Arresto de hermanos devela historia de narcopolítica en Honduras

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn

Dos hermanos —veteranos operadores políticos de una región del noreste de Honduras que es una importante ruta aérea y marítima de narcotráfico— han sido arrestados en un caso que pone al descubierto nuevos nexos entre traficantes y políticos en ese país.

Las recientes capturas de Roberto y Seth Paisano Wood son parte del Operación Corsario que la fiscalía y fuerza pública antinarcotráfico ejecutaron en varios departamentos del norte hondureño, las cuales están basadas en una investigación que inició en 2014, según confirmó a InSight Crime una fuente de inteligencia militar en Tegucigalpa.

La Fiscalía hondureña recibió “denuncias en fechas 20 de septiembre de 2014 y 19 de agosto de 2019 en las que se hacía referencia a la existencia de una organización dedicada al tráfico de drogas que tiene su centro de operaciones en el Departamento de Gracias a Dios, sector desde el cual transportan por vía marítima la droga que descargan desde avionetas”, según un comunicado emitido el mismo día de las capturas, el 28 de octubre pasado.

Por el momento, Roberto y Seth Paisano Wood, quienes ya guardan prisión provisional mientras las investigaciones continúan, solo son acusados de lavado de activos.

Las autoridades han decomisado y asegurado nueve inmuebles, cinco sociedades mercantiles y nueve embarcaciones en el marco de la Operación Corsario, aunque no han especificado si estos pertenecen a los detenidos.

Los hermanos Paisano Wood son miembros de una familia que es una importante casa de poder político en el departamento de Gracias a Dios en el Caribe hondureño, en la región conocida como La Mosquitia, al noreste del país y una de las rutas más transitadas por el narcotráfico en las últimas dos décadas.

VEA TAMBIÉN: Perfil del Cártel del Atlántico

Las investigaciones a estas redes de narcotráfico y política iniciaron en 2014, a poco de que el ejército hondureño desplegara en La Mosquitia y otras zonas del país a una fuerza interinstitucional de seguridad pública que, asesorada por la Agencia Antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés), la cual empezó a realizar operativos e interdicción de cocaína y a recoger inteligencia en el terreno.

De aquellas investigaciones se derivaron varias capturas de narcotraficantes que formaban parte del llamado Cartel del Atlántico en Honduras, como las de Wilter Neptalí Blanco y, luego, de su mano derecha, José Emilio Arrechavala, líder de un clan familiar al que la inteligencia militar ha vinculado con los hermanos Paisano Wood, según un oficial de la fuerza armada hondureña y un exfiscal que participaron en operativos de investigación e interdicción en La Mosquitia entre 2014 y 2016, y quienes hablaron recientemente con InSight Crime bajo condición de anonimato por razones de seguridad.

Blanco fue arrestado en Costa Rica en 2016 y enviado a Estados Unidos, donde se declaró culpable de narcotráfico un año después. Debido a ese proceso, la DEA declaró a Juan Antonio “Tony” Hernández persona de interés. En octubre de 2019, Hernández, hermano del actual presidente hondureño, fue condenado por narcotráfico en Nueva York.

Análisis de InSight Crime

Las recientes acusaciones del Ministerio Público hondureño, las investigaciones realizadas por el ejército y la policía hondureñas desde 2014 en Gracias a Dios —a algunas de las cuales InSight Crime ha tenido acceso—, así como entrevistas realizadas en La Mosquitia y Tegucigalpa arrojan indicios de que los hermanos Paisano Wood serían parte de las extensas redes de crimen organizado que han controlado el tráfico de cocaína y el lavado de activos en esta zona de Honduras desde principios de siglo.

Gracias a Dios colinda al norte con el Mar Caribe a través de costas abiertas y pequeños archipiélagos donde se practica la pesca artesanal e industrial, actividades económicas que en la última década han servido de fachada al trasiego de la cocaína que entra por ruta marítima desde Jamaica o Nicaragua, o que sale, también por mar, hacia las costas mexicanas o guatemaltecas en su ruta hacia Estados Unidos.

La parte occidental de Gracias a Dios es fronteriza con Colón, territorio que estuvo dominado por la banda Los Cachiros, y con las montañas de Olancho, en zonas naturales protegidas que también han servido para el tráfico de cocaína y el aterrizaje de aeronaves en pistas clandestinas.

Toda esta esquina del nororiente hondureño ha sido una de las piezas más importantes en el narcotráfico regional a lo largo de dos décadas. En 2011, de acuerdo con mapas elaborados por la DEA y publicados por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, cerca del 60% de toda la droga procedente de Colombia, Venezuela y Ecuador recaló en las costas de Gracias a Dios y en las montañas de La Mosquitia u Olancho.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfil de Honduras

Las bandas de narcotraficantes que en aquellos años consolidaron sus porciones de la ruta hondureña, como Los Cachiros, Los Amador en Olancho y el Cartel del Atlántico en La Mosquitia, trabajaron como una especie de federación que respetaba los pasos por cada territorio. En todos estos lugares, así como en otras porciones del país, terminó siendo esencial la participación de los poderes políticos locales para garantizar el libre paso de la droga.

En La Mosquitia, de acuerdo con las investigaciones actuales, la relación entre el narcotráfico y el poder político empezó a través de los caciques partidarios locales, como los hermanos Paisano Wood, y sus conexiones con los entramados nacionales de los dos grandes partidos.

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn