En Disputa por la Sierra Madre Antiguos Aliados y Nuevos Enemigos Desplazan a Miles

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Una avalancha de campesinos están huyendo de sus hogares en el estado de Sinaloa, expulsados por una disputa entre dos de las organizaciones criminales más grandes del país – el Cartel de Sinaloa y la Organización de los Beltrán Leyva – por la joya de la corona de la producción de drogas en México: la cordillera de la Sierra Madre.

En mayo, el gobierno del estado de Sinaloa dio a conocer un informe (ver abajo pdf adjunto) señalando que 1.203 familias, es decir unas 5.000 personas, se habían visto obligadas a abandonar sus hogares en los últimos meses, aunque culpó al aumento de la violencia en la zona y a una severa sequía de los desplazamientos. La Comisión Estatal de Derechos Humanos de Sinaloa, una organización no gubernamental, dice que el número de desplazados en el estado es más cercano a las 25.000 personas, durante aproximadamente el mismo período; la gran mayoría de las cuales están huyendo de los enfrentamientos entre los carteles de la droga (Abajo, disponible versión en pdf del informe anual de la Comisión).

Tanto los informes estatales como los de las organizaciones de Derechos Humanos están de acuerdo en que la mayoría de estas personas provienen de los municipios de la Sierra, que atravieza los estados de Sinaloa, Durango y Chihuahua. Esta región forma parte del llamado Triángulo de Oro, el epicentro de producción de marihuana y amapola (la materia prima de la heroína) en el país. Las autoridades también creen que hay grandes laboratorios de metanfetamina, de tamaño industrial, en la zona.

La Sierra es un centro simbólico de operaciones para el Cartel de Sinaloa, así como su lugar de orígen. Para las fuerzas de oposición, del cartel, tomar este centro de operaciones estratégico y simbólico representaría un cambio radical en el mundo criminal de México; y podría ayudar a explicar por qué las fuerzas del Cartel de Sinaloa han tenido como objetivo en las últimas semanas al bastión de los Zetas en Nuevo Laredo.

Personas desplazadas, entrevistadas durante una visita a la zona por InSight Crime, dicen que a principios de julio del año pasado llegaron a su territorio caravanas de vehículos que transportaban grandes grupos de hombres fuertemente armados para cometer asesinatos, quemar casas y desplazarlos de sus pueblos.

“Ellos dicen: ‘Si te quedas, trabajas con nosotros si no trabajas con nosotros, te mueres,'” dijo a InSight Crime un asustado residente desplazado de Sinaloa de Leyva bajo la condición de anonimato.

Mexico - Battle for Sierra espanholHasta una docena de personas fueron asesinadas en su comunidad en el municipio de Sinaloa de Leyva a finales del año pasado, dijo. La gota que rebosó la copa ocurrió en enero cuando, según los habitantes, entre 8 y 9 vehículos – algunos de los cuales tenían ??torretas de ametralladoras improvisadas en la parte de atrás de las camionetas – con unos 70 a 80 hombres fuertemente armados llegaron y quemaron varias casas.

Cerca de 300 familias huyeron a la localidad cercana de Surutato, en el vecino municipio de Badiraguato, donde la mayoría se quedaron. Algunas de estas personas desplazadas dicen que los habitantes se han reagrupado, se han armado y están empleando tácticas de guerrilla, como poner obstáculos en el camino, para mantener a raya a las fuerzas de oposición, que dicen son la Organización de los Beltrán Leyva (OBL), los Zetas, y el Cartel de Juarez. El ejército mexicano también está presente, enviando refuerzos al pequeño batallón con sede en Surutato.

El patrón de ataques en Sinaloa de Leyva se repite más al norte, en el municipio de Choix, y al sur, en los municipios de San Ignacio y Concordia; donde grupos mixtos de presuntos miembros de la OBL, los Zetas y el Cartel de Juárez hacen constantes incursiones en un intento por aniquilar a residentes sospechosos de apoyar al Cartel de Sinaloa en sus áreas de producción.

En Concordia, el premio puede ser el control de la nueva carretera que va a atravesar las montañas, conectando la ciudad portuaria clave de Mazatlán con Durango, donde se está dando una sangrienta batalla similar entre el Cartel de Sinaloa y los Zetas.

Pero es en Choix donde combates recientes han sido más feroces. Durante un periodo de cinco días desde finales de abril, al menos 21 personas murieron en las batalas a lo largo de la región montañosa (Informes de prensa oscilaron entre 21 y 40 muertos).

La Sierra es el lugar de origen del líder del Cartel de Sinaloa; Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo“, quien, junto con su compañero Ismael Zambada, alias “El Mayo“, han manejado este territorio desde hace años. Durante un tiempo, se asociaron con la Organización de los Beltrán Leyva, que también es oriunda de la Sierra.

Pero una disputa entre la facción Chapo – Mayo, y la familia Beltrán Leyva estalló en enero de 2008 cuando las autoridades arrestaron a un miembro de esta familia, Alfredo Beltrán Leyva, en Culiacán, Sinaloa. La OBL, creyendo que el Chapo había traicionado al clan, mató al hijo del Chapo cuando entraba a un centro comercial de Culiacán en mayo de ese mismo año.

Desde entonces, el estado ha visto unas de las tasas de homicidios más altas del país, a medida que las distintas facciones de los grupos, todas de las cuales cuentan con redes que se extienden a las zonas urbanas, eliminan a soldados y presuntos simpatizantes de la otra. Una tercera facción, remanente del Cartel de Juárez con sede en el municipio sinaloense de Navolato, también entró en la lucha contra el Chapo y los clanes del Mayo. Esos dos grupos, el Cartel de Sinaloa y el Cartel de Juárez, han luchado por el control de Ciudad Juárez en los últimos tres años.

Cuando las autoridades mataron al jefe del clan Beltrán Leyva, Arturo, alias “El Jefe de Jefes”, en una dramática balacera en diciembre de 2009 en Cuernavaca, se creyó que la facción Chapo – Mayo había ganado. La policía arrestó al hermano de Alfredo, Carlos, apenas unos días después, dejando a Héctor, alias “el H“, como el único administrador los asuntos de la familia. No obstante, Héctor ha sorprendido, reconstruyendo constantemente sus fuerzas y aliándose con antiguos enemigos, los Zetas y el Cartel de Juárez.

El núcleo de los Zetas está compuesto por ex militares, mientras que el corazón del Cartel de Juárez es del estado de Sinaloa. Con la destreza militar de los Zetas, los soldados del Cartel de Juárez y el conocimiento local, y la presencia institucional e histórica de la OBL en municipios como Guasave, el grupo OBL-Zetas-Juárez está haciendo incursiones regulares en las montañas de la Sierra, en zonas controladas por el Chapo y el Mayo.

La disputa es más que personal y relacionada con las drogas. La Sierra es también un conocido refugio de los grupos criminales. Remontándose a la guerra civil de México, las llamadas “gavillas”, – o pequeños clanes criminales, generalmente familiares- han operado en la región. Tanto los Beltrán Leyva como el Chapo manejaron sus propias gavillas por un tiempo. Más tarde lograron la creación de “comandos” más regionales y utilizaron a las gavillas locales como sustitutos.

Siempre y cuando hubiera un jefe o una organización controlando la Sierra, las gavillas estaban tranquilas y bajo control. Pero la guerra actual ha obligado a numerosas gavillas a tomar partido u, por lo menos en un caso, operar por su cuenta; creando una situación aún más inestable.

El Consejo Noruego para Refugiados dijo en un informe reciente que 230.000 mexicanos han huido de sus hogares debido a la violencia relacionada con las drogas desde 2006. Por el contrario, las Naciones Unidas sólo identifican a 1.570 personas como una “población de interés”. Mientras tanto, el gobierno nacional sigue refiriéndose a los desplazados como “migrantes internos”, restando importancia a la relación con los carteles de la droga.

De alguna manera, el creciente problema de los desplazamientos se asemeja al de Colombia donde grupos armados luchan por el control de zonas de producción de drogas. Al igual que Colombia, la amenaza a los pobladores es explícita: trabajar para nosotros o salir. Y al igual que Colombia, las autoridades han tardado en reconocer el problema, impulsando a los pobladores a armarse y defenderse.

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