Miguel Botache Santillana, alias ‘Gentil Duarte’

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Miguel Botache Santillana, más conocido como ‘Gentil Duarte’, es en la actualidad el delincuente más buscado por las autoridades de Colombia. Hasta 2016 fue un importante líder dentro de las FARC-EP, pero a finales de ese año se convirtió en uno de los disidentes del proceso de paz que sostuvo esta guerrilla con el Gobierno colombiano.

Actualmente lidera el frente séptimo de las disidencias de las Farc, y controla parte de las rutas del narcotráfico en el suroriente del país y mantiene lazos con grupos disidentes y organizaciones criminales internacionales, con el fin de garantizar la venta de cocaína en países vecinos. Gentil se ha convertido en como uno de los principales actores dentro de la nueva dinámica criminal en Colombia.

Historia

Gentil Duarte nació en Florencia, municipio de Caquetá, el 15 de octubre de 1963. Ingresó por primera vez a las FARC a través del Frente 14, desde donde comenzó su carrera criminal de más de 30 años.

Gentil Duarte rápidamente ascendió a posiciones de poder dentro del Bloque Oriental, especialmente en el Frente 7, del cual fue comandante. Durante los primeros años de este siglo, la estructura tuvo control de los cultivos de coca, la extorsión y el narcotráfico en el departamento del Meta, lo que convirtió a Gentil en un poderoso comandante guerrillero.

Su presencia se concentró en La Macarena, municipio del Meta, donde controlaba grandes extensiones de tierra y propiedades. De hecho, desmovilizados de las FARC lo señalan de ser quien controlaba toda la zona rural de ese municipio.

Debido a su poder y a sus relaciones cercanas con íconos de la guerrilla como alias “Alfonso Cano” y alias “Jorge Briceño” o “Mono Jojoy”, Gentil Duarte llegó a ser parte del Estado Mayor del Bloque Oriental de las FARC en 2009.

Con la muerte de Alfonso Cano en 2011 y la de Jorge Briceño en 2010, Gentil se convirtió en uno de los objetivos principales de las Fuerzas Armadas colombianas. De hecho, en 2010 comandó varias operaciones del Bloque Oriental en el sur de Colombia, donde ordenó realizar ataques y paralizar la actividad económica, como respuesta a los operativos que realizaban el Ejército y la Policía Nacional. La importancia de Gentil en el Bloque Oriental fue ideológica, al formar y entrenar nuevos reclutas en el Frente 7, política, debido a la formación comunista que tuvo desde su infancia y que compartió con los frentes que comandó, y económica, ya que fue uno de los principales proveedores de dinero del narcotráfico a todo el Bloque Oriental.

En 2012 inició la fase pública de las conversaciones de paz entre las FARC-EP y el Gobierno Nacional en La Habana, Cuba, y Gentil cobró importancia como negociador. De hecho, fue uno de los primeros comandantes guerrilleros en viajar a Cuba en 2012 y participar activamente en la Mesa. En 2015 pasó a integrar el Estado Mayor Central de las FARC-EP y estuvo en la X conferencia guerrillera en 2016, donde apoyó públicamente el proceso de paz y al Secretariado.

Luego de la que sería la última conferencia de las FARC como grupo ilegal, Gentil Duarte se convertiría en disidente del proceso de paz. En junio de 2016, el Frente 1, al mando de alias “Iván Mordisco”, declaró que no se acogería al Acuerdo de Paz, y en cambio continuaría con la “lucha guerrillera” en el departamento de Guaviare. Como consecuencia, el secretariado nombró a Gentil comandante de ese Frente y lo envió a Guaviare para que detuviera la disidencia y mantuviera a los guerrilleros bajo control.

Al llegar a Colombia, Gentil desapareció por varios meses, incluso se habló de que había sido asesinado por la disidencia en las selvas del Guaviare. Lo que realmente sucedió es que, al llegar a ese departamento, Iván Mordisco le ofreció unirse a la disidencia y continuar con el control del narcotráfico en el sur del país. Gentil dejaría el proceso de paz a finales del 2016, cuando se escaparía con US$1.35 millones y seis de sus hombres de mayor confianza.

Desde hace más de un año, Gentil Duarte coordina un plan para reconstruir las unidades disueltas de la exguerrilla en una fuerza de combate unificada. Para esto se ha propuso encontrar a otros jefes de disidencias en Colombia y ha ido enviando a algunos de sus hombres más cercanos como emisarios en busca de esta hegemonía. Se le señala de tener nexos con las disidencias de los frentes 33 en el Catatumbo, los frentes 10, 28, 38, 45 y 56 en Arauca y los frentes 1, 16, 27, 47 y 53 en Guaviare y Meta.

Actualmente Gentil Duarte es el hombre más buscado por las autoridades colombianas y se ofrece una recompensa de más de US$1.7 millones por información que conduzca a su captura. 

Actividad criminal

Como comandante del Frente 7, Gentil Duarte era quien controlaba los cultivos ilícitos, la extorsión y el procesamiento de la hoja de coca en el Meta.

Se le señala de haber comandado la ofensiva del Bloque Oriental de las FARC-EP en 2010, cuando el presidente de turno implementaba fuertes acciones militares contra la guerrilla. Debido a esto, se le responsabiliza de ordenar ataques en Meta y Guaviare, y paralizar la actividad económica en departamentos como Nariño y Putumayo.

Gentil Duarte controla los cultivos de coca, los cristalizaderos para el procesamiento de cocaína y la extorsión en el sur de Meta; así como las rutas para el tráfico esta droga que comienzan en el departamento de Guaviare con salida a Venezuela y Brasil. Se cree que el poder que ha logrado adquirir en el negocio del narcotráfico le ha permitido retomar alianzas con carteles de la droga en México y Brasil.

Geografía

En la etapa guerrillera, Gentil Duarte tenía presencia en todo el departamento del Meta, debido a su comandancia del Frente 7, aunque su poder se sentía principalmente en el municipio de La Macarena.

El departamento de Guaviare fue la última zona donde se supo con seguridad que estaba Gentil, debido al mandato que recibió del Secretariado de las FARC-EP para que comandara al indisciplinado Frente 1. Luego de eso, Gentil Duarte desapareció.

En el presente se le señala de estar en el estado de Amazonas en Venezuela, lo que le ha permitido adelantar sus operaciones criminales con comodidad garantizando su seguridad y ejerciendo una presión estratégica sobre los frentes que quiere unificara través de los diferentes emisarios que ha enviado a Colombia.

Aliados y enemigos

Como comandante guerrillero, Gentil Duarte cuenta actualmente con Géner Medina, alias “Jhon 40” y Néstor Verá, alias “Iván Mordisco” como sus principales aliados criminales. Además de ser ambos comandantes de otros grupos disidentes, se han convertido en los principales articuladores del plan de Duarte para unificar a las disidencias. Se sabe que Jhon 40 fue enviado por Duarte a la región del Catatumbo para liderar el frente 33 y recuperar las rutas del narcotráfico hacia Venezuela, mientras que Mordisco fue encargado por Duarte de liderar la unificación en el norte del país.

También se señala a Gentil de tener lazos con la disidencia en el departamento de Caquetá, donde al parecer tiene una alianza con alias “Nicolás”, hermano del fallecido “Euclides Mora”, quien comandaba a exmiembros de las FARC en la frontera de ese departamento con el Meta. Así mismo se le ha relacionado en el pasado con capos narcotraficantes como alias “el Loco Barrera.”

Finalmente, se sabe que Gentil tiene alianzas con grupos criminales internacionales como el Comando Vermelho de Brasil, con el que estaría intercambiando cocaína por armas y municiones en la frontera entre Guaviare y ese país, y con emisarios del Cartel de Sinaloa, quienes estarían llegado a Guaviare para garantizar el flujo de cocaína desde esa zona hasta México.

Perspectiva

La histórica labor de Gentil Duarte dentro las FARC, junto a su formación ideológica y su capacidad de mando, lo convierten en uno de los hombres más importantes de las disidencias. Con la muerte de alias “Cadete”, Duarte se perfila hasta el momento como el único con el poder y control territorial para llevar a cabo una potencial unificación.

De hecho, además de su perfil criminal, el papel de Gentil se estaría centrando en recuperar el aire ideológico que tenían las FARC-EP para crear la ilusión de que las disidencias continuarán la lucha guerrillera, y auspiciar así el ingreso de nuevos combatientes a sus filas para continuar con el tráfico de droga y explotación ilegal de oro. Conforme a esto, informes recientes de inteligencia advierten que Duarte y sus hombres estarían reactivando antiguas escuelas de entrenamiento en Venezuela, específicamente en los estados fronterizos de Amazonas, Táchira y Apure, para instruir tanto a colombianos como venezolanos en ideología política y estrategias armadas.

El protagonismo de Duarte dentro de la nueva dinámica disidente en Colombia lo ha convertido en el principal estratega de estas estructuras, pero así mismo en uno de los blancos más importantes para las autoridades colombianas que ofrecen una recompensa de más de US$1.7 millones por información que conduzca a su captura.

 

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