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El panorama criminal de Colombia sufrió un remezón en agosto de 2019, cuando las alertas más pesimistas se confirmaron tras el anuncio del regreso de Iván Márquez a la lucha armada, junto a varios de los más prominentes comandantes de las desmovilizadas FARC.

Ese regreso a las armas, según sus propias palabras, se dio por “la traición del Estado a los acuerdos de Paz”.

Márquez fue el segundo al mando de toda la estructura guerrillera. Luego de la muerte de Guillermo León Sáenz Vargas, alias “Alfonso Cano”, en 2011, muchos guerrilleros pensaron que él sería su sucesor al mando de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), en lugar de Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko.”

Márquez integró el Secretariado, máximo órgano de decisión de las FARC, e hizo parte tanto de la etapa exploratoria del Proceso de Paz en 2012, como de las negociaciones públicas en Cuba, y del acuerdo firmado en 2016, como integrante de una de las comisiones de verificación para su implementación.

Después de unirse a las FARC en 1985, Márquez subió de posición rápidamente y ganó experiencia como combatiente en la subregión del Urabá. Además, fue electo como congresista por el partido alterno de la Unión Patriótica (UP). Su experiencia política y militar, sumada a su rol de liderazgo en las FARC, le da autoridad para asumir protagonismos en las ex-FARC mafia, eso asumiendo que los otros elementos dispares puedan aceptar a uno de los miembros “rendidos” al proceso de paz.

Márquez no estuvo solo en su anuncio de deserción. Junto a él, armados y vestidos de camuflado, aparecen varios de los líderes guerrilleros más temidos de las FARC.

Tal vez el más importante de estos desertores, luego de Iván Márquez, es Hernán Darío Velásquez, alias “El Paisa”.

El Paisa es conocido por haber comandado la columna móvil Teófilo Forero, una de las “fuerzas elites” de las FARC.

Asentado en los departamentos de Huila y Caquetá, la primera tarea de este grupo era proteger al Secretariado, además de velar por la “zona de despeje”, el territorio negociado por la guerrilla para sostener conversaciones de paz con el presidente Andrés Pastrana, entre 1999 y 2002.

*Esta investigación de InSight Crime sobre las ex-FARC mafia se realizó a lo largo de cuatro años con trabajo de campo en 140 municipios amenazados en todo Colombia. Lea la serie completa aquí.

El Paisa fue responsable de icónicos operativos de las FARC, como la toma del edificio Miraflores en 2001 en Neiva, el secuestro del vuelo comercial que acabó las conversaciones de paz con el Gobierno Nacional en 2002, y el ataque con un “carrobomba” al club El Nogal en Bogotá en 2003.

Todos generaron un gran impacto, no solo por los efectos sobre la población civil, sino porque demostraron el alto nivel de organización y la capacidad de ataque del grupo.

Su regreso a las armas, sumado a la experiencia criminal y su capacidad de ejecutar operaciones, le dan un lugar privilegiado en este nuevo grupo de disidentes, por su alta credibilidad militar entre excombatientes FARC y nuevos reclutas.

Henry Castellanos Garzón, alias “Romaña”, también se ve en la foto formado al lado del resto de excombatientes. Castellanos se hizo una reputación por popularizar los secuestros aleatorios conocidos como “pescas milagrosas”.

Su modus operandi incluía el bloqueo de carreteras y la exigencia de altos pagos por el rescate de los secuestrados. El modelo fue tan exitoso, que las “pescas” se convirtieron en una táctica predilecta de financiamiento de la guerrilla.

El indiscutido liderazgo de Romaña le valió ser enviado a Nariño en 2017 para controlar el caos creado en Tumaco como consecuencia del proceso de concentración de la guerrilla. Sin embargo, su figura no fue suficiente; superado por la vorágine de violencia, tuvo que dejar la zona por amenazas en noviembre de ese año.

A pesar de perfilarse como uno de los líderes del ala armada y denotar una posición guerrerista, en septiembre de 2016, cuando fue entrevistado por InSight Crime en la Décima Conferencia de las FARC, Romaña se mostró como un comandante mesurado, concienzudo y de hablar tranquilo.

En el actual escenario, Romaña puede tener poder de convocatoria entre los excombatientes en Meta y Nariño, además de conocimiento táctico en zonas claves de los Llanos Orientales.

En el video también se observa a otro veterano comandante del ala radical, José Vicente Lesmes, conocido como “Walter Mendoza”, un guerrillero con 37 años de experiencia en las FARC.

Walter fue un visionario táctico dentro de las FARC: ayudó a fundar el Bloque Móvil Arturo Ruiz de la guerrilla y participó en la creación de las tropas de ataque conocidas como columnas móviles.

Antes de su desmovilización, lideró la Columna Móvil Libardo García en Buenaventura, como parte de su larga trayectoria en el Bloque Occidental (Comando Conjunto del Occidente) en los departamentos de Cauca, Nariño y Valle del Cauca.

Su recorrido histórico dentro del grupo llevó a su designación, en 2016, como pedagogo del proceso de paz. Esta posición le permitió explicarle al grueso de las FARC la importancia que representaba el proceso para ellos como colectividad.

InSight Crime fue testigo de la facilidad de Mendoza para explicar diversos temas de la guerrilla , en una entrevista en 2017. En ese momento, el veterano comandante hablaba de temas como la actividad política de las FARC y su campaña electoral, y la posición de rechazo de Gentil Duarte frente al proceso de la colectividad. Durante la entrevista, Walter reafirmó, en tono tranquilo, que era un “fiel seguidor de la estructura guerrillera” y que no dejaría el proceso.

Sin embargo, su perfil conciliador distaba de una lealtad real a las conversaciones. En 2014, mientras el proceso iba rumbo a La Habana, se conoció un video en el que Mendoza declaraba a decenas de presuntos guerrilleros, en tono beligerante, que “las FARC nunca iban a entregar las armas”.

Su historial en la costa Pacífica y su papel como pedagogo durante el proceso de paz le dan a Mendoza una posición indiscutible dentro de las ex-FARC mafia. Su credibilidad como líder guerrillero y buen orador le dan la posibilidad de influir sobre otros excombatientes. Además, su amplia experiencia en el funcionamiento de estructuras guerrilleras, y su capacidad para crear nuevas tácticas de guerra lo convierten en un elemento clave dentro de las ex-FARC mafia.

José Manuel Sierra, alias el Zarco Aldinever, comandó varios frentes de la guerrilla en el departamento del Meta y tiene conocimiento de Cundinamarca.

Aldinever militó en los frentes 51, 52 y 26, en Meta, Cundinamarca y Boyacá, y fue uno de los máximos comandantes del Bloque Oriental. Dentro de esa estructura, su labor fue asegurar el financiamiento a través del narcotráfico, el cobro de impuestos a la producción de coca, cocaína y las rutas de tráfico que controlaba en su zona, y llegó a formar parte del Estado Mayor Central de las FARC como representante del mismo Bloque.

La financiación de la guerrilla en los Llanos Orientales, orientada por Aldinever, podría ser un plus dentro del grupo ex-FARC mafia, aunque las zonas donde tuvo influencia hoy están bajo el control de Gentil Duarte y su grupo de disidentes.

También presente en la declaratoria disidente está Olivio Merchán Gómez, alias “Loco Iván”, quien integró las FARC por más de 30 años y se muestra arraigado al “ala militar”.

Merchán participó en varias tomas guerrilleras al principio de los noventa y comandó varios frentes del Bloque Oriental en Meta y Arauca.

Y aunque él mismo fue el responsable de la logística en la Décima Conferencia, el último gran encuentro de la guerrilla en la ilegalidad, su temor ante el desarme de las FARC era evidente. Merchán llegó a señalar la posibilidad de que “el Estado no cumpla, que pase lo que ha pasado en los procesos anteriores” y que empezaran “a matarlos”.

El Loco Iván trae al nuevo grupo ex-FARC capacidad para delinquir en departamentos como Meta y Arauca y liderazgo ante los excombatientes del Bloque Oriental.

Otro de los jóvenes líderes que se unió a la disidencia es Nelson Enrique Días, alias “Iván Alí”.

Alí fue comandante en Guaviare, donde utilizó su conocimiento para controlar sectores claves del narcotráfico. Su dominio en comunicaciones y relaciones públicas lo pusieron al frente de la prensa internacional en la Décima Conferencia de la guerrilla, donde InSight Crime sostuvo una serie de entrevistas con él.

Ya en 2017, concentrado en Guaviare junto a más de 500 integrantes del grupo, Iván Alí se encargó de liderar a los desmovilizados y velar por los intereses de las FARC en esa zona de concentración. Allí se entrevistó una vez más con InSight Crime para explicar los múltiples problemas que enfrentaba la implementación del proceso de paz en San José de Guaviare.

“Si nos toca volver al monte, volvemos”, advertía Alí, además de señalar que veía “el proceso de paz con el ojo cerrado del optimismo, pero con el ojo abierto de la desconfianza”, e incluso reconoció que los ex-FARC de Duarte habían tenido acercamientos con ellos en la zona.

Sin duda, Alí es una figura fuerte para los nuevos disidentes. Su carisma, juventud, ideología y pensamiento contemporáneo le confieren gran liderazgo, especialmente entre los exguerrilleros que continúan con su proceso de reincorporación en Guaviare, pero también frente a nuevos reclutas.

Sumado a los disidentes de Márquez se observa a uno de los “aristócratas” de las FARC. Alberto Cruz Lobo, alias “Enrique Marulanda”, hijo del fundador de las FARC, Pedro Marín, alias “Manuel Marulanda” o “Tirofijo”.

Enrique operó dentro del Bloque Oriental y trabajó con el Zarco Aldinever y con Romaña. Tiene formación militar y fue el guardaespaldas del reconocido jefe Mono Jojoy hasta su muerte en 2010.

Durante el proceso de paz lideró una de las zonas de concentración en Meta, donde InSight Crime pudo entrevistarlo. Con un porte de quien se sabe al mando, mirada confiada y conocimiento sólido de la política guerrillera, explicó los múltiples problemas encontrados en el proceso y el alto riesgo de fracaso.

Junto a Marulanda, en el video aparece Julio Enrique Rincón Rico, alias “Nelson Robles”, antiguo comandante de los frentes 52 y 55 del Bloque Oriental.

Robles es un veterano exguerrillero que luchó en el Meta y Cundinamarca con el legendario comandante de las FARC, Carlos Antonio Velásquez, alias “Marco Aurelio Buendía”, en el Frente 52. Robles podría permear zonas estratégicas como Vistahermosa y Uribe, en el departamento de Meta, municipios claves para la siembra de coca y el narcotráfico.

Francisco Antonio Durango Úsuga, alias “Ariel Rodríguez”, fue comandante del histórico Frente 5 en Urabá, Antioquia y del Frente 18 en el Nudo del Paramillo, del mismo departamento.

Durante una entrevista en 2016, cuando era comandante del Frente 5, explicaba que “si el gobierno no garantizaba combatir al paramilitarismo (en referencia a Los Urabeños, quienes tenían fuerte presencia en la zona)”, la implementación del proceso de paz iba a ser difícil.

Ariel tiene un extenso conocimiento del Nudo de Paramillo, una de las zonas más estratégicas de los insurgentes al norte de Colombia. Entre su experiencia no solo se encuentran los combates contra las fuerzas de seguridad del Estado, sino también contra las autodefensas, que hoy actúan bajo el nombre de Los Urabeños.

De hecho, parece que esto ya ha dado resultado debido a la adhesión del autodenominado Frente 18, “Román Ruiz”, quienes reconocieron al grupo de Márquez como “el nuevo secretariado de las FARC-EP”.

Entre el grupo de rebeldes también figura Enrique Muñoz, alias “Villa”, antiguo miembro del Frente 33 y exlíder de la Columna Móvil Antonio Santos.

Desde 2018 circulaban rumores en Norte de Santander de grupos ex-FARC liderados por Villa, y, aunque él los desestimó asegurando que estaba “sacando adelante el proceso de paz en lo colectivo y en lo personal”, estos quedaron confirmados con su aparición junto a Márquez.

De hecho, al parecer Villa estaría liderando un grupo conformado por miembros del Frente 33 en Catatumbo, el cual, de acuerdo con fuentes de campo, sería pequeño y tendría alrededor de 20 integrantes.

Finalmente, a la izquierda de Márquez, en un lugar de privilegio y con un fusil entre las manos (a pesar de ser ciego), aparece Seuxis Pausías Hernández, alias “Jesús Santrich”.

La importancia de Santrich para las FARC y ahora paras las ex-FARC mafia es la de un ideólogo y un facilitador con elementos del régimen chavista en Venezuela.

El exguerrillero cobró predominancia inicialmente como parte del equipo negociador de las FARC en La Habana, lo que le mereció una de las 10 sillas en el Congreso reservadas para el ahora partido de la FARC. Sin embargo, nunca tomó posesión de su curul debido a su arresto en 2018 por cargos de tráfico de drogas. Su reclusión y posible extradición fue uno de los detonantes del escape de Márquez y El Paisa del proceso de paz.

Así, es claro que el grupo de Márquez se fortalece al integrar múltiples líderes de los Bloques Caribe, Occidental, Oriental, Sur, varias Columnas Móviles y hasta el Comando Conjunto Central y el Secretariado. Esto le permitiría a las ex-FARC mafia refundar una amplia red nacional.

En el manifiesto de su regreso a las armas los ex-FARC anuncian el nacimiento de “la nueva Marquetalia” y se trazan como objetivo quitarle el poder del Estado, a cuyos representantes califican como “forajidos y la mafia de la corrupción e impunidad”. Márquez continúa explicando su lucha insurgente al describir el Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, creado en 2000, como su principal extensión política. Además, el grupo ex-FARC pretende revivir herramientas como la Coordinadora Continental Bolivariana, un programa creado desde 2005 para organizar la actividad política clandestina en Colombia, Venezuela y Ecuador, con el objetivo de fortalecer al Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia.

InSight Crime presenció el nacimiento de la Coordinadora en la zona de “despeje” en el año 2000. Las FARC presentaron uno de los más grandes ejercicios militares que la guerrilla haya podido tener en su historia. Por ello, parece que Márquez y su grupo buscan recordar esos días de gloria y aumentar sus credenciales insurgentes al revivir estas herramientas del pasado.

¿Puede Márquez unificar los elementos ex-FARC mafia en Colombia?

El vídeo de Márquez y compañía estaba cargado de simbolismo. Con su grupo, conformado por líderes guerrilleros históricos y la bandera política de las FARC ondeando a sus espaldas, los ex-FARC de Márquez buscan reunir a los elementos dispares de las disidencias bajo su histórica marca y su liderazgo. Y si alguien puede hacerlo, es precisamente Márquez.

Sin embargo, la actualidad de la ex-FARC mafia en general parece estar unida solo por su historia. Mientras Márquez apela a su lucha ideológica, muchos otros elementos disidentes parecen estar más interesados en el dinero y el control de las economías criminales que ha mantenido por cinco décadas al ejército insurgente.

Y aunque la reputación de Márquez no se pone en duda, su llegada a las disidencias es tardía. Él fue uno de los principales arquitectos del proceso de paz y debe cargar en sus hombros la culpa de la desmovilización y la posterior “traición” del gobierno.

Gentil Duarte, Iván Mordisco y Jhon 40 ya establecieron la base disidente inicial y han construido un sindicato criminal alrededor de ocho departamentos. Duarte y su grupo ya han buscado reconectarse con otros elementos ex-FARC mafia a través del país, contactando antiguos combatientes rebeldes en lugares estratégicos como Caquetá, Nariño y Cauca. Esto les ha permitido expandirse rápidamente por fuera de sus bastiones en los departamentos de Meta y Guaviare.

En Cauca, Duarte, Mordisco y Jhon 40 han creado alianzas con la columna Dagoberto Ramos, liderada por Israel Méndez Quitumbo, alias “El Indio”. Conformado por exintegrantes del Frente 6, y las columnas Miller Perdomo y Jacobo Arenas, el grupo llegó a un acuerdo con los enviados de Duarte en Caloto y Corinto, municipalidades estratégicas para el tráfico de droga y la minería ilegal.

VEA TAMBIÉN: El plan de ‘Gentil Duarte’ para unificar a disidencias de las FARC

Su crecimiento parece basarse en la estructura: se aleja de la verticalidad y se asemeja a una red horizontal, en la cual cada grupo divide rentas criminales, territorios y pactan acuerdos para trabajar juntos, sin que esto implique necesariamente una subordinación entre ellos.

De hecho, Márquez parece bastante consciente de la ventaja que le llevan Duarte y su grupo, e intentó llegar a un acuerdo con ellos, según información de inteligencia militar. Sin embargo, la respuesta parece haber sido negativa, pues les criticaron a Márquez y a sus aliados el intentar actuar como líderes del movimiento disidente.

Lo anterior habría llevado a que Márquez buscara apoyo del Ejército de Liberación Nacional (ELN), a pesar de que en el pasado esa guerrilla y las FARC tuvieron múltiples conflictos.

En teoría, parece que Márquez está lidiando con mandos medios que son renuentes a subordinarse. Un ejemplo de esto fue Pedro Goyes Cortés, conocido como “Sinaloa”, un desaparecido mando medio del Frente 48, quien, una vez se desarmó la guerrilla en Putumayo en 2017, “tomó de inmediato la zona” y se fortaleció con el control del narcotráfico, de acuerdo a fuentes cercanas a InSight Crime.

Fue tal su crecimiento que enviados de Duarte intentaron aliarse con ellos en 2018. Sin embargo, fueron rechazados ya que Sinaloa y su grupo “no querían trabajar bajo su protección”. Como consecuencia, comenzó una guerra entre elementos disidentes por controlar la zona, conflicto que sigue hasta la fecha.

Al final, parece que la potencia militar y el control sobre las economías criminales es lo que asegurará el liderazgo sobre los elementos ex-FARC. Y no es claro si Márquez lo tiene.

Tener experimentados comandantes, liderazgo y credibilidad política parece significar poco en el panorama criminal actual. Sin una verdadera tropa, armas y financiación, Márquez tiene poco para ofrecer a los elementos dispersos de las ex-FARC mafia y pocas chances de reconstruir cualquier tipo de red a través del territorio nacional.

Los días de mandato del secretariado, donde las órdenes eran obedecidas sin cuestionar, por distintos rangos, parecen haberse ido hace mucho tiempo. Los ex-FARC pelearán hasta incluso construir una organización tan horizontal como el ELN, donde cada unidad tiene un alto grado de autonomía, pero una alta adhesión ideológica y de lealtad con el Comando Central (COCE). En efecto, las ex-FARC mafia pueden aspirar en este punto a una federación de grupos con una antigua historia compartida. Sin embargo, lo único que parece tener esa federación en común son los intereses criminales, no su ideología ni su historia.

*Esta investigación de InSight Crime sobre las ex-FARC mafia se realizó a lo largo de cuatro años con trabajo de campo en 140 municipios amenazados en todo Colombia. Lea la serie completa aquí.

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