Masacre en México: ¿Qué Sucedió Realmente con los Hartsell? Parte I

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El homicidio de una familia de Texas, en un autobús en el oriente de México antes de Navidad, sigue siendo un misterio; parece que el robo no fue un motivo principal y los Zetas se apresuraron a negar su responsabilidad, mientras que la respuesta del gobierno sólo oscurece más los hechos.

El enigma es tan grande como México: ¿Qué fue lo que realmente pasó con los Hartsell? Sin duda, este fue sólo un desafortunado bus de pasajeros más, golpeado por una explosión más de horror.

Pero también es emblemático – porque es una ocasión más donde la verdadera naturaleza de la violencia, propagándose a través de México, sigue siendo un misterio desconcertante.

Considere la gran variedad de preguntas sin respuesta:

¿Fue esta familia atacada salvajemente porque los terroristas de un cartel estaban enviando un mensaje a nivel nacional?

………. ¿O eran estos ladrones locales ordinarios, descontrolados por el alcohol o las drogas?

¿Era esto una conspiración, llegando a toda una nación de 113 millones de personas?

………. ¿O fue simplemente un espantoso y pequeño accidente del destino?

El caso Hartsell parece como una parodia de piezas de rompecabeza faltantes- una combinación habitual en temporada de juicios en Mexico. Pero esta vez hay algunas pistas más, porque, a diferencia de las víctimas locales por este tipo de violencia, los Hartsell eran ciudadanos estadounidenses. Estaban visitando familia en México desde su hogar en Cleburne, Texas, cerca de Ft. Worth. Ellos parecen no haber sido blanco de un ataque por ser estadounidenses, aunque su estatus ha permitido que aparezcan algunos testigos fundamentales con relativa seguridad, al norte de la frontera.

Al unir las pistas resultantes, éstas no apuntan a la explicación más razonable: que dice que matones ordinarios en una vía secundaria mexicana pudieron enloquecerse un poco. Estas apuntan, más bien, hacia la loca teoría conspirativa, la gran sombra: el terrorismo organizado.

hartsellbustwoLa primera pieza del rompecabezas fue el típico anuncio del gobierno mexicano – enigmático como un murmullo en la oscuridad. El 22 de diciembre, casi tan pronto como el crimen había sucedido, el ejército mexicano anunció con orgullo la captura de una misteriosa banda de cinco hombres, acusados de ser supuestamente los atacantes de ese particular bus de Transportes Frontera, que se detuvo al amanecer a unos 300 kilómetros al sur de la frontera con Estados Unidos, tres días antes de la Navidad de 2011.

No obstante, el gobierno añadió solemnemente que los cinco sospechosos se habían resistido al arresto. Habían disparado contra las tropas que llegaban. Y, naturalmente, los soldados dispararon de vuelta. Los sospechosos fueron todos asesinados. Y eso, dijo el gobierno, no les dejó saber quiénes habrían podido ser estos misteriosos merodeadores – o POR QUÉ habían entrado en un frenesí de matanza.

Caso cerrado. El 3 de enero, el diario mexicano El Universal lo analizarba así: “El Presidente del Tribunal Fiscal del estado, Amadeo Flores Espinosa, dijo que se había determinado que los cinco delincuentes muertos cometieron el ataque del 22 de diciembre. Por lo tanto, dijo, la investigación ha sido cerrada y ha concluido”- pese a que los cinco sospechosos nunca fueron identificados públicamente.

Quienesquiera que fueran los atacantes, habían requerido de sólo unas pocas horas para atacar no sólo tres buses de pasajeros por separado, sino también dos vehículos de carga, todos en o cerca de la autopista mexicana 105; por donde recorre la franja norte del costero estado mexicano de Veracruz. El ritmo casi frenético de los múltiples ataques dejó un rastro de matanza, extendiéndose mucho más allá del encuentro con los Hartsell. Pero, al igual que los Hartsell en el bus de Frontera, todas las víctimas parecían compartir un rasgo. Eran transeúntes casuales, no combatientes en la guerra contra las drogas. Y – significativamente – la escasa evidencia que se ha permitido conocer parece demostrar que la razón central de los ataques no fue el robo. Todas las declaraciones incompletas sobre robo en la prensa parecen reflejar supuestos de los medios de comunicación y no investigaciones. Pero de ser así, ¿cuál FUE el motivo? ¿Por qué esta conducta violenta y despiadada?

El norte de Veracruz se encuentra en una región hermosa llamada La Huasteca, con colinas verdes, pero de mala reputación. Y La Huasteca, especialmente en el área de los ataques, es una zona Zeta. El Cartel de los Zetas podría ser llamado el grupo narcotraficante más abiertamente terrorista de México. Sus patrones de masacres recuerdan sus orígenes entre los desertores del ejército. Pero, ¿eran Zetas los cinco hombres misteriosos? La falta de respuestas firmes a esta pregunta fue, esencialmente, enterrada.

Una característica Zeta es la ejecución de actos generales de terror sin ninguna explicación aparente. Normalmente no hay subtítulos para explicar cosas como: “Este es un mensaje para el público en general, mostrando lo que sucederá si no se dan por vencidos”, o “Esto es un mensaje para el gobierno, mostrando lo que pasará con sus ciudadanos si nos hace enojar”. En cambio, presumir silencio puede alternar con la burla explícita ocasional, añadiendo ansiedad al público. Pero, ¿sucedió esto en este caso particular? Los mismos Zetas se tomaron la molestia de negarlo. En una ciudad llamada Tantoyuca, 30 millas (unos 48 km) al sur de los ataques, una pancarta (narco-manta) pública apareció el 27 de diciembre – del tipo de “narco-mensaje” visto a menudo en la guerra contra las drogas. Cuidadosamente firmado, “Atentamente, Unidad Zetas”, hablaba con hipocrecía sobre los ataques del bus: Nosotros no lo hicimos. Incluso en un laberinto de engaños como en el póquer, esto significaba algo. Pero, ¿qué?

zetabannerfourLos Zetas no son los únicos matones en esas colinas. Pequeños grupos de bandidos comunes han aparecido. En 2010, otro anuncio del gobierno habló de otra banda de misteriosos secuestradores de buses – también un grupo de cinco – pero fueron arrestados con vida, identificados, fotografiados y enviados a la cárcel luego del homicidio de un conductor de bus y tres violaciones. Y al parecer esos bandidos de buses no eran Zetas. El gobierno dijo que eran convictos prófugos. Esto no agota las posibilidades. A veces, los enemigos del Cartel de los Zetas han sido conocidos por montar operaciones para hacerlos quedar mal. ¿Sucedió esto aquí?

En el ambiente festivo del 21 de diciembre de 2011 la gran terminal de autobuses de Reynosa, la metrópoli de la frontera oriental de México, estaba atestada de compradores de boletos. La muy poblada franja fronteriza de Reynosa se encuentra a unos 300 kilómetros al norte de la parte más verde de Veracruz, en una región diferente de México – con dinámicas de seguridad diferentes a finales de 2011.

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En 2010 y a principios de 2011, los alrededores de Reynosa habían visto tantas masacres por la guerra entre carteles que a mediados de año, miles de soldados fueron enviados – imponiendo un nuevo periodo de paz local – nerviosamente, pero muy bienvenido. A principios de 2011 esa zona fronteriza convulsionó ya que más de una docena de buses de pasajeros de larga distancia fueron atacados en extrañas olas de homicidios – sin duda, labor del Cartel de los Zetas; aunque tambiñen en este caso, los motivos fueron inquietantemente oscuros -.

En abril, el tráfico de autobuses estuvo paralizado, pero en agosto las tropas ahuyentaron a los Zetas, empujándolos hacia otros bastiones – uno de los cuales estaba a 300 millas (unos 438 km) al sur de Veracruz. En diciembre, portavoces de la compañía de buses en Reynosa estaban felices por el ajetreo navideño, y dijeron con entusiasmo que la gente había encontrado la confianza para viajar de nuevo. Se dijo que tres millones de residentes de Estados Unidos estaban volviendo a México para las vacaciones.

reynosabuscomparisontwoEl 16 de diciembre, el Presidente mexicano Felipe Calderón intervino con la Operación Salvavidas Invierno 2011, reforzando la seguridad en las carreteras de todo México durante las festividades, asignando un grupo de 12 mil policías federales adicionales. Calderón bajó 20 puntos en las encuestas políticas a causa de su guerra contra las drogas, luchó valientemente pero de manera desastrosa desde su llegada al poder en 2006. Su partido político, cerca a las elecciones de julio de 2012, necesitaba con urgencia la buena noticia de la paz de Navidad en la frontera oriental.

Cualquiera que arruinara esta noche silenciosa le estaría dando un golpe personal a Calderón.

Vea el blog de Gary Moore.

Vea la parte II de “Masacre en México: ¿Qué Sucedió Realmente con los Hartsell?”

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