Análisis de informe sobre lujuriosas fiestas sexuales de la DEA

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Un reciente informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos sobre la inapropiada conducta sexual al interior de cuatro agencias de seguridad abunda en detalles obscenos que pueden afectar seriamente la credibilidad de dichas agencias en Latinoamérica.

El informe señala que miembros de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) en un país no identificado (que The Washington Post confirmó que es Colombia) realizaron fiestas sexuales con “prostitutas pagadas por carteles de droga locales […] en sedes arrendadas por el gobierno, en un período de varios años”. Según el informe, tres agentes de la DEA que participaron en dichas fiestas también habrían recibido “dinero, regalos costosos y armas de miembros del cartel de drogas”.

La prostitución es legal en ciertas zonas de Colombia, siempre y cuando no haya participación de intermediarios, y la ciudad costera de Cartagena es un reconocido centro de comercio sexual. En el año 2012, en dicha ciudad se presentó un escándalo en el que se vio involucrado el Servicio Secreto de Estados Unidos, lo cual motivó las indagaciones del Departamento de Justicia.

Además de la DEA, el informe revisa las denuncias de conductas sexuales inapropiadas en la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (ATF por sus iniciales en inglés), el Buró Federal de investigaciones (FBI) y el Cuerpo de Alguaciles de Estados Unidos (USMS) entre 2009 y 2012. El informe reveló que el FBI supuestamente cometió el mayor número de faltas, aunque si se tiene en cuenta el número de empleados involucrados, el USMS tuvo la tasa de participación más alta.

El tipo más común de mala conducta sexual fueron las supuestas relaciones inadecuadas entre supervisores y sus subordinados, seguido por el envío de mensajes de texto con contenidos sexuales (o “sexteo”). Como lo muestra el cuadro a continuación, el informe también señala que se presentaron 33 casos de “asociación indebida con elementos criminales”, y la DEA estuvo involucrada en la mayor parte de éstos. También hubo un total de 26 presuntos casos relacionados con la solicitud de prostitutas en el extranjero, 11 presuntos casos relacionados con pornografía infantil y 16 supuestos casos de abuso sexual que involucran a menores de edad.

Análisis de InSight Crime

Dadas las fuertes relaciones entre las autoridades colombianas y los organismos de seguridad estadounidenses, es poco probable que las revelaciones del informe afecten la cooperación binacional de manera significativa, aunque son ciertamente vergonzosas. Se debe reconocer el esfuerzo de Estados Unidos por denunciar las malas conductas sexuales —y los organismos de seguridad latinoamericanos deberían implementar el mismo grado de escrutinio frente a este tipo de delitos—.

Por otro lado, el informe da pocos indicios de que las conductas sexuales inapropiadas de miembros de la DEA y otros organismos en el extranjero sea un asunto sistémico. Aunque sin duda estas cifras causarán asombro, el mismo informe indica que el número de denuncias es “relativamente bajo”.

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La DEA, el FBI y la ATF son socios importantes en el apoyo a Latinoamérica en su lucha contra el crimen organizado, y la revelación de que algunos agentes de la DEA fraternizan con grupos criminales colombianos con el fin de realizar fiestas divertidas, empaña la imagen de la agencia. En cierta medida, todos estos organismos están presentes en países de Latinoamérica con el objetivo de entrenar y profesionalizar a los organismos de seguridad locales y apoyarlos en las investigaciones criminales. Incluso si las fiestas sexuales en Colombia, en las que participan agentes de la DEA que aceptan fabulosos regalos y servicios de hermosas mujeres pagadas por grupos criminales, es cuestión de unas pocas manzanas podridas, es también un ejemplo clásico de cómo las acciones de unos pocos pueden afectar la credibilidad de muchos.

Loren Riesenfeld contribuyó a la escritura de este artículo.

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