BACRIM: ¿Ganan o pierden con acuerdo de paz en Colombia?

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Los grupos del crimen organizado en Colombia se están preparando para tomar control del territorio de las FARC una vez el grupo insurgente salga de un conflicto de décadas, pero el acuerdo de paz que se avecina no es un acontecimiento totalmente positivo para estas organizaciones criminales.

Investigaciones de la Fiscalía General de Colombia revelaron que Los Urabeños, Los Rastrojos y otros grupos neoparamilitares conocidos como Bacrim (acrónimo para “bandas criminales”) han posado sus ojos sobre el territorio que actualmente se encuentra en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), informó El Espectador. Las FARC, que controlan cerca del 70 por ciento del territorio donde se cultiva coca en Colombia, han acordado ingresar a zonas de concentración designadas en caso de que se llegue a un acuerdo final de paz con el gobierno.

Las FARC “están dejando y abandonando territorios muy importantes en términos de narcotráfico y minería ilegal, y es allí cuando llegan los grupos ilegales”, dijo Juan Carlos Acevedo, director de la división de crimen organizado de la Fiscalía General. Acevedo señaló que esto se está presentando sobre todo en los departamentos de Putumayo, Chocó, Cauca y Nariño.

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Los Urabeños comenzaron a pelear por el control del territorio de las FARC hace dos años más o menos, según El Colombiano. La lucha se ha concentrado en los mismos departamentos en los que según Acevedo las Bacrim ahora pretenden ocupar los territorios de las FARC. 

Entre tanto, líderes comunitarios en el departamento de Córdoba, que dictaban talleres educativos sobre el proceso de paz con las FARC denunciaron amenazas el 26 de junio de personas que se identificaron como miembros de Los Urabeños. Al día siguiente, hombres armados dispararon a la casa de uno de los líderes y dejaron un panfleto amenazador en la puerta, informó La Silla Vacía (vea abajo).

Tras hacer mención al proceso de paz con las FARC, la carta dice: “las próximas balas se las metemos en la cabeza[;]  esta es otra advertencia”.

Foto cortesía de La Silla Vacía

Análisis de InSight Crime

Los eventos recientes condensan tanto las oportunidades como los peligros únicos que enfrentan las organizaciones criminales en Colombia ante la llegada de un acuerdo de paz con las FARC.

La investigación del fiscal general confirma lo que InSight Crime halló en su trabajo de campo reciente: los grupos armados ilegales pretenden tomar control de las economías criminales que las FARC probablemente dejen una vez se firme un acuerdo de paz. Por esta razón, las Bacrim podrían ser uno de los principales beneficiarios de la salida de las FARC del conflicto. Además del insurgente Ejército de Liberación Nacional (ELN), las Bacrim están bien posicionadas para adquirir una parte de las fuentes de ingresos ilícitos de las FARC derivados de su participación en el negocio de la droga, la minería ilegal y la extorsión.

Al mismo tiempo, las amenazas denunciadas contra líderes comunitarios en Córdoba ponen de relieve los nuevos desafíos que un acuerdo de paz plantearía para las Bacrim. Según el portal de análisis La Silla Vacía, los líderes comunitarios están convencidos de que las amenazas son una respuesta al acuerdo de cese al fuego de la última semana, que incluyó  palabras que sugerían que las organizaciones criminales serán blanco de presión de las fuerzas de seguridad.

“Una alianza entre las FARC y el gobierno para contrarrestar [a Los Urabeños] no sería conveniente para ellos”, dijo uno de los líderes comunitarios a La Silla Vacía.

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Por supuesto, es posible que el motivo detrás de las amenazas sea más financiero que político. Ariel Ávila, investigador de la Fundación Paz y Reconciliación declaró hace poco a El Colombiano que Los Urabeños y otros grupos neoparamilitares son contratados muchas veces para cometer asesinatos de líderes sociales.

También cabe señalar que los grupos criminales en Colombia —en especial Los Urabeños— enfrentan gran presión de las fuerzas de seguridad. A comienzos de este año, el gobierno nombró una fuerza élite conocida como Bloque de Búsqueda para combatir a las Bacrim, y las fuerzas de seguridad emprendieron un operativo para perseguir al jefe de Los Urabeños Darío Antonio Úsuga, alias “Otoniel”.

El gobierno sin embargo ha indicado que las Bacrim serán una prioridad aun mayor para la seguridad una vez se firme un acuerdo de paz con las FARC. El ejército, que tradicionalmente ha sido usado para combatir los grupos guerrilleros, también ha propuesto asumir un rol más activo de lucha contra el crimen en caso de que las FARC y el ELN depongan las armas.

 

La posibilidad de que las FARC dejen el campo plantea nuevas oportunidades para que las Bacrim expandan sus operaciones, pero también las pone en mayor riesgo. Cómo se desenvuelva esta situación  contribuirá a configurar el futuro del panorama del crimen organizado en Colombia.

 

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