Seuxis Pausias Hernández, alias “Jesús Santrich”

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Seuxis Pausias Hernández Solarte, alias “Jesús Santrich”, es uno de los miembros más reconocidos del Estado Mayor de la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC) a causa de sus polémicas declaraciones y la emblemática Kufiyya (pañuelo palestino) que siempre viste.

Fue uno de los delegados más importantes en los diálogos de paz y para la redacción del Acuerdo final entre la guerrilla y el gobierno colombiano. Después pasó a ser miembro de la Comisión encargada de verificar la implementación de los acuerdos de paz y obtuvo una curul en el Congreso de la República como representante del naciente partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC). Sin embargo, su rol dentro del partido se vio interrumpido por el proceso judicial abierto en su contra, por su presunta participación en un envío de drogas a Estados Unidos, después de su desmovilización.

Historia

Hernández Solarte nació en 1967 en Toluviejo, departamento de Sucre, y creció en una familia de intelectuales. Sus padres eran maestros, lo que posiblemente incidió en que se convirtiera en un reconocido líder estudiantil comunista y luego en docente. En sus años de estudiante hizo parte de la Juventud Comunista de Colombia (JUCO) y posteriormente militó en la Unión Patriótica (UP), un reconocido partido de izquierda. Al graduarse de la universidad se desempeñó como personero del municipio de Colosó en el departamento de Sucre.

En 1991 se unió a la guerrilla de las FARC tras el asesinato de uno de sus compañeros por parte de miembros del antiguo Departamento Administrativo de Seguridad (DAS). Su alias en la guerrilla fue un homenaje a la memoria de la víctima, Jesús Santrich. Su presencia en momentos como la creación de la Radio Resistencia, y su amistad con Luciano Marin Arango, alias “Iván Márquez,” le valieron gran protagonismo al interior de las FARC. Gracias a esto, logró consolidarse como uno de sus más importantes líderes ideológicos del Frente 19 del Bloque Caribe de las FARC, pese al síndrome de Leber que padeció desde la infancia y que poco a poco lo dejó ciego.

Una de sus labores más importantes consistía en liderar las comunicaciones y propaganda de las FARC a través de una red clandestina de emisoras como la Cadena Radial Bolivariana y la Voz de la Resistencia. Se presume que el sitio web resistencia-colombia.org, con contenido exclusivo de la organización, fue administrada por Hernández Solarte.

Alrededor del 2008 pasó a ser miembro del Estado Mayor Central de las FARC debido a su rol de liderazgo y su recorrido en la guerrilla. Más adelante su participación en el proceso de paz en el Caguán –durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002)– le brindó la experiencia necesaria para convertirse en uno de los negociadores más importantes de los Acuerdos de Paz de la Habana, que iniciaron en el 2012 con la administración del presidente Juan Manuel Santos.

Antes de iniciar los diálogos de paz con el gobierno de Santos, se cree que Hernández Solarte vivía en la zona fronteriza con Venezuela. En ese momento, se consideraba una pieza clave en las relaciones de la guerrilla con el país vecino, pues se sabe que era un gran seguidor de Hugo Chávez y su República Bolivariana. En 2007, Hernández Solarte participó en la reunión que tuvo Iván Márquez con Hugo Chávez en Venezuela para avanzar en el acuerdo humanitario con el gobierno de turno.

Tras la firma del documento definitivo, se convirtió en uno de los tres representantes de las FARC en la Comisión de Seguimiento, Impulso y Verificación a la Implementación del Acuerdo Final (CSIVI). También estaba previsto que se iba a desempeñar como uno de los 10 representantes al Congreso para ocupar las curules a las que la guerrilla tiene derecho, según lo acordado durante las negociaciones.

No obstante, su llegada al capitolio nacional fue obstaculizada por su arresto, justificado tras la acusación – presentada por la Corte del Distrito Sur de Nueva York– de que habría participado en un acuerdo para traficar estupefacientes.

El proceso en su contra ha generado choques entre varias instituciones. No obstante, la Sección de Revisión de la Justicia Especial para la Paz (JEP) le aplicó la garantía de no extradición. Esto por considerar que, luego de revisar las pruebas entregadas por la Fiscalía, fue imposible confirmar que el delito por el cual es acusado fue cometido después de la firma del Acuerdo de Paz.

La JEP ordenó su libertad inmediata, mientras que la Procuraduría anunció la apelación de la decisión del tribunal para que la Corte Suprema de Justicia sea quien decida sobre el caso. Dos días después, Santrich fue escoltado fuera de la cárcel La Picota y recapturado minutos después por funcionarios del Cuerpo Técnico de Investigaciones (CTI) de la Fiscalía. De acuerdo con la institución, las nuevas pruebas que recibieron lo vinculan con el delito de narcotráfico.

Actividades Criminales

Cuando se encontraba en la guerrilla, fue uno de los principales jefes del Bloque Caribe. Debido a su enfermedad degenerativa tenía una posición más ideológica, propagandística y de vocería que militar. Después de la amnistía otorgada por el Acuerdo de Paz, se le acusa de haber participado en un acuerdo para el envío de 10 toneladas de cocaína a Estados Unidos por un valor de US$15 millones, que en territorio estadounidense se puede incrementar hasta unos $320 millones. Este negocio ilegal, se llevó a cabo presuntamente entre junio de 2017 y abril del 2018, y estarían involucrados las ex–FARC mafia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) así como Los Urabeños y carteles mexicanos.

Geografía

Hernández Solarte entró a hacer parte del Bloque Caribe de las FARC, específicamente al Frente 19 que operaba en la Sierra Nevada de Santa Marta. También tenía influencia en la región de los Montes de María, la Serranía de Perijá y los departamentos de Sucre y Córdoba. Al consolidarse como miembro importante del Estado Mayor, logró expandir su influencia a otras regiones como Putumayo y Caquetá, zona de influencia de Iván Márquez, con quien era cercano. Esto le permitió también establecer contacto con importantes cabecillas de grupos criminales como las disidencias de las FARC y Los Urabeños.

Aliados y enemigos

Hernández Solarte es cercano a Juvenal Ovidio Ricardo Palmera, alias “Simón Trinidad”, quien fue extraditado a Estados Unidos en 2004. También se conoce que tiene una fuerte amistad con Luciano Marín Arango, alias “Iván Márquez”, otro antiguo guerrillero de las FARC, miembro del Secretariado y excomandante del Bloque Caribe. Por fuera de la guerrilla, se cree que tiene contactos con los nuevos grupos disidentes de las FARC, en especial con Miguel Botache Santillana, alias “Gentil Duarte” y Géner García Molina, alias “Jhon 40”, Los Urabeños y el ELN, por cuestiones de narcotráfico. También se afirma que tiene conexiones con los carteles mexicanos de Sinaloa y Michoacán. Se reveló que tenía contactos directos con Rafael Caro Quintero, alias “Don Rafa”, uno de los fundadores del Cartel de Guadalajara y uno de los narcotraficantes mexicanos más importantes del actual Cartel de Sinaloa.

Perspectivas

La Corte Constitucional de Colombia definió la competencia de la JEP para determinar si la conducta de Hernández Solarte fue posterior a la firma del Acuerdo de Paz, permitiéndole revisar las pruebas del caso.  Con la decisión de la Sala de Revisión de la Justicia Especial para la Paz de aplicar la garantía de no extradición a Hernández Solarte, se resuelve parte del limbo jurídico en el que se encontraba desde su arresto.

El tribunal determinó que no es posible establecer si la conducta por la cual está acusado ocurrió después de la firma del Acuerdo de Paz. Los efectos de la decisión de la JEP no se han hecho esperar. Horas después del anunció del tribunal, el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez y la Vice-Fiscal María Paulina Holguín renunciaron a sus cargos, citando su inconformidad con la decisión de no extraditar a Santrich.

No obstante, el nuevo arresto de Santrich, minutos después de ser liberado, da un golpe a la victoria del partido FARC y a la implementación del Acuerdo de Paz. El caso ya ha divido internamente al partido, causando rencillas internas con una facción liderada por Iván Márquez quien exige la liberación de Hernández Solarte y ha decidido retirarse al departamento de Caquetá hasta que la crisis se solucione.

Por otro lado, las dudas que existen sobre el proceso contra Hernández Solarte y las pruebas que cita la Fiscalía aumentan la desconfianza de los excombatientes en el proceso y socava el rol de la Justicia Transicional. El desenlace de este caso y la posible extradición del ex guerrillero tendrán grandes implicaciones políticas en Colombia.

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