Autoridades Salvadoreñas Vuelven a Ignorar Pistas Sobre Nexo Entre Diputado y Narcos

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El Ministro de Seguridad Pública de El Salvador, afirmó que ningún miembro del Congreso estaba acusado de vínculos con el narotraficante conocido como “El Repollo”, recientemente capturado; pero fue obligado a retractarse cuando emergieron hechos que contaban una historia diferente. 

No es la primera vez. Es la más reciente. La semana pasada, dos investigaciones periodísticas revelaron que el estado salvadoreño -Fiscalía, Policía y Ministerio de Seguridad- pasaron de largo pistas que involucran a un diputado, Wilber Rivera, con Jorge Ulloa Sibrián, un narcotraficante acusado de mover al menos 10 toneladas de cocaína de El Salvador a los Estados Unidos -autoridades de Guatemala añaden 6 toneladas.

Según testigos entrevistados por la Policía entre 2010 y 2012, Rivera Monge es, desde 2004, parte de una estructura de narcotraficantes de la que Ulloa Sibrián, detenido el 15 de marzo en Guatemala y deportado un día después a El Salvador, también es el líder.

En una investigación propia, el periódico El Faro dice que un salvadoreño detenido en Estados Unidos dijo a la DEA en 2007 que un individuo, al que solo identificó como Wilber, era miembro de un grupo de narcos. El hombre al que menciona ese testigo, dice El Faro, es dueño de una venta de autos usados cuya descripción coincide con una que posee el diputado Rivera Monge en San Salvador.

César Castro, editor del equipo judicial de La Prensa Gráfica y coordinador de una investigación sobre nexos entre Ulloa y Rivera, dice que los informes policiales a los que sus reporteros tuvieron acceso indican que el diputado fue quien facilitó a Ulloa un vehículo que sirvió en 2007 para transportar 130 kilos de cocaína.

En 2010, además, el Centro de Inteligencia Policial detectó que Ulloa se reunía desde 2009 en un autolote que según un informe elaborado por esa unidad pertenecía a Rivera Monge con José Misael Cisneros, líder de la clica Fulton Locos Salvatruchos de la MS13 que opera en Nueva Concepción, Chalatenango y trabaja para el Cartel de Texis, y con Carlos Barahona, alias Chino Tres Colas, líder de la pandilla Barrio 18.

A pesar de todas estas pistas y antecedentes, la Policía salvadoreña no extendió en principio la investigación contra Ulloa Sibrián hasta el diputado Rivera Monge. El ministro de Seguridad Pública, el general David Munguía Payés, incluso dijo a reporteros de La Prensa Gráfica antes de Semana Santa que no había diputados involucrados en el caso del narcotraficante. Sin embargo, dos semanas después, cuando el periódico estaba listo para publicar los hallazgos sobre los vínculos entre el diputado y Ulloa, Munguía dijo que la Policía sí había tenido conocimiento de algunos datos y concluyó que si no había orden de captura es porque la Fiscalía no había encontrado suficientes pruebas.

Tanto La Prensa Gráfica como El Faro encontraron indicios de que la relación entre Ulloa Sibrián y el diputado Rivera Monge incluía transacciones comerciales marcadas por patrones típicos del lavado de dinero: compras caras y ventas a bajo precio. El editor César Castro, de La Prensa Gráfica, lo explica: “Hay casos en que están ligados ambos personajes donde el diputado, por ejemplo, compra una propiedad exorbitante de dinero y la vende perdiéndole 75.000 o 200.000 dólares, y las vende a través de personas que han sido señaladas como testaferros de Ulloa Sibrián. Este comportamiento se repite en varias propiedades, lo que refuerza la tesis de lavado de dinero.”

En el pasado, el estado salvadoreño ya había malogrado u ocultado investigaciones y hechos que involucraban a otros diputados. Roberto Carlos Silva Pereira, un suplente del partido PCN, se presentó a elecciones en 2006 a pesar de que una fuerza de tarea especial formada por el Ministerio de Hacienda, la PNC, la Fiscalía y asesorada por la DEA y el FBI sospechaba que se dedicaba al lavado de dinero desde 2004. En 2005, esa mesa pasó a Casa Presidencial un informe según el cual Silva había movido 800.000 dólares en una sola transacción desde una sucursal bancaria en Usulután, algo que no era común, era ilegal y a todas luces sospechoso, según un ex ministro que formó parte de aquella comisión. Ninguna investigación se abrió entonces. En 2006, Silva corrió por la diputación y ganó.

En octubre de 2006, la Asamblea Legislativa de El Salvador abrió una comisón de antejuicio por lavado de dinero contra el diputado, pero, tras un proceso plagado de anomalías, Silva logró escapar a su arresto domiciliar y terminó ingresando sin documentos a Estados Unidos donde luego fue arrestado y espera ser deportado o extraditado desde 2007. También en 2007, Silva Pereira fue acusado en Guatemala de participar en la masacre de tres diputados salvadoreños vinculados al tráfico de drogas, supuestamente por una deuda.

Y en 2009, una investigación de El Faro reveló que Adolfo Tórrez, hombre fuerte del partido ARENA, entonces en el gobierno, había pedido medio millón de dólares a Silva para resolver sus problemas legales. Tórrez, también acusado de narcotráfico en informes policiales, murió en extrañas circunstancias el 1 de junio de 2009.

En el caso de Silva Pereira, el estado salvadoreño dejó pasar al menos un año desde la primera señal de alarma. En el caso de Rivera Monge, cinco: desde 2007 cuando la DEA avisó a la Policía salvadoreña según El Faro, hasta 2012 cuando ya testigos de la Policía lo involucraban abiertamente en la investigación del narco Ulloa Sibrián, e incluso entonces el ministro Munguía Payés negó que hubiese diputados implicados en narco. Hace poco, en Washington, el general Munguía dijo que en El Salvador no hay un problema grave de narcotráfico e insistió que solo hay narcomenudeo. Los periódicos e investigaciones de la misma Policía hablan de otra cosa: narcotraficantes que mueven toneladas de cocaína y diputados que se amparan en su fuero constitucional para lavar dinero con la protección de autoridades que no los investigan.

A continuación una entrevista a César Castro Fagoaga, Editor del área judicial de La Prensa Gráfica:

¿Cómo empiezan a seguir la pista de este diputado Wilber Rivera Monge?

Teníamos información previa sobre este hombre, este narco Jorge Ulloa Sibrián. Hace un par de meses tuvimos acceso a fuentes que nos contaron su forma de operar en El Salvador y Centro América. En esa información ya sonaba el nombre del diputado Rivera Monge…

¿De qué sonaba?

De la investigación que tenía abierta la Policía salvadoreña. A partir de testimonios.

¿Qué decían los testigos?

Que formaba parte de la red y su participación era lavar dinero a través de la venta de vehículos y propiedades y era quien facilitaba vehículos a la estructura para poderlos modificar y así transportar cocaína. De hecho se menciona que uno de los vehículos que facilitó a la estructura sirvió para el traslado de 130 kilos de cocaína en 2007.

¿Desde cuándo relacionan esos testigos al diputado con la estructura de Repollo?

Desde 2004. Al menos en la investigación en El Salvador.

¿Y él es diputado desde cuándo?

Entró este periodo (2010). Entró como suplente del diputado Reynaldo Cardoza, por la coalición CN-PES (Conciliación Nacional y Partido de la Esperanza)

¿Es decir, este hombre gana una diputación a pesar de que la Policía lo investiga por vínculos con el narcotráfico?

Así es. Lo que pasa es que no sabemos si las autoridades tenían esa información en ese momento; lo que digo es que el testigo dijo entonces que él (Rivera Monge) está vinculado a la red desde 2004. Nosotros sí tenemos certeza de que lo estaban investigando desde octubre desde 2012.

¿Cómo tienen certeza que ya hay una investigación en octubre de 2012?

Porque hay documentos que así lo acreditan. La Policía tiene contacto con testigos desde octubre, que nos consta, que hablan de Rivera.

Entonces, a pesar de que si hay una investigación en 2012, cuando él ya es diputado, ¿no hay movimientos para una comisión de antejuicio en la Asamblea Legislativa?

A él le intentaron hacer un antejuicio por un homicidio tentado cuando se le acusó de evadir un retén y estuvo a punto de atropellar a unos policías, pero el caso no pasó a más y la Asamblea no encontró méritos para hacer un antejuicio. Ahora bien, él no tiene ninguna orden de captura por este caso, y de hecho al ministro de Seguridad le preguntamos previo a la vacación de Semana Santa si existía, de manera general, una investigación contra algún diputado en la red de narcotráfico liderada por Jorge Ulloa Sibrián y él nos dijo que no. Sin embargo, la semana pasada, ya cuando estábamos a punto de publicar la información y ya habíamos hablado con el diputado, el ministro reconoció que sí existía esa investigación y que si eso no había avanzado era porque quizá las pruebas contra él no eran suficientes…

Les dice primero que no había investigación, luego que sí… ¿Con cuánto tiempo de diferencia?

Con dos semanas de diferencia.

¿Les mintió la primera vez o no sabía la primera vez?

Yo quiero pensar que no sabía…

Bueno, pero él es el ministro ¿no?

Sí, me parecería muy extraño que no lo supiera, teniendo en cuenta que de él depende la Policía.

No es este el primer diputado que se ve envuelto en estos problemas, pero me recuerda más al caso de Roberto Silva Pereira, para quien sí hubo antejuicio y desafuero por lavado, que es por lo que se menciona al diputado Rivera…

Sí, los testigos señalan al diputado Rivera de participar en lavado, sin embargo nosotros también hicimos una investigación propia del periódico que tiene que ver con las propiedades de Rivera Monge como de Ulloa Sibrián. Hay casos en que están ligados ambos personajes donde el diputado, por ejemplo, compra una propiedad exorbitante de dinero y la vende perdiéndole 75.000 o 200.000 dólares, y las vende a través de personas que han sido señaladas como testaferros de Ulloa Sibrián. Este comportamiento se repite en varias propiedades, lo que refuerza la tesis de lavado de dinero.

Si ustedes como periódico identificaron estos movimientos y transacciones, ¿por qué no los ha encontrado la Fiscalía?

Al fiscal general le hemos solicitado entrevista desde la captura de Ulloa el 15 de marzo, pero no nos han dado respuesta. Y antes de publicar el caso del diputado Rivera volvimos a solicitar entrevista, precisamente para saber por qué no habían girado orden de captura contra él y sí contra otras personas de la estructura de Ulloa que también están en los testimonios que la Fiscalía tiene. Tampoco nos han respondido si lo están investigando a Rivera Monge.

Hace poco en Washington el ministro Munguía Payés dijo que en El Salvador no hay un problema grave de narcotráfico; el país es una ruta secundaria y su problema principal son las pandillas, ¿cuál es tu opinión respecto a esto a la luz de esta investigación sobre la red de Repollo y la que sacaron hace poco sobre una red de furgones que mueve droga desde Costa Rica hasta Guatemala?

Esa valoración también la ha hecho el ministro aquí, que El Salvador es una ruta secundaria. Yo entiendo que lo que él quiere decir es que es un problema que en el país no es grande, sin embargo creo que la captura de Ulloa Sibrián y las investigaciones posteriores nos permiten ver un panorama de forma más amplia, porque este es un tipo que ha movido 10 toneladas de cocaína desde 2005 entre Honduras, El Salvador y Nicaragua, y ha hecho envíos que no son pequeños, a los que al menos informativamente no estábamos acostumbrados. Si me atengo a esas pruebas, y a esa información, que el ministro conoce, creo que el problema es mayor que lo que él menciona.

Publicado con autorización de *Héctor Silva Ávalos. Vea otras historias de Silva en su blogCLALS, de donde Silva es miembro, es un patrocinador del trabajo de InSight Crime.

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