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Ejército de Liberación Nacional (ELN)

COLOMBIA / ÚLTIMA ACTUALIZACIÓN OCTOBER 19, 2021 ES

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) es el principal ejército guerrillero colombiano y una de las principales amenazas a nivel nacional en Colombia y Venezuela.

Originalmente era un movimiento nacionalista marxista-leninista, enfocado en el secuestro, la extorsión, y en ataques contra la infraestructura económica. Y aunque evitó el tráfico de drogas por décadas, ahora está vinculado con el comercio de narcóticos y ha buscado alianzas con grandes organizaciones narcotraficantes.

Militarmente, ha estado muy debilitado y ha pasado de tener unos 5.000 soldados, a principios de los años noventa, a una fuerza que según estimaciones actualmente tiene alrededor de 2.500 – 3.000 combatientes. Sin embargo, su posición en diferentes partes del país y su capacidad económica lo han convertido en una real amenaza para el gobierno Colombia y en uno de los grupos más poderosos de Suramérica.

Historia

El Ejército de Liberación Nacional (ELN) surgió en los años sesenta, justo cuando Colombia estaba saliendo de una sangrienta y sectaria lucha, conocida como La Violencia, y numerosos movimientos religiosos y estudiantiles, algunos de los cuales se inspiraron en la revolución cubana, estaban ganando fuerza en el país. Estos dos movimientos formarían el corazón del grupo guerrillero desde su inicio en julio de 1964, cuando la pequeña insurgencia armada comenzó entrenando en San Vicente de Chucurí, en el departamento de Santander.

Seis meses después, el 7 de enero de 1965, los rebeldes invadieron Simacota, un pequeño municipio en Santander, anunciando oficialmente su presencia.

Desde el principio, el ELN fue una organización altamente ideológica, combinando su perspectiva marxista-leninista con la teología de la liberación; un movimiento religioso inspirado por los cambios anunciados de la iglesia católica en el Concilio Vaticano II. Algunos de los primeros reclutas del grupo provinieron de la iglesia, incluyendo a Camilo Torres, un sacerdote colombiano popular y frentero, que murió en su primera batalla en 1966.

Otros sacerdotes llegaron de España, incluyendo a Manuel Pérez, alias "El Cura", quien por poco es ejecutado durante una purga interna por el líder del grupo, Fabio Vásquez Castaño, en los años setenta. Para ese entonces, el grupo tambaleaba, y casi es aniquilado por completo durante una ofensiva militar en 1973, la cual dejó unos 135 muertos de sus entonces 200 miembros.

Vásquez Castaño fue derrotado por el grupo, y Pérez y un excampesino que se convirtió en soldado, llamado Nicolás Rodríguez Bautista, alias “Gabino”, tomaron el control. Bajo el nuevo liderazgo, el ELN se recuperó lentamente, en parte debido al creciente uso de métodos que alguna vez había condenado, principalmente el secuestro. Durante los años ochenta, los guerrilleros se volvieron especialistas en el secuestro y obtuvieron gran parte de sus ingresos de los rescates.

El grupo también tuvo suerte cuando grandes descubrimientos de petróleo atrajeron a empresas multinacionales dentro de su área. Los ingresos derivados tanto del robo de crudo como de la extorsión, le dieron al ELN una energía renovada. No es sorprendente que las columnas más peligrosas de la guerrilla operen en algunas de estas regiones ricas en petróleo.

Hacia mediados y finales de los años ochenta, y debido a la cercanía de las zonas petroleras colombianas con la frontera con Venezuela y la posibilidad de realizar secuestros a ganaderos y ciudadanos del lado venezolano, el grupo empieza a hacer incursiones en territorio venezolano. Movimientos que serían fundamentales y definitivos para su actual presencia en el vecino país.

A mediados de los años noventa, el ELN alcanzó su cima, con un ejército de cerca de 5.000 combatientes, y al menos tres veces esa cifra en estudiantes, sindicatos y políticos simpatizantes. El grupo bombardeaba regularmente los oleoductos más grandes del país, incluyendo aquellos que suministraban petróleo desde las áreas de BP y Occidental Petroleum en los Llanos Orientales, incluso cuando desviaba fondos de las regalías que este petróleo proveía a la región. El grupo obtuvo ingresos procedentes de los "impuestos a la guerra" que debían pagar los cultivadores de coca y marihuana, particularmente en la parte sur del departamento de Bolívar, donde la dirección del ELN había establecido su base de operaciones. Y, a pesar de la muerte de Pérez en 1998 por hepatitis B, sus acciones militares también se volvieron más audaces. En mayo de 1999, por ejemplo, el ELN, vestido como personal militar, secuestró a 186 personas de una iglesia en Cali en lo que sigue siendo el mayor secuestro masivo en la historia del país. En abril de ese mismo año, el grupo secuestró un avión de Avianca con 43 pasajeros y la tripulación, los obligó a aterrizar en un área remota y tomó como rehenes a todos los que estaban a bordo.

No obstante, las luchas internas y la falta de una estrategia nacional coherente dejaron al grupo vulnerable a los ataques de grupos paramilitares de derecha y de las fuerzas armadas colombianas. A principios de los años noventa, el grupo sufrió una serie de reveses a manos de los paramilitares en su bastión en Bolívar. Desesperado, el grupo se unió con las ahora extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para responder a los ataques, pero finalmente perdió el control del área lucrativa. Fue el principio del fin para el ELN, que continuamente perdió terreno en otras partes del país tanto a manos de los paramilitares como del ejército.

Los reveses militares llevaron al grupo a negociar un acuerdo con la administración de Álvaro Uribe Vélez entre agosto y diciembre de 2002 en Cuba, y luego en junio de 2004 y abril de 2005 en México. Las conversaciones fracasaron y el gobierno continuó con la presión sobre el ELN. A esto se le suma la pérdida de ingresos en las regiones petrolíferas de los Llanos Orientales, un enfrentamiento violento con las FARC y caos en la cúpula. Algunas facciones del ELN se rehusaron a negociar con la administración de Uribe. Otros líderes simplemente desertaron.

Durante el gobierno de Juan Manuel Santos, presidente sucesor de Uribe, el ELN y el ejecutivo colombiano comenzaron de nuevo con las etapas preliminares de las conversaciones de paz en junio 2014, y agendaron el diálogo para marzo 2016. Sin embargo, varios obstáculos –como que el ELN no liberó a un rehén de alto perfil– demoró las conversaciones hasta su eventual inauguración en febrero 2017.

Sin embargo, las conversaciones llegarían a un abrupto fin en enero de 2019, tras un atentado con un carro bomba en una de las principales escuelas de Policía en la capital del país, Bogotá. El ataque dejó 21 personas muertas y cerca de 80 heridas. El Frente de Guerra Oriental reclamaría horas después la autoría de los hechos, al mismo tiempo que el gobierno cerró toda posibilidad de diálogo con esa guerrilla.

Pese a su aparente estructura vertical, el ELN siempre se ha caracterizado por pugnas internas, líderes maniáticos y desorganización en la cúpula. No es sorpresa que a medida que pasaron los años, el modus operandi del ELN haya evolucionado hacia facciones cada vez más autónomas que actúan de manera más criminal y menos ideológica. El otrora cuasi religioso movimiento que afirmaba que el secuestro era “antirrevolucionario”, ahora comandaba operaciones de secuestro solidas. Es más, los rebeldes que creían que el narcotráfico iba a acabar con el país se han vuelto cada vez más activos en el negocio, desde la protección de grandes organizaciones narcotraficantes, hasta la creación de sus propias redes de distribución. El ELN está enfocado también en atacar la estructura económica, en particular los oleoductos y las torres de energía eléctrica, y en extorsionar compañías locales y extranjeras. En un nivel político, el grupo es mucho más débil de lo que alguna vez fue, pero aún saca provecho de oficiales locales que son simpatizantes de sus objetivos y les dan dinero.

Liderazgo

El ELN opera usando columnas y los llamados “Frentes de Guerra”. El grupo cuenta con milicias urbanas en algunas de las principales ciudades y en muchos de los pequeños pueblos donde opera. La Dirección Nacional del ELN cuenta con 23 miembros.

El Comando Central (COCE) tiene cinco comandantes. El comandante militar del COCE es también el comandante del ELN. Otro comandante del COCE está a cargo de las funciones políticas. Un tercero de ellos está a cargo de los asuntos internacionales. El cuarto comandante lleva a cabo operaciones financieras y el quinto comandante encabeza comunicaciones entre el COCE y los “Frentes de Guerra”.

En junio de 2021, el comandante Nicolás Rodríguez Bautista, alias "Gabino", quien lideraba el grupo desde la década de los setenta, renunció a su cargo dejando a otro miembro del COCE, Eliécer Erlinto Chamorro, alias “Antonio García”, al mando.

Otro de sus miembros ha tomado fuerte relevancia por su posición bélica y el poder económico que sostiene en el Frente de Guerra Oriental. Se trata de Gustavo Aníbal Giraldo, alias “Pablito”. Fue él quien orquestó el ataque a la Escuela de Policía General Santander, que resultó con el fin de las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla.

Así, el ELN cuenta con siete Frentes de Guerra. El Frente de Guerra Nororiental Manuel Pérez Martínez (FGNO) con influencia en el departamento de Norte de Santander; el Frente de Guerra Norte (FGN) con influencia en los departamentos de La Guajira, Cesar, Magdalena y Atlántico; el Frente de Guerra Oriental Manuel Vásquez Castaño (FGO) con influencia en los departamentos de Arauca, Boyacá y Casanare; el Frente de Guerra Jesús Darío Ramírez Castro (FGJDR) con influencia en el departamento de Antioquia y en el Sur de Bolívar; Frente de Guerra Central (FGC) con influencia en los departamentos de Tolima, Risaralda y Antioquia; el Frente de Guerra Occidental Omar Gomez (FGO) con influencia en los departamentos de Chocó y Risaralda; el Frente de Guerra Suroccidental Carlos Alberto Troches Zuleta (FGSO) con influencia en los departamentos de Nariño y Cauca, y el Frente de Guerra Urbano Nacional Camilo Torres Restrepo (FGUN), consolidado recientemente, y con presencia en las principales ciudades del país como Medellín, Barranquilla, Bogotá, Popayán, Neiva, Cúcuta, Villa del Rosario, Bucaramanga, Barrancabermeja, Ibagué y Cali.

A la vez, todos estos Frentes de Guerra estás compuestos por frentes y compañías más pequeñas, con poder local o subregional.

Geografía

El ELN opera en 9 de los 32 departamentos con una presencia fuerte particularmente en el nordeste de Colombia.

Sus principales bastiones se encuentran en los departamentos de Chocó, al noroeste del país, Norte de Santander y Arauca, en el noroccidente y occidente colombiano respectivamente, donde controlan diferentes economías criminales. Extorsión, rutas de narcotráfico, tráfico de drogas, paso ilegal de trochas y minería ilegal.

En menor medida, pero con posiciones estratégicas, el ELN también mantiene presencia en los departamentos de Antioquia, Bolívar, Cauca, Valle del Cauca y Nariño. Allí también controla economías criminales que mantiene en constante disputa con otros actores ilegales del país.

La presencia del ELN también se ha extendido al país vecino Venezuela, en donde ya contaba con algunos asentamientos en la parte fronteriza desde la década de los noventas. InSight Crime pudo comprobar que el grupo ya se encuentra en más de 12 estados venezolanos, lo que le confiere la característica de ser un grupo binacional.

Sus mandos han estado en contacto directo con el régimen venezolano, quien se ha mostrado dispuesto a abrir sus puertas para recibirlos. Allí controlan algunas economías criminales, en especial en la región del Amazonas venezolano, desde donde extraen minería ilegal.

Aliados y enemigos

En el pasado, el grupo se ha aliado cada vez más con poderosas organizaciones narcotraficantes como los Rastrojos, en parte para mantener vivos los sueños de un cambio revolucionario, y en parte para mantener a raya a sus enemigos mortales como las FARC. La alianza también involucró más a los guerrilleros en el comercio de drogas.

Eso, sin embargo, ha sido un factor cambiante a través del tiempo

En 2009, el grupo negoció exitosamente un cese al fuego con las FARC. En los últimos años, esto ha evolucionado hasta convertirse en una plena alianza, en la que los grupos guerrilleros han cooperado en operaciones militares, intercambiando rehenes, lanzando campañas políticas conjuntas, y trabajando juntos en el ataque a compañías multinacionales mineras y petroleras.

Probablemente uno de sus mayores enemigos en la actualidad son Los Urabeños, con quienes sostiene enfrentamientos en los departamentos de Chocó, Antioquia y Norte de Santander. Incluso, en este último, Los Urabeños mantienen una alianza con Los Rastrojos, antiguos aliados del ELN, precisamente para derrotar a la guerrilla.

En otras regiones del país como Cauca y Nariño, el ELN mantiene acuerdos frágiles con las Ex – FARC Mafia y otros grupos independientes que tienden a romperse con facilidad.

Su alianza más fuerte actualmente se encuentra en Antioquia, donde ha llegado a acuerdos con las Ex – FARC Mafia para combatir a Los Urabeños.

En Venezuela, el gobierno de Nicolás Maduro se ha mostrado abierto a ver al ELN como uno de sus aliados. En ciertas partes del país la presencia de los guerrilleros parece normalizarse, especialmente en los estados fronterizos con Colombia.

Perspectivas

El ELN es la última guerrilla colombiana en pie tras la desmovilización de las FARC. Aunque no cuenta con la misma fuerza y número de hombres que tuvo en el pasado, sigue siendo un problema creciente para el gobierno colombiano.

La capacidad del grupo de mantener un nivel de autonomía entre sus frentes y su estructura de mando más horizontal que vertical, representan un reto para la Fuerza Pública y el gobierno, quienes, a pesar de presentar operativos y acciones, no logran desestabilizar transversalmente al ELN.

Desde que comenzaron las conversaciones de paz entre el gobierno y las FARC en noviembre de 2012, el ELN ha reiterado en repetidas ocasiones su deseo de involucrarse en las negociaciones, incluso aparentemente enviando una delegación no autorizada a La Habana, Cuba. Después de numerosas salidas falsas y largas discusiones tras bambalinas, en febrero de 2017 comenzaron oficialmente las conversaciones en Quito, Ecuador

Sin embargo, el atentado a la Escuela de Cadetes de la Policía Nacional General Santander en Bogotá en enero de 2019 enterró cualquier posibilidad de diálogo entre el grupo y el gobierno.

Con una guerrilla bastante versátil, controlando economías criminales, un refugio seguro como lo es Venezuela y sin una negociación de paz a la vista, el ELN parece tener más perspectivas de crecer y establecerse que de ser derrotadas militarmente. 

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