Perfil de Ecuador

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La ubicación geográfica de Ecuador y otras características ambientales desde hace largo tiempo brindan incentivos para el crimen organizado transnacional, que aprovecha el país como punto de trasbordo de narcóticos y como refugio logístico. Alguna vez considerado uno de los países más inseguros de la región, Ecuador ha logrado contener ciertas manifestaciones de violencia en los últimos años. Pero el narcotráfico en el país está aumentando, lo que allana el camino para un posible aumento de la inseguridad más adelante.

Geografía

Ecuador limita con los dos mayores productores de coca del mundo: Colombia al norte, y Perú al este y al sur.

El país andino también tiene una línea costera de más de 2.200 kilómetros, que ofrecen muchos puntos de salida naturales y construidos por el hombre para el contrabando de mercancías y personas.

Historia

El panorama criminal en Ecuador ha sido modelado desde hace mucho tiempo por organizaciones extranjeras, en particular grupos criminales y guerrilleros colombianos. El país ya había sido llamado las “Naciones Unidas” del crimen organizado, lo que refleja la realidad del hampa diverso y multinacional en el país.

Los carteles de Cali y Medellín usaron  Ecuador como punto de trasbordo de cocaína desde la década de 1970. Ecuador también ha sido un viejo centro de contrabando de precursores químicos necesarios para procesar la hoja de coca para convertirla en cocaína.

El país también ha sido un punto de descanso y organización, en un momento en que viejas organizaciones se reciclan para formar otras nuevas en los países vecinos. Las nuevas bandas criminales colombianas (o Bacrim), por ejemplo, recientemente se tomaron una parte importante de las rutas ecuatorianas, incluyendo los puntos de salida marítimos a lo largo de la costa Pacífica hacia Estados Unidos. Las autoridades han señalado importantes decomisos y muertes en los últimos años como señal de que la Bacrim conocida como Los Urabeños se ha trasladado al dispar panorama criminal de Ecuador.

Antes de su desmovilización dentro de los términos de un acuerdo de paz en 2016, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), manejaban operaciones de narcóticos y minería ilegal a lo largo de la frontera entre Ecuador y Colombia. El Ejército de Liberación Nacional (ELN), aún activo, mantiene algo del control de ese negocio a lo largo de la frontera. Ciertas facciones de las FARC, como el frente 48, también usaron Ecuador como refugio logístico, replegándose al otro lado de la frontera para huir de la presión de los operativos militares colombianos. El ELN hace lo mismo.

Aún está por ver cómo afectará el actual proceso de paz entre las FARC y el gobierno colombiano la dinámica fronteriza criminal. Pero ya ha habido denuncias de que combatientes guerrilleros disidentes se están uniendo a grupos criminales en Ecuador o creando sus propias estructuras criminales a lo largo de la frontera.

Una serie de decomisos, arrestos y testimonios a lo largo de los años muestra también que el cartel mexicano de Sinaloa ha logrado establecer contactos y rutas en Ecuador. Esta expansión, mencionada en documentos del caso penal en Estados Unidos contra el jefe del cartel de Sinaloa Joaquín “El Chapo” Guzmán, ha sido especialmente notoria en la ciudad portuaria de Guayaquil.

Este último es uno de los mayores puertos de Suramérica, donde repetidos decomisos de varias toneladas de estupefacientes indican que se ha convertido en un punto central de trasbordo para productos ilícitos destinados a mercados de Estados Unidos y Europa.

El rol de Ecuador como punto de tránsito importante queda ilustrado en el creciente volumen de decomisos en los últimos años. Esto puede alimentar el mercado local de drogas, que también parece haber crecido. Las autoridades decomisaron un despacho récord de 110 toneladas en 2016, 96 de las cuales solo estaban de paso en el país.

Pese al auge del tránsito de drogas por Ecuador y el crecimiento del mercado de consumo local, Ecuador ha logrado disminuir los niveles de violencia, pasando de 22 homicidios por 100.000 habitantes en 2011  —uno de los más altos de la región en esa época— a 5,6 por 100.000 en 2016, la tasa de homicidios más baja en treinta años. Si las tendencias continúan, el país parece listo para lograr su meta de 5 homicidios por 100.000 habitantes en 2017.

Ecuador también es punto de tránsito para la trata de personas. Se denunció que los migrantes africanos que se dirigen a Estados Unidos usan el país como punto de partida marítimo para evitar las rutas terrestres por Centroamérica. Más aún, se dice que las laxas regulaciones para la concesión de visas del país —que permiten a casi cualquiera ingresar a Ecuador con una visa de turista por 90 días— han facilitado el desarrollo de las operaciones de trata de personas por parte de grupos del crimen organizado chino en el país.

Además de eso, Ecuador tiene una sólida industria minera ilegal y regulaciones financieras liberales que brindan a los criminales muchas oportunidades de lavado de dinero. El crimen organizado en Colombia ha usado la minería aurífera en Ecuador para lavar dinero ilícito, por ejemplo, mientras que también se cree que parte importante del oro extraído ilegalmente de Perú se limpia por medio de exportaciones de oro desde Ecuador.

Grupos criminales

El panorama criminal en Ecuador ha estado conformado tradicionalmente por grupos criminales fragmentados, que operan como subcontratistas del crimen organizado de otros países, en particular los grupos criminales colombianos y, en menor medida, las mafias mexicanas.

Existen algunas excepciones. En abril de 2017, por ejemplo, Colombia arrestó al ciudadano ecuatoriano Washington Prado Alava, alias “Gerard” o “Gerald”. Aunque era prácticamente un desconocido, a Prado se lo acusó de dirigir una organización que envío 250 toneladas de cocaína desde Colombia y Ecuador a través de Centroamérica hasta Estados Unidos. Se dice que se decomisaron otras 150 toneladas de la organización, lo cual presuntamente se formó luego de la caída en 2012 de gran parte de la cúpula de la Bacrim Los Rastrojos de Colombia, para quienes se dice que trabajaba Prado.

Aunque la organización operaba a ambos lados de la frontera, Prado supuestamente permanecía en Ecuador, donde se protegía corrompiendo y asesinando a funcionarios. La historia de Prado —que pasó desapercibido por años, a pesar de liderar una organización criminal grande, poderosa y violenta— sirve como advertencia del potencial de Ecuador de albergar sus propios grupos narcotraficantes, alimentados por el flujo de narcóticos de otros países y la débil resistencia institucional al crimen organizado.

Fuerzas de seguridad

En 2016, Ecuador tuvo un presupuesto de US$1.200 millones para su fuerza de policía nacional, con un pie de fuerza de 44.000 agentes, casi tres cuartas partes de lo que se conformó con agentes “preventivos”, como policía comunitaria o agentes de tráfico. Alrededor de 8.500 agentes se dedicaron al trabajo investigativo, y cerca de 1.700 más al acopio de inteligencia.

La corrupción, muy seguramente incitada por la creciente afluencia de narcóticos al país, sigue siendo un problema dentro de la institución de policía. Desde 2013, 61 agentes de policía fueron dados de baja por sospechas de colusión con grupos narcotraficantes, incluyendo a oficiales de alto rango. La participación de la policía en operaciones criminales se ha extendido hasta transportar estupefacientes en vehículos de la policía.

Desde 2012, Ecuador ha aumentado el rol del ejército en misiones de seguridad pública y operativos antinarcóticos. Se han desplegado hasta 11.000 soldados a lo largo de la porosa frontera entre Ecuador y Colombia, aunque se anunció oficialmente el recorte de esta fuerza luego de la firma del acuerdo de paz entre Colombia y las FARC. Las zonas costeras usadas como puntos de partida de drogas también han visto presencia del ejército.

Sistema judicial

El sistema de justicia en Ecuador ha sufrido profundos cambios estructurales en la década pasada. Luego de hacer una transición a un sistema de administración de justicia acusatorio, el país revisó la estructura de sus primeros cargos judiciales y los mecanismos de nombramiento de los jueces de la Corte Suprema. El nuevo sistema buscaba permitir mayor independencia de la rama ejecutiva. Pero su impacto real ha sido cuestionado, y el sistema de justicia en el país sigue siendo susceptible de corrupción. Según el informe de Competitividad global 2016-2017, del Foro Económico Mundial, Ecuador tiene uno de los sistemas judiciales menos independientes, con el puesto 134 en independencia judicial de 138 países evaluados.

La Fiscalía General es responsable de las investigaciones penales y así encabeza la lucha contra el crimen organizado. El país también tiene un defensor de derechos humanos.

Prisiones

El sistema penitenciario en Ecuador padece de hacinamiento, pero con un promedio de 132 por ciento, la tasa de ocupación de las cárceles en el país no es sin embargo, la peor de la región. Pero hay un problema con la detención preventiva: había solo algo más de 26.000 personas detenidas en las prisiones de Ecuador en junio de 2016, casi la mitad de los cuales estaban en detención preventiva.

Luego de dar los primeros pasos para despenalizar el consumo de drogas y atacar en forma simultánea a los traficantes, una ley de 2015 endureció fuertemente las penas por posesión, incluso en bajas cantidades. Aunque esto podría permitir el encarcelamiento masivo de delincuentes menores por drogas, ya fuera consumidores o delincuentes de poca monta, hacia el futuro, el número de presos no ha aumentado de manera desproporcionada desde la aprobación de esa ley.

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