¿Muerte en combate de comandante de las FARC afectará las conversaciones de paz en Colombia?

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Las fuerzas de seguridad de Colombia dieron de baja a un veterano comandante de las FARC que coordinaba los envíos internacionales de droga y actuaba en connivencia con los grupos sucesores de los paramilitares, una acción que podría retrasar el progreso del proceso de paz en el país.

El 9 de marzo, la policía colombiana ultimó al comandante del Frente 57 de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), José David Suárez, alias “El Becerro”, informó El Espectador. Además de El Becerro, otros tres miembros de las FARC murieron durante el enfrentamiento en Bojayá, municipio situado en el departamento del Chocó, al noreste del país, informó El Tiempo.

Al parecer, el Becerro fue traicionado por dos miembros de su equipo de seguridad, quienes supuestamente entregaron información a las autoridades sobre los movimientos del comandante de las FARC, según informó El Tiempo.

El Becerro, un veterano que llevaba 36 años en la guerrilla, al parecer era miembro del Estado Mayor Central de las FARC y tenía 220 combatientes bajo su mando.

Narcotráfico

Como comandante del Frente 57, El Becerro estaba a cargo de una de las unidades más acaudaladas de las FARC. InSight Crime ha estimado que este grupo —con base de operaciones a lo largo de la frontera noroccidental de Colombia con Panamá— gana más de US$50 millones al año como fruto del comercio de drogas ilícitas.

Según inteligencia policial, El Becerro tenía contactos con grupos criminales de Honduras, Guatemala y Nicaragua. Según los informes, pasaba gran parte de su tiempo en Panamá y trabajaba con traficantes panameños para enviar cargamentos de droga hacia el norte utilizando lanchas de motor. También se considera que el Frente 57 es un proveedor directo de cocaína para los carteles de droga mexicanos.

Al interior de Colombia, El Becerro tuvo durante años un acuerdo para repartirse el territorio de drogas con el líder inicial de Los Urabeños, organización sucesora de los paramilitares, Daniel Rendón Herrera, alias “Don Mario”, quien fue capturado en 2009. La ausencia de enfrentamientos violentos entre las FARC y Los Urabeños en Chocó sugiere que todavía puede haber un pacto similar entre algunos frentes guerrilleros y el grupo criminal más poderoso de Colombia.

A comienzos de su carrera, El Becerro desempeñó un papel decisivo en la incursión de las FARC en el narcotráfico transnacional, informó El Colombiano. Según miembros desmovilizados de las FARC, a mediados de los años noventa El Becerro decidió extender la participación del grupo guerrillero más allá de cobrar impuestos a los productores de coca (lo que se conoce como “gramaje”) para comenzar a encargarse de las demás fases de la cadena de suministro de drogas.

Operaciones militares

Según informes de medios colombianos, El Becerro participó en uno de los actos violentos más conocidos en los 50 años de historia de las FARC: el bombardeo a una iglesia en la zona rural de Bojayá en 2002, que al parecer dejó como resultado más de 70 muertos. Según El Espectador, El Becerro también estuvo implicado en el ataque de las FARC al pueblo de Vigía del Fuerte en el año 2000, en el que murieron 21 policías.

Antes de su muerte, El Becerro al parecer supervisaba las finanzas y las compras de armas del Bloque Iván Ríos de las FARC, al cual pertenece el frente 57. En 2013, InSight Crime indicó que este bloque es uno de los más vulnerables a la fragmentación y a las actividades criminales en caso de que las FARC lleguen a un acuerdo de paz con el gobierno.

VEA TAMBIÉN: FARC, la paz y posible criminalización

Según El Tiempo, El Becerro había dirigido previamente el Frente 36 y ayudó a coordinar la seguridad del excomandante supremo de las FARC, alias “Manuel Marulanda”, quien murió de causas naturales en 2008.

Análisis de InSight Crime

La muerte en combate de un veterano comandante de las FARC ocurre en un momento crucial para el grupo guerrillero marxista. Las FARC y el gobierno han estado en negociaciones sobre un acuerdo de paz durante más de dos años, pero existen preguntas importantes acerca de cómo las dos partes llegarán a un acuerdo. Sin embargo, teniendo en cuenta los logros que se han presentado hasta el momento en acuerdos parciales sobre reforma agraria, participación política y narcotráfico, muchos analistas perciben ésta como la mejor oportunidad para un final negociado a un conflicto de 50 años de Colombia con la guerrilla. El fiscal general de Colombia declaró recientemente que el proceso de paz del país había alcanzado “un punto de no retorno“.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre la paz con las FARC

En una situación de posconflicto, como líder del Frente 57, El Becerro habría podido desempeñar un papel fundamental en la posible criminalización y en la fragmentación del Bloque Iván Ríos. Su muerte puede empañar el compromiso de las FARC de mantener el alto al fuego unilateral que iniciaron en diciembre de 2014.

Las FARC habían condicionado el cese al fuego al hecho de no ser blanco de las fuerzas de seguridad colombianas, y probablemente verán la muerte de El Becerro como una violación a esa condición, aunque nunca fue aceptada por las autoridades colombianas. Sin embargo, si este evento contribuye a acabar con el alto al fuego, sería un retroceso significativo y podría extender el plazo para llegar a un acuerdo de paz.

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