Maximiliano Bonilla Orozco, alias ‘Valenciano’

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Maximiliano Bonilla Orozco, alias “Valenciano”, fue un líder de la organización criminal colombiana Oficina de Envigado, que estableció lazos con organizaciones narcotraficantes internacionales como Los Zetas en México. Fue capturado en Venezuela en noviembre de 2011 y más tarde extraditado a Estados Unidos. En 2016 fue sentenciado a 20 años de prisión por cargos relacionados con narcotráfico.

Historia

Cuando todavía era un adolescente, Bonilla habría comenzado a trabajar para Diego Murillo, alias “Don Berna”, el fundador de la organización establecida en Medellín, la Oficina de Envigado. El padre de Bonilla había trabajado para Murillo hasta que fue asesinado en Medellín en 1985. Murillo apadrinó a Bonilla y éste comenzó a trabajar como asesino en nombre de su jefe. A la edad de 15 años, Bonillo se había convertio en uno de los asesinos mas letales y respetados de Murillo.

La extradición inesperada de Murillo a Estados Unidos en 2008 precipitó una crisis dentro de La Oficina. El sucesor de Murillo, Carlos Mario Aguilar, alias “Rogelio”, se rindió ante las autoridades y otros de los asociados fueron arrestados. La organización se dividió en dos facciones opositoras –una dirigida por Bonilla y otra por Erickson Vargas Cárdenas, conocido como “Sebastián”. Bonilla buscó consolidar el control sobre las rutas de narcotráfico en Colombia al secuestrar y matar a la mayoría de los aliados de Vargas.  El conflicto resultante cobró unas 6.000 vidas en Medellín entre 2008 y 2011.

La guerra interna no impidió que Bonilla expandiera de manera agresiva su área de influencia. El jefe de La Oficina extendió el territorio de la organización a los departamentos colombianos de La Guajira, Atlántico y Bolívar, llenando los vacíos de poder que quedaron luego de la desmovilización de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

En 2008, después de la extradición de Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, tomó el control de un importante corredor de drogas en la región de Urabá en la costa caribeña y tras la captura de Víctor Mejía, quien dirigía la organización de los “Mellizos”, ganó el control de nuevas rutas de tráfico en la región de Córdoba.

En los meses previos a su captura, Bonilla estaba enfrentando una creciente presión, tanto por parte de sus enemigos como de sus aliados, ya que algunos de sus colaboradores siguieron los pasos de Aguilar y se convertieron en testigos en Estados Unidos. En julio de 2009, su compañero, Mauricio López Cardona, alias “Yiyo”, se entregó a las autoridades colombianas. Otro líder de la Oficina, Fabio León Vélez Correa, alias “Nito”, fue asesinado por sus propios subordinados por estar buscando un acuerdo similar con las autoridades estadounidenses.

Bonilla se negó a ceder el poder y las disputas internas dentro de La Oficina se volvieron cada vez más agresivas, por lo que se volvió cada vez más paranoico frente a la posibilidad de que sus socios pudieran estar negociando clandestinamente su entrega.

Durante mucho tiempo se pensó que Bonilla estaba escondido en la costa caribeña de Colombia, pero fue arrestado en noviembre de 2011 en la ciudad de Maracaibo, Venezuela. Su captura fue el resultado de años de seguimiento por los servicios de inteligencia de Colombia y finalmente fue detenido en la víspera de una visita del presidente Juan Manuel Santos. Fue extraditado a Estados Unidos casi inmediatamente y cinco años después fue sentenciado a 20 años de prisión por un juez en Nueva York.

Actividades criminales

Bonilla se convirtió en una figura clave del tráfico de drogas de La Oficina de Envigado tras haber comenzado como un sicario en el grupo. En Urabá desarrolló una red para el tráfico de armas y drogas, y también se dedicó a extorsionar a varios negocios. Según el Departamento de Estado de Estados Unidos, Bonilla dirigió una red que enviaba varias toneladas de cocaína a Estados Unidos.

Bonilla fue acusado en Estados Unidos en 2008. Se declaró culpable de manera secreta el mismo año y habría acordado ayudar a rastrear a miebros de Los Zetas en México a cambio de una reducción en sentencia. Sin embargo, después de regresar a Colombia continuó con sus actividades criminales y fracasó en cooperar con los funcionarios estadounidenses. En 2010, el Departamento de Estado de Estados Unidos ofrecía una recompensa de US$5 millones por información que diera con la captura de Bonilla. Fue capturado en Venezuela en noviembre de 2011.

Geografía

Trabajando para La Oficina de Envigado, que tiene su base de operaciones en la ciudad de Medellín y sus alrededores, Bonilla expandió el área de influencia del grupo y estableció redes de narcotráfico en la región de Urabá. Se cree que es responsible del aumento de actividades criminales en Medellín y sus alrededores, otras áreas en los departamentos de Antioquia y Córdoba, y en varias áreas en la costa atlántica, incluyendo las ciudades de Barranquilla, Santa Marta y Cartagena.

Aliados y enemigos

Después de la extradición de Murillo, Bonilla entró en una guerra de sucesión con otro cabecilla de la organización, Erickson Vargas Cárdenas, alias “Sebastián”.

Después de que el mismo Bonilla fuera extraditado en 2011, habría ayudado a las autoridades a capturar a su enemigo Vargas, al sugerir que rastrearan a “Freddy Colas”, el coordinador de seguridad de Vargas. Presuntamente, fue gracias a los consejos de Bonilla que las autoridades pudieron capturar a Vargas en agosto de 2012.

Uno de los aliados de Bonilla fue Rubén Darío Montero Urrego, alias “Pichi Grande”, quien lideraba a la banda de Los Mondongueros, que operaba al noreste de Medellín.

La red de Bonilla se expandió más allá de las fronteras de Colombia, y se cree que Bonilla habría estado trabajando con grupos criminales de la región, incluyendo a Los Zetas de México.

Perspectivas

Bonilla fue capturado en Venezuela en noviembre de 2011 y fue extraditado semanas después. En 2016, una corte de Nueva York lo sentenció a 20 años en prisión.

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