5 estrategias para combatir la trata de personas en América

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La trata de personas continúa siendo una de las industrias criminales más rentables del mundo; sin embargo, diversas iniciativas recientes demuestran que tanto gobiernos como grupos de activistas de todo el continente americano están desarrollando estrategias innovadoras para hacer frente a esta actividad ilícita.

En América Latina y el Caribe abundan los países de origen, tránsito y destino de las víctimas de trata. Los grupos del crimen organizado suelen traficar tanto adultos como menores de edad, quienes son utilizados en trabajos forzosos o, lo que es todavía más común, en la explotación sexual.

Si bien las autoridades de toda la región han enfrentado dificultades para abordar de manera eficaz la trata de personas, las recientes estrategias para combatir este crimen hacia el futuro son esperanzadoras. Hoy, Día Mundial contra la Trata, InSight Crime examina cinco maneras innovadoras de luchar contra esta actividad criminal.

1. Generar conciencia entre la ciudadanía

En el último año, algunos países latinoamericanos han lanzado campañas de sensibilización que se dirigen específicamente a las poblaciones más vulnerables de ser víctimas de la trata.

Perú ha iniciado varias campañas de este tipo durante el último año, entre ellas un programa radial llamado “Que no te encuentren”. Emitido varias veces a la semana en español, así como en dos lenguas indígenas reconocidas oficialmente (quechua y aimara), el programa informa a las posibles víctimas sobre los métodos de los tratantes —como el ofrecimiento de falsas promesas de trabajos bien remunerados en el extranjero—.

“Las campañas de concientización de la ciudadanía son una parte importante de cualquier estrategia para combatir la trata de personas,” dijo Cristina Rosero, abogada senior de Women’s Link Worldwide, una organización que se ha enfocado en la prevención de la trata de mujeres en Latinoamérica.

Sin embargo, en diálogo con InSight Crime, Rosero dijo que los gobiernos deben incorporar una “perspectiva más amplia” en las campañas de prevención, y enfocarse no solo en la concientización sobre cómo identificar las ofertas falsas de empleo, sino también sobre cómo prevenir la pobreza y la discriminación.

2. Empoderar sectores estratégicos

Los gobiernos y grupos de cabildeo de todo el continente han empezado a darse cuenta del potencial de empoderar a sectores estratégicos para ayudar a identificar y denunciar la trata de personas.

En Estados Unidos, la organización Camioneros Contra la Trata (TAT por sus iniciales en inglés) entrena a los conductores de camiones comerciales para identificar y denunciar las sospechas llamando a la línea directa nacional contra la trata de personas.

Los millones de camioneros del país son “los ojos y los oídos de las carreteras de nuestro país”, le dijo a InSight Crime la cofundadora de TAT, Kylla Lanier. “Ellos ven cosas que los demás no ven, y pueden estar en algunos de los lugares que [los tratantes] frecuentan”.

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Este modelo ha demostrado ser tan efectivo que la organización recientemente se asoció con la organización mexicana Consejo Ciudadano para replicarlo en México.

En diciembre de 2017, TAT y Consejo Ciudadano lanzaron un programa llamado “Guardianes del asfalto”, cuyo objetivo es ofrecerles a los camioneros de México los conocimientos y los recursos necesarios para identificar y reportar la trata de personas.

Es demasiado pronto para reconocer los resultados significativos del programa en México, pero TAT señala que desde 2007 su labor en Estados Unidos ha permitido identificar más de mil víctimas de trata.

3. Apoyar la labor policial tradicional

Es claro que la policía desempeña un papel fundamental en el desmantelamiento de las organizaciones de trata de personas. Pero otras agencias gubernamentales también pueden contribuir en esta labor de diversas maneras.

Rochelle Keyhan, directora de Estrategias de Desmantelamiento en Polaris, una organización de lucha contra la trata en Estados Unidos, le dijo a InSight Crime que, como parte de una nueva estrategia, la organización ha comenzado a capacitar a los agentes encargados de hacer cumplir los códigos de policía sobre cómo reconocer la trata sexual en diversos negocios, como los locales de venta de alcohol.

Las ciudades de Estados Unidos tienen estrictos códigos de salud y seguridad que regulan el funcionamiento de negocios como bares, restaurantes y salones de belleza. Polaris ha estado presionando por una legislación similar para regular mejor otros establecimientos, como los salones de masajes, que se suelen utilizar como fachada para el tráfico sexual.

Según la organización, los agentes encargados de hacer cumplir estos reglamentos tienen la posibilidad de identificar los establecimientos que son utilizados como fachada para el tráfico sexual. En San Francisco, por ejemplo, gracias a las regulaciones de los negocios de masajes, el Departamento de Salud logró cerrar 250 negocios de masajes ilegales que operaban en la ciudad, le dijo un portavoz de Polaris a InSight Crime.

Es posible que esta estrategia no pueda aplicarse en América Latina y el Caribe, dado que en muchos países de la región no se hace un estricto control de estas infracciones. Sin embargo, un número significativo de víctimas de América Latina y el Caribe son llevadas a Estados Unidos, lo que significa que esta estrategia podría tener un impacto significativo, al menos en el país de destino.

4. Desarrollar una respuesta transnacional coordinada

Debido a la naturaleza transnacional de la trata de personas, es imperativo que los gobiernos cooperen para hacer frente a este crimen.

La Interpol se ha convertido en un actor importante en la cooperación multilateral del trabajo contra la trata. Por ejemplo, en la Operación Intercops-Spartacus III, llevada a cabo en dos etapas en 2016, participaron 25 países de Centro y Suramérica para desmantelar siete redes de crimen organizado, arrestando a 134 presuntos tratantes y rescatando a 2.700 víctimas, según informó el organismo policial internacional.

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“Los efectos de esta operación policial transfronteriza a gran escala […] resaltan el valor de la Interpol para ayudar a la policía en los países de origen, tránsito y destino en una labor conjunta en la lucha contra las redes criminales dedicadas a la trata de personas”, dijo Tim Morris, director ejecutivo de Servicios Policiales de la Interpol, en un comunicado de prensa.

Este tipo de operaciones a gran escala no son la norma, pero los trabajos coordinados a menor escala a través de la Interpol suelen dar resultados importantes. El mes pasado, por ejemplo, una operación que involucró a la Interpol permitió descubrir una red de tráfico que explotaba mujeres venezolanas para la prostitución ilegal en España.

5. Rastrear las finanzas

El lavado de dinero es una parte esencial del modelo de negocio de casi todas las organizaciones criminales, incluyendo las redes de trata de personas. Y el seguimiento de los flujos financieros ilícitos puede ser una manera eficaz para interferir en sus actividades.

En los últimos años, países como Argentina han empezado a prestar atención a la investigación de las pistas sobre lavado de dinero, como una forma de identificar y enjuiciar a las organizaciones que podrían estar involucradas en la trata de personas.

Julie Oppermann, directora del Programa sobre la Esclavitud Moderna y Trata de Personas, de la Universidad de Naciones Unidas, le dijo a InSight Crime que las instituciones financieras pueden desempeñar un papel importante en la lucha contra la trata.

Oppermann dice que los datos financieros sobre lavado de dinero relacionados con la trata de personas pueden servir como importantes pruebas ratificatorias en investigaciones que suelen basarse sobre todo en el testimonio de las víctimas. Y además de alertar a las autoridades sobre las transacciones sospechosas, las instituciones financieras podrían ayudar a eliminar los trabajos forzados de las cadenas de suministro de sus clientes si hacen que la prestación de servicios financieros esté supeditada a que el cliente cumpla con buenas prácticas de control de la trata de personas.

Si bien Oppermann reconoce que “a menudo hay muchos intereses en juego que impiden que esto suceda”, señala que los riesgos legales que las instituciones financieras enfrentan por manejar los fondos derivados del crimen organizado deberían incentivarlas a ejercer su labor de manera adecuada.

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