‘Autoridades están cometiendo asesinatos extrajudiciales’: Exdirector del IML de El Salvador

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José Miguel Fortín Magaña, exdirector del Instituto de Medicina Legal de El Salvador, ha reconocido que algunos datos en los que se basó para asegurar que la Tregua entre pandillas era una farsa no eran, necesariamente, “científicos”. Lo intuyó. Y sus últimos meses al frente de la institución lo llevaron a aventurar otra intuición: hay un patrón en los asesinatos de pandilleros que hace pensar que la Policía Nacional Civil y la Fuerza Armada realizan ejecuciones extrajudiciales.

Fortín Magaña habló tanto y tan despectivamente sobre la tregua que merece ser considerado uno de los enemigos más acérrimos del proceso. Pero, terminada la tregua, habló igual de mal o peor sobre lo que vino después: la “guerra” que el gobierno del presidente Salvador Sánchez Cerén declaró en enero de 2015 a las maras, y los excesos que el Estado está cometiendo y encubriendo.

Los siguientes son extractos de una entrevista realizada por El Faro a Fortín Magaña y fue editada para claridad y republicada por InSight Crime con permiso. Vea el artículo original aquí.

El Faro: ¿Diría usted que la tregua es el evento que marcó sus cinco años al frente del Instituto de Medicina Legal (IML)?

Fortín Magaña: La Tregua fue… mis declaraciones sobre la tregua fueron una de las razones que motivaron mi pugna con el gobierno de Mauricio Funes; desafortunadamente, porque, aunque no lo parezca, no me gusta pelearme. Tuve que decir una serie de cosas que al gobierno no le interesaba decir, y que me ha tocado seguir diciendo a lo largo de todo este tiempo.

Pero más allá de su relación con Funes, centrados en la labor del IML, ¿cree que la tregua pasará a la historia como un evento trascendente para el país?

La tregua será recordada, o no, como un intento de un gobierno por disfrazar una realidad. Fueron ustedes [se refiere a El Faro] quienes pusieron de manifiesto la existencia de la tregua y la participación del gobierno en ese proceso. Yo creo que lo que fue realmente relevante en este lustro, lo que marcó mi paso por la dirección del IML, fue la violencia en general.

La violencia y la tregua están relacionadas. ¿Su postura personal sobre aquel proceso varió luego de que terminó?

Bueno, la realidad es dinámica y en ese sentido fui modificando las cosas según se iba presentando la realidad. Sin embargo, fui bastante enfático en advertir, y me temo que el tiempo me ha dado la razón, que la tregua no iba a ser la solución, porque nada más era un acuerdo entre ellos para no matarse, y con el gobierno para que no los atacara. Si no había un cambio en el pensamiento de los pandilleros, cuando acabaran los discursos, las prebendas y las dádivas, iba a pasar lo que sucedió: la guerra volvió, porque esta es una especie de guerra. Y no solo volvió, sino que están más fortalecidos porque tuvieron un tiempo para apertrecharse y para tener más miembros.

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Foto por Fred Ramos para El Faro. Republicada con permiso.

Su postura de abierta oposición a la tregua, ¿estuvo inspirada en un paradigma ideológico?

Absolutamente no.

¿Deberíamos entender entonces que todos sus planteamientos fueron planteamientos científicos?

¡Claro! Y la mejor demostración es que todo lo que dije sucedió. Dije que la tregua no iba a durar, y que iban a salir fortalecidas las maras, y que toda era una pantomima política.

La tregua como proceso fracasó, sí, pero ¿no será que su predicción se parece a quien anticipa que una mesa se va a caer, luego la da una patada y dice: “Vieron que se cayó”?

¿Yo le metí la patada?

Una de tantas, al menos.

No. La analogía debería ser: alguien ve que una mesa se puede caer y grita: “¡Ey! La mesa tiene la pata quebrada, arréglenla que se va a caer”. Eso es todo lo que yo podía hacer.

A inicios de agosto de 2012 convocó a los medios para decir que la tregua se estaba fracturando, basado en un repunte mínimo de la semana de vacaciones. Y agosto terminó siendo el mes más tranquilo de aquel año.

Si usted tiene un vehículo que manda a reparar con pega-loca en lugar de soldarlo, quizá no va a hacer ruido durante un tiempo, pero usted sabe que ese remiendo no va a durar mucho.

Pero, y siguiendo con su analogía, usted en aquella ocasión organizó una conferencia para decir que las llantas estaban ponchadas y estaban nuevas.

Entonces debo responder responsabilizando a El Faro porque dijeron que había una tregua y que era arreglo del gobierno. Sus publicaciones sirvieron de base para hacer prognosis criminal.

“Y la mejor demostración es que todo lo que dije sucedió. Dije que la tregua no iba a durar, y que iban a salir fortalecidas las maras, y que toda era una pantomima política.”


En 2012 el IML recibió menos denuncias de personas desaparecidas y usted alimentó la idea de que hubo más. Y los cementerios clandestinos existían mucho antes de la tregua. La cosa es que se vendió la idea a la sociedad de que el descenso de homicidios era ficticio. ¿No cree que usted alimentó la percepción errada sobre el proceso?

¿Cree usted que si yo me hubiera quedado callado y no hubiera advertido sobre la fragilidad de una tregua totalmente ficticia y totalmente provocada debajo de agua y justo luego de viajes al sur de Italia del general Munguía Payés…? ¿Creen ustedes que si no hubiera dicho nada hoy viviríamos en paz y sin maras?

No, pero a la luz de la distancia vemos que no tenía bases científicas: dijo que la tregua se estaba fracturando cuando estaba en su mejor momento, y contribuyó a instalar la idea errada de que la reducción de homicidios fue porque los mareros enterraban los cuerpos. Las cifras del IML lo contradicen. Sus palabras eran opiniones más que datos científicos.

Es intuición, y la intuición no es científica pero es válida. Yo valoré que la tregua no iba a durar en el tiempo y que se empezaba a fracturar.

Hay salvadoreños que dicen que el repunte de los homicidios en 2015 se debe a que murieron más mareros, y hasta se alegran. ¿Usted le daría la razón a quien opina así?

No, no se la daría, porque eso no se sabe. No hay ninguna base medianamente clara como para poder percibir eso y hay publicaciones periodísticas que dicen que los pandilleros muertos representan el 30 por ciento del total. Alguna universidad dijo algo parecido. Y en una semana el propio gobierno dejó de decir que el 80 por ciento de los muertos eran pandilleros, para decir que el 30 por ciento eran pandilleros.

Lo que sí es más comprobable es que se está matando con más saña.

En 2015 llegaron muchos cuerpos acribillados.

¿Cuántos son “muchos”? ¿Es un patrón de conducta?

Patrón, sí. Y volvemos a lo mismo: ¿por decir eso yo quiero que se caiga la mesa? No, estoy advirtiendo de algo que está sucediendo. ¿No les llama la atención a ustedes de dónde salen las balas 9 mm? ¡Es una cantidad increíble de balas las que se gastan en cada homicidio! Durante la Guerra Civil los dos bandos tenían países que los apertrechaban. ¿Y quién abastece hoy a los pandilleros? ¿De dónde obtienen tantas balas? Con cada muerto se va una caja de balas, por graficarlo de alguna manera.

¿Usted se atrevería, sobre la base de los cadáveres que llegan al IML, a inferir cuántos de los fallecidos son pandilleros y cuántos son civiles?

Conclusiones científicas nadie puede tener. Luego está lo que a boca de jarro la gente dice, que no es algo que se deba despreciar. Le pongo un ejemplo: mi secretaria, y se lo pueden preguntar a la salida, un día vino llorando porque habían matado a alguien de su familia, y ella me dijo que era gente muy buena. Y yo la creo. Pero han salido diciendo que son pandilleros… ¡y no eran pandilleros!

“¿Y quién abastece hoy a los pandilleros? ¿De dónde obtienen tantas balas? Con cada muerto se va una caja de balas.”


Es exactamente lo mismo que pasa con los grupos de exterminio. Los grupos de exterminio, que ustedes por cierto hicieron una investigación [se refiere a La Policía masacró en la finca San Blas], existen, porque al IML han llegado cuerpos con tatuajes de pólvora en la región del occipucio, que quiere decir que se les disparó a muy corta distancia, y por la dirección de la bala quiere decir que estaban hincados o sentados.

No es solo la masacre de San Blas. Son varios casos…

No, no es un solo caso. ¡Eso es lo interesante!

¿IML no puede hacer más cuando halla anomalías, cuando tiene sospechas de que la versión oficial es falsa ? ¿En un plano jurídico, por ejemplo?

Nada. Muy poco. Las leyes de este país son… este es un Estado bastante proteccionista, en cuanto a sus leyes, y el IML no puede hacer mayor cosa.

¿Y denunciarlo en conferencias de prensa o ante la comunidad internacional?

¿Y no es eso lo que yo hice todo el año? ¿No creen que decir esto y aquello tiene relación con mi salida del IML? La denuncia es lo único que podemos hacer, y sé lo que les molesta, por eso estoy seguro de que el próximo director no va a ser tan “estúpido” como yo; de eso estoy seguro.

¿Quién dentro del Estado se está encargando de encubrir casos como la masacre de San Blas?

Bueno… evidentemente… pues quienes hacen la investigación del delito, ¿verdad?

¿Fiscalía?

Sí, lo que pasa es que hay una ausencia de investigación del delito. El problema no es que haya mala investigación, sino que hay casos que no se investigan.

Insistimos con un punto que nos parece clave: ¿usted cree que hay elementos para sospechar que la Policía Nacional Civil (PNC) y la Fuerza Armada están cometiendo asesinatos extrajudiciales , como patrón, según lo que se puede inferir de las autopsias?

Me temo que es algo que uno debe considerar. La certeza científica absoluta no la tengo, pero todo nos indica que se están cometiendo asesinatos extrajudiciales. Y por otro lado, también es evidente la indiferencia del pueblo.

Más que indiferencia… el aplauso del pueblo.

Indiferencia y aplauso. ¿Cuáles son los comentarios cuando ustedes hacen [El Faro] una investigación que involucra a este gobierno? Les dicen que se vendieron, que son de Arena [el partido opositor], que son pro-mareros, y no sé cuántas cosas más… estamos en la antesala de un infierno.

*Extractos de una entrevista realizada por El Faro a Fortín Magaña, editada para claridad y republicada por InSight Crime con permiso. Vea el artículo original aquí.

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