Sobre el apretón de manos entre el jefe de las FARC y el presidente de Colombia…

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El 23 de septiembre, el grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cerró un acuerdo fundamental con el gobierno colombiano sobre cómo abordar la justicia transicional en un escenario de posconflicto. Si una imagen valiera más que mil palabras, la sesión fotográfica del histórico apretón de manos entre el presidente Juan Manuel Santos y Rodrigo Londoño Echeverri, alias “Timochenko”, valdría por todas ellas.

1. Los hombres que se daban la mano eran enemigos que se habían propuesto eliminar al otro en el pasado y que habían visto a amigos y subordinados caer muertos y heridos por órdenes del otro en cada lado. Santos ha tenido que hablar con las familias de los soldados caídos y apoyar a excombatientes heridos. Santos dio al ejército órdenes que llevaron a las muertes de numerosos líderes de las FARC, entre ellos Luis Édgar Devia Silva, alias “Raúl Reyes”, y Guillermo León Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano, lo que dificultaba ese apretón de manos para Timochenko. No hay que culparlos si su actitud no era de buenos amigos en esa fotografía. Es de sorprender que hubieran accedido siquiera a sentarse en la misma sala que el otro.

150923234817 saludo santos timochenko 624x351 afp2. El papa Francisco desempeñó un papel clave para el restablecimiento de las relaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos. Posteriormente, cuando se permitió a Estados Unidos participar en los diálogos de paz de Colombia en La Habana, el papa de nuevo intervino e instó a las FARC y al gobierno colombiano a moverse hacia el gran anuncio del día de ayer. ¿Existe acaso alguna manera para que ese hombre no se lleve el Premio Nobel de la Paz?

Este artículo fue publicado originalmente por James Bosworth en Bloggings By Boz, y se reproduce y traduce con autorización. Vea el original aquí.

3. Raúl Castro parecía muy feliz de estar en medio del evento de ayer. Prácticamente empujó a Santos y Timochenko a reunirse para darse la mano, y es claro que disfrutó del momento mucho más que cualquiera de los otros dos.

4. Si fuera mejor persona, el apretón de manos de ayer haría parte del momento triunfal de Álvaro Uribe. La ofensiva militar del expresidente (respaldada por Estados Unidos y dirigida en parte por Santos, cuando era ministro de defensa) creó las condiciones que llevaron a las FARC a la mesa de negociaciones en una posición muy débil. Infortunadamente, Uribe no quiere tener nada que ver con este acuerdo de paz. Su oposición al acuerdo es uno de los mayores obstáculos para cerrarlo, por lo que pierde cualquier crédito que pudiera merecer.

5. De otro lado, el respaldo de la administración de Obama al proceso ha sido esencial para su feliz desenlace. Específicamente, la promesa de Santos de no extraditar narcotraficantes tiene un peso real cuando hay un delegado de Estados Unidos en la sala durante las negociaciones, aun cuando oficialmente Estados Unidos no esté de acuerdo. En términos más generales, el hecho de que el promotor más fuerte del ejército colombiano esté avalando el proceso de paz ha dado a Santos un capital político importante en medio de algunos momentos de tensión en el gobierno. Es fácil imaginar que un presidente de Estados Unidos diferente del actual sería menos comprensivo, o que incluso se opondría a dicho acuerdo, así que le tocan créditos a la administración Obama por permitir que esto suceda.

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6. Estuve a favor del acuerdo de paz del gobierno de Colombia con las AUC y estoy en pro del acuerdo con las FARC. Lograr el balance entre paz y justicia en muchas veces requiere compromisos imperfectos, e incluso impunidad. Implica darse la mano con asesinos y permitir que algunos se vayan con un castigo muy inferior a lo que se merecen. Es una dura verdad, para muchos una verdad inaceptable en términos políticos, pero necesaria para reducir la violencia y mejorar el país. Pese a todas las críticas, el acuerdo con las AUC trajo algunas mejoras importantes y duraderas a la seguridad del país, y espero lo mismo de este tratado con las FARC.

7. Me siguen preocupando los niños soldados, algo sobre lo que escribí cuando se iniciaron estas negociaciones. Aunque las FARC prometieron dejar de reclutar y de usar soldados menores de edad, los informes que vienen de Colombia indican que el grupo sigue usando a niños entre 12 y 16 años en el campo de batalla. La desmovilización de estos niños y su reincorporación a la vida civil es quizás el mayor reto que no se ha tocado en estas negociaciones.

8. El presidente venezolano Nicolás Maduro ha mantenido sobre la cabeza de Santos el rol de saboteador de su país en este proceso de paz a lo largo de un año. La razón por la que Santos ha mantenido una pasividad relativa frente a los abusos del ejército venezolano en la frontera y por la que sólo opuso una mínima resistencia la semana pasada en Quito es que no podía permitirse que Venezuela usara su influencia para hundir las negociaciones con las FARC. Una vez concluyan las negociaciones con las FARC y se complete la desmovilización, Venezuela perderá su baza sobre el gobierno colombiano y la situación bilateral será muy distinta.

9. Una preocupación clave en los últimos dos años ha sido si las FARC en conjunto acatarán el acuerdo de paz o si un segmento de se criminal de las FARC seguirá en el campo de batalla como negocio. Deberíamos tener mejor conocimiento sobre esto a medida que se acerca a la implementación, pero los informes más recientes indican que esto desmovilizará a la gran mayoría de efectivos de las FARC en Colombia, y sólo una pequeña parte (parcialmente asentados en Venezuela) se mantendría al margen del proceso.

10. Este acuerdo no fue el de dos grupos en igualdad de condiciones que pactaban una tregua. Se trataba de un gobierno legítimo que negociaba en frases muy amables algunos términos de rendición de un grupo insurgente que ha dejado de suponer una amenaza existencial, aun cuando tenga todavía la capacidad de infligir algún daño físico y económico. No hay que creer a las FARC o a los uribistas cuando dicen lo contrario de este acuerdo. En menos de quince años, las FARC pasaron de ser una amenaza insurgente real a ser un grupo que negociaba su propia disolución. El gobierno colombiano pasó de ser un estado casi fallido a un poder soberano en control de su territorio. Ese es un cambio asombroso desde finales de los años noventa.

11. Habrá altibajos en los próximos seis meses. Habrá momentos en los que este acuerdo de paz estará a punto de venirse a pique. No lo permitan.

Este artículo fue publicado originalmente por James Bosworth en Bloggings By Boz, y se reproduce y traduce con autorización. Vea el original aquí.

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5 Comentarios

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