Seuxis Pausías Hernández, alias “Jesús Santrich”

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Seuxis Pausías Hernández Solarte, alias “Jesús Santrich”, es un excomandante insurgente que se ha rearmado como parte de un nuevo ejército disidente conformado por exjefes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Conocido tanto por su convicción ideológica como por la emblemática pañoleta palestina kufiyya que siempre lleva, Santrich participó en un anuncio en video donde se declaraba el retorno del grupo al conflicto armado.

Santrich fue uno de los delegados más destacados en los diálogos de paz entre la guerrilla y el gobierno colombiano, y participó en la redacción del Acuerdo final firmado en 2016. Aunque se le otorgó una curul en el Congreso de la República como parte del acuerdo, no pudo posesionarse, por un proceso judicial abierto en su contra por la presunta participación en un envío de drogas a Estados Unidos. Por esta causa fue detenido y excarcelado en dos ocasiones, hasta que finalmente huyó de un campamento de reinserción de las FARC, en julio de 2019.

Ahora, Santrich parece encontrarse en algún lugar en la remota frontera entre Venezuela y Colombia, junto con otros jefes disidentes de las FARC. Voz influyente entre los guerrilleros, Santrich puede contrar entre sus contactos a actores criminales de la región, incluidos actores en Venezuela, y será un negociador importante para la nueva fuerza disidente frente a otras células de ex-FARC mafia y grupos armados irregulares en la región.

Historia

Seuxis Pausías Hernández Solarte nació en 1966 en Toluviejo, departamento de Sucre, de padres educadores. En sus años de estudiante, se unió a la Juventud Comunista de Colombia (JUCO) y posteriormente militó en la Unión Patriótica (UP), un reconocido partido de izquierda. Al graduarse de la universidad se desempeñó como personero del municipio de Colosó, en el departamento de Sucre.

En 1991 se unió a la guerrilla de las FARC tras el asesinato de uno de sus compañeros por parte de miembros del antiguo Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Su alias en la guerrilla fue un homenaje a la memoria de la víctima, Jesús Santrich. Su presencia en momentos como la creación de la Radio Resistencia, y su amistad con Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, le valieron gran protagonismo al interior de las FARC. Gracias a esto, logró consolidarse como uno de los más importantes líderes ideológicos del Frente 19 del Bloque Caribe de las FARC, pese al síndrome de Leber, que padeció desde la infancia y que poco a poco lo dejó ciego.

Una de sus labores más importantes consistía en liderar las comunicaciones y propaganda de las FARC a través de una red clandestina de emisoras como la Cadena Radial Bolivariana y la Voz de la Resistencia. Se presume que el sitio web resistencia-colombia.org, con contenido exclusivo de la organización, también era administrada por Hernández Solarte.

Santrich, quien vivió en la frontera con Venezuela, tuvo un papel destacado en la relación entre las FARC y Caracas, pues se sabe que fue un ferviente seguidor del expresidente venezolano Hugo Chávez y de su Revolución Bolivariana. En 2007, él y Márquez se reunieron con Chávez en Venezuela para hablar de un acuerdo humanitario.

En 2008, pasó a ser miembro del Estado Mayor Central de las FARC. Su participación en el proceso de paz durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) le brindó la experiencia necesaria para convertirse en uno de los negociadores más importantes de las FARC durante los diálogos que iniciaron en 2012 en la administración de Juan Manuel Santos.

Tras la firma del documento definitivo, Santrich se convirtió en uno de los tres representantes de las FARC en la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (CSIVI). También estaba previsto que asumiera una de las diez curules designadas para los representantes del partido FARC en el Congreso en julio de 2018.

No obstante, su llegada al capitolio nacional se vio impedida por cargos de drogas interpuestos por fiscales federales estadounidenses. La detención de Santrich en abril de 2018 y la solicitud de extradición sobre su persona, formulada por el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos desataron una tormenta, pues en los términos del acuerdo de paz no podría extraditarse a miembros de las FARC por delitos cometidos con anterioridad al 1 de diciembre de 2016. La Fiscalía General de Colombia estaba a favor de su extradición, pero la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) pidió más evidencias sobre los presuntos delitos y el tiempo en que se cometieron.

En mayo de 2019, un año después de su detención, los jueces de la JEP determinaron que no se extraditaría a Santrich sobre la base de que no era posible confirmar, por la evidencia entregada, si aquel había violado los términos del acuerdo de paz. En consecuencia, Santrich fue excarcelado, pero los fiscales colombianos expidieron inmediatamente una nueva orden de captura, aduciendo que tenían nueva evidencia en su contra. Santrich fue vuelto a dejar en libertad posteriormente, esta vez por la Corte Suprema, pues aún se consideraba que tenía inmunidad como miembro del Congreso, pese a que no se hubiera posesionado.

Santrich se trasladó a uno de los Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación (ETCR) al norte del departamento del Cesar, en la frontera con Venezuela. No permaneció mucho tiempo allí. Con ayuda de un camarada, Santrich salió por la ventana de donde se alojaba y huyó cruzando la frontera a Venezuela.

Actividades criminales

Durante su militancia con las FARC, Santrich fue uno de los principales jefes del Bloque Caribe. Debido a la enfermedad degenerativa que afectaba su visión, se dio a conocer como vocero, con tareas de ideología y propaganda, más que en el campo militar. Dos años después de la firma del acuerdo de paz, fue acusado de enviar 10 toneladas de cocaína a Estados Unidos.

Esta transacción ilegal, se llevó a cabo presuntamente entre junio de 2017 y abril del 2018, con la participación del poderoso Cartel de Sinaloa, de México. Al parecer los cargos en su contra salieron de un operativo de la Administración Antidrogas estadounidense (DEA) en la que se sorprendió a Marlon Marín, sobrino de Iván Márquez, recibiendo US$5 millones de un informante de la DEA que actuaba como emisario del cartel. Marín se hizo colaborador de los fiscales estadounidenses, y su testimonio puede ser clave en el caso por narcotráfico contra Santrich.

Geografía

Hernández Solarte entró a hacer parte del Bloque Caribe de las FARC, específicamente al Frente 19 que operaba en la Sierra Nevada de Santa Marta. También tenía influencia en la región de los Montes de María, la Serranía de Perijá y los departamentos de Sucre y Córdoba. Al consolidarse como miembro importante del Estado Mayor, logró expandir su influencia a otras regiones como Putumayo y Caquetá, zona de influencia de Iván Márquez, con quien era cercano. Esto le permitió también establecer contacto con importantes cabecillas de grupos criminales como las disidencias de las FARC y Los Urabeños.

Aliados y enemigos

Hernández Solarte fue cercano a Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, alias “Simón Trinidad”, quien fue extraditado a Estados Unidos en 2004. También se conoce que tiene una fuerte amistad con Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, otro antiguo guerrillero de las FARC, miembro del Secretariado y excomandante del Bloque Caribe.

Además de los exjefes de la antigua guerrilla, Santrich ha mantenido contacto con otras disidencias de las FARC, como las lideradas por Miguel Botache Santillana, alias “Gentil Duarte” y Géner García Molina, alias “Jhon 40”. También se sospecha que tiene contacto directo con Rafael Caro Quintero, alias “Don Rafa”, uno de los fundadores del ahora extinto Cartel de Guadalajara y uno de los narcotraficantes mexicanos más importantes del actual Cartel de Sinaloa.

Perspectivas

Luego de casi dos meses en la clandestinidad, durante los cuales dejó de comparecer a las citaciones de la JEP, Santrich reapareció en el video en el que se anunciaba la nueva disidencia y su retorno a la lucha armada. Parado junto a Márquez se lo ve usando uniforme militar y un fusil de asalto AK-47.

El gobierno expidió una orden de captura para Santrich, y el presidente Iván Duque ofreció una recompensa de tres mil millones de pesos (alrededor de US$875.000) por información que conduzca a su aprehensión.

Santrich es una voz respetada entre las antiguas FARC y es seguro que tendrá un rol influyente para establecer alianzas con otras células disidentes. También será uno de los principales negociadores con otros grupos armados irregulares en Venezuela, como ya hizo en el pasado.

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