Ayuda humanitaria de Brasil fomenta mercado negro en Venezuela

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El transporte de alimentos de Brasil hacia Venezuela, gracias a una ley que permite el paso de camiones con alimentos por razones humanitarias, ha fomentado el comercio en el mercado negro venezolano.

El 30 de junio, Brasil renovó un decreto, aprobado inicialmente en marzo, que impide a los venezolanos entrar al país debido a la pandemia del coronavirus. Sin embargo, el decreto hace una excepción para los camiones que cruzan la frontera entre ambos países por “razones humanitarias”, la cual ha sido utilizada por los distribuidores de alimentos en Venezuela como excusa para comprar productos en Brasil y venderlos en suelo venezolano a precios inflados.

El Pitazo informó en julio que en Brasil se estaban comprando alimentos y otros bienes, los cuales luego eran vendidos en el mercado negro en Venezuela.

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Funcionarios y habitantes de la ciudad de Santa Elena de Uairén, en el estado Bolívar, a solo 16 kilómetros de la frontera con Brasil, le dijeron a InSight Crime que por la frontera cruzan cada día decenas de camiones que transportan alimentos de Brasil. Los bienes incluyen productos básicos como arroz, leche en polvo, café, azúcar y mantequilla, así como salchichas, aceite de cocina, mostaza, mermelada y productos enlatados.

Un funcionario de la ciudad, que habló bajo condición de anonimato por temor a represalias, dice que la mayoría de los artículos se venden hasta tres veces por encima de sus precios originales.

“Un kilo de arroz cuesta 60 centavos de dólar en Brasil, pero se vende por US$2 en Santa Elena de Uairén”, afirma el funcionario.

Además, los conductores supuestamente están sobornando a los funcionarios fronterizos para que les permitan pasar tabaco y combustible, artículos que no están contemplados en el decreto, pero que se venden fácilmente en el mercado negro.

A pesar de que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, también se ha estado presentando el fenómeno del contrabando de gasolina de países vecinos. Un litro de gasolina cuesta menos de US$1 en Brasil, pero se vende por US$6 ó 7 en Santa Elena de Uairén, según dijeron habitantes de la región a InSight Crime.

Al parecer, las autoridades fronterizas también están tratando de sacar su tajada de este negocio. Según El Pitazo, miembros de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) en un puesto de control en una carretera cerca de Santa Elena de Uairén están haciendo pruebas de coronavirus a los conductores de camiones, diciéndoles que dieron positivo y pidiéndoles US$100 a cada uno para emitirles un resultado negativo.

Análisis de InSight Crime

Venezuela sufre el doble embate de la escasez de alimentos debido a la crisis económica y ahora la pandemia del coronavirus, lo que ha llevado al aumento del comercio de bienes en el mercado negro.

El decreto tenía por objeto permitirles a los venezolanos acceder a alimentos de Brasil, pero ha favorecido principalmente a las autoridades gubernamentales, a los vendedores que tienen vínculos con funcionarios y a miembros de la Guardia Nacional Bolivariana, como afirma Ricardo Delgado, exalcalde del municipio de Gran Sabana, en la frontera con Brasil, en comunicación con InSight Crime.

Según Delgado, una gran parte de la comida ni siquiera llega al venezolano promedio. “Muchos de los productos son transportados a zonas estratégicas, como a las áreas mineras del estado Bolívar, con el fin de que la minería ilegal pueda continuar”, asegura.

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Este mercado negro también fomenta otras economías criminales de la región. “La compra de alimentos en Brasil está permitida, pero estos a menudo se pagan con (oro extraído ilegalmente). Así que esto también lleva a que el oro venezolano sea contrabandeado en Brasil”, explica Delgado.

Funcionarios brasileños en el municipio de Pacaraima, en la frontera con Venezuela, dijeron a InSight Crime que no han tomado ninguna medida para detener estas acciones.

“Lo que sucede en el lado venezolano no es problema del gobierno brasileño”, dijo un funcionario, quien habló bajo condición de anonimato debido a que no está autorizado para hablar sobre el tema.

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