agentes de las fuerzas de seguridad retirados y en servicio, y dos grupos criminales de Río: Amigos dos Amigos y Tercer Comando Puro (Terceiro Comando Puro, TCP), una facción disidente del Tercer Comando (Terceiro Comando), creada por antiguos miembros de Comando Rojo.

Se cree que el Comando Rojo tiene vínculos con los guerrilleros colombianos de las FARC que se desmovilizaron recientemente, así como con otras redes que trafican cocaína de la región andina y marihuana de Paraguay.

Perspectivas

El Comando Rojo ha perdido poder en los últimos años, tras el surgimiento de rivales como Amigos dos Amigos, que según se dice han formado una alianza con el PCC para enfrentarse con el Comando Rojo para disputarle el control territorial de Río. Pero parece que está expandiendo su presencia internacional, especialmente en Bolivia y Paraguay. Según estimaciones de 2013, el Comando Rojo envía una tonelada de cocaína colombiana a Brasil cada mes desde Paraguay, que se ha convertido en un centro de tráfico de cocaína de las pandillas brasileñas.

El conflicto actual del Comando Rojo con el PCC se ha expandido fuera del sistema penitenciario, provocando violentos enfrentamientos en Río y en el norte de Brasil por el control de las lucrativas rutas de narcotráfico y los mercados locales de las drogas.

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