4 conclusiones del debate presidencial en México

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Las expectativas del electorado de México, deseoso de escuchar soluciones prácticas para problemas como los niveles récord de homicidios y la compleja dinámica criminal, se vieron frustradas tras el primero de los tres debates presidenciales previos a las elecciones de julio, en el que los candidatos no dieron señales esperanzadoras de cambio.

A continuación presentamos cuatro conclusiones del debate, relacionadas con la seguridad y la lucha contra el crimen organizado.

1. La estrategia actual no está funcionando

Aunque los homicidios disminuyeron después de que el presidente Enrique Peña Nieto asumió el cargo en 2012, el año 2017 ha sido el más violento en la historia reciente de México. La violencia se ha extendido a nuevas regiones del país, e irónicamente la captura y muerte de importantes narcotraficantes ha causado la fragmentación de las organizaciones criminales y ha generado más rivalidades, conflictos y violencia.

Ante tantos problemas, los candidatos pueden elegir hacia dónde dirigir la atención. Andrés Manuel López Obrador (conocido por sus iniciales AMLO), del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) —y quien ha aspirado varias veces a la presidencia— llamó la atención sobre los casi 220.000 homicidios y 33.000 desapariciones que han ocurrido desde diciembre de 2006. José Antonio Meade, el candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), actualmente en el poder, se refirió a la impunidad rampante.

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“La estrategia no está funcionando; tenemos que cambiarla”, dijo durante el debate Ricardo Anaya, del Partido Acción Nacional (PAN).

Al candidato panista le será difícil convencer a los votantes de que él podrá hacer una mejor gestión. Felipe Calderón, del PAN, lanzó la estrategia bandera actual cuando asumió la presidencia en diciembre de 2006. No es de sorprender que la única candidata que no criticó la estrategia represiva del Gobierno haya sido la candidata independiente Margarita Zavala, esposa de Calderón.

2. Ausencia de nuevas ideas

La pregunta con la que se abrió el debate fue: ¿Cómo cada candidato planea disminuir la inseguridad?, pero en las respuestas hubo muy pocas ideas realmente novedosas.

AMLO habló de la importancia de reducir la pobreza, pero (como se le ha criticado constantemente), no ahondó en el tema ni en la polémica propuesta que hizo a principios de este año de ofrecer amnistía a los miembros de los carteles mexicanos de la droga. Recibió ataques de todos los demás candidatos por dicha propuesta, ante lo cual solo señaló: “amnistía no significa impunidad”.

Los demás candidatos tampoco salieron bien librados, pues hicieron propuestas ambiguas y triviales, como la depuración y expansión de la policía, y la derrota de la impunidad. Meade defendió la creación de un nuevo organismo de investigaciones, y Zavala propuso fortalecer los valores morales de México.

El candidato independiente Jaime Rodríguez (mejor conocido como “El Bronco”), actual gobernador del estado norteño de Nuevo León, planteó la necesidad de “cambiar el sistema de seguridad” y prometió que, en caso de llegar a ser presidente, consultaría expertos que propongan nuevas ideas y el uso de nuevas tecnologías en la lucha contra el crimen.

La propuesta más concreta la hizo Anaya, quien resaltó la importancia de “desarticular, en lugar de descabezar” a los carteles y las pandillas de México. Mencionó el ejemplo de Italia, que logró acabar a toda una red, y no solo a sus principales líderes, gracias a una labor de inteligencia y a investigaciones criminales efectivas.

Sus comentarios pueden interpretarse como una crítica a las dos últimas administraciones, que han hecho énfasis en acabar con los líderes de los carteles, el más prominente de los cuales es Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, quien fue recapturado por la actual administración priista después de haberse fugado por segunda vez de una prisión de alta seguridad de México en el año 2015, y quien se encuentra actualmente en espera de juicio en Estados Unidos.

Pero Anaya no explicó de qué manera México podrá pasar de la llamada estrategia de capos a una estrategia mediante la cual se acabe con toda una red, y no solo con sus líderes.

Sin embargo, El Bronco sí tuvo una idea: cortarles las manos a los criminales y a los políticos corruptos —propuesta que dejó asombrada a una de las moderadoras del debate—.

3. Todos excepto AMLO están en contra de la amnistía

Durante el debate, cada uno de los candidatos tuvo la oportunidad de atacar a AMLO, quien es actualmente el favorito en las encuestas para las elecciones presidenciales de julio. En cuanto a sus propuestas de seguridad, todos dejaron claro que están en contra de ofrecer cualquier tipo de amnistía a los miembros de los grupos del crimen organizado. “Proponer el indulto para los delincuentes es una idea absurda que solo generará más violencia”, dijo Anaya.

AMLO, cuyos críticos lo tildan de ingenuo, respondió a sus homólogos políticos (y a los jefes financieros de estos) diciendo que los líderes criminales son “niños de pecho” comparados con los partidos políticos y las instituciones de México.

4. La importancia de un fiscal general autónomo

Es ya un lugar común (y hasta cierto punto cómico) que en cada ciclo electoral todos los candidatos hablen de la importancia de nombrar un fiscal general autónomo que aborde la corrupción en todos los partidos políticos y en las instituciones del país.

Sorprendentemente, México no ha tenido fiscal general durante seis meses. Raúl Cervantes Andrade renunció en octubre de 2017 después de menos de un año en el cargo como fiscal general, y todavía no ha sido remplazado.

La administración Peña Nieto se ha visto desfavorecida por la precepción de que no ha logrado investigar efectivamente los escándalos de corrupción en torno a la pareja presidencial, así como por enormes fallas en la investigación oficial sobre las violaciones a los derechos humanos relacionadas con el crimen organizado y la corrupción institucional.

Al final, los mexicanos que siguieron el debate y que esperaban escuchar soluciones a la crisis de seguridad quedaron decepcionados. Con la posible excepción de AMLO y El Bronco, todos los demás candidatos hicieron el mismo tipo de promesas de siempre.

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