La caída de la organización narcotraficante más poderosa de Colombia

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Tras los duros golpes propinados por el Gobierno, y con disidencias al interior del grupo y un líder dispuesto a soltar el timón, Los Urabeños enfrentan un futuro aciago, que podría conducir a una violenta reorganización de la criminalidad colombiana.

A principios de agosto de este año fue arrestado Carlos Mario Tuberquia Moreno, alias “Nicolás”, uno de los principales jefes de la organización narcotraficante Los Urabeños —golpe que representó una estocada mortal para la dirigencia del grupo—.

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En menos de un año, el principal jefe de Los Urabeños, Dairo Antonio Úsuga, alias “Otoniel”, fue testigo de cómo su círculo más cercano fue diezmado por sucesivos arrestos o muertes: primero fue quien se desempeñó como segundo al mando durante mucho tiempo, Roberto Vargas Gutiérrez, alias “Gavilán”; a este le siguieron Manuel Arístides Meza Páez, alias “El Indio”; Daniel Martínez Caraballo, alias “Samuel”, y ahora Nicolás, director financiero del grupo y principal coordinador de las operaciones de narcotráfico, quien además, según El Colombiano, era responsable de liderar las negociaciones con las autoridades para la rendición de Otoniel. Según el mismo medio de noticias, dichas negociaciones se han estancado.

Otoniel ha reemplazado a los líderes caídos de Los Urabeños con una generación de lugartenientes jóvenes, según informó El Colombiano el 21 de septiembre. Ello ha dado lugar al surgimiento de Giovanis Ávila Villadiego, alias “Chiquito Malo”, quien al parecer es el principal responsable de las rutas de tráfico marítimas hacia Estados Unidos y Europa, y de Nelson Darío Hurtado Simanca, alias “Marihuano”, al mando del Bloque Central Urabá y de unos 700 hombres en la subregión del Caribe, además de otros comandantes de bloques regionales, como señala el medio de noticias.

Cabecillas de Los Urabeños y presencia del grupo en Colombia actualmente. Cortesía de El Colombiano.

El 2 de octubre, Blu Radio confirmó parte de esta redistribución del poder a nivel interno. El canal de noticias afirma que Marihuano era el segundo al mando, seguido por Chiquito Malo. Con base en información de Jorge Luis Vargas Valencia, general de la Policía al frente de las operaciones del Gobierno contra Los Urabeños, Blu Radio informó además sobre el ascenso de Darío Úsuga, alias “Pueblo”, quien es pariente de Otoniel.

A diferencia de los líderes caídos, se considera que esta nueva generación es más criminal, alejada de la ideología original de los paramilitares y guerrilleros de Los Urabeños.

Los líderes caídos de Los Urabeños representaban una formidable fuente de poder. Según El Colombiano, desde 2013 habían liderado una organización de casi 4.000 hombres en 20 de los 32 departamentos de Colombia, así como células en países como Panamá, Venezuela y España.

El deterioro de las finanzas

La pérdida de los antiguos líderes no es la única lesión que han sufrido Los Urabeños. Dada la constante persecución del Gobierno, el grupo ha perdido grandes cantidades de dinero debido a la incautación de enormes cargamentos de cocaína. Después de tres años de la Operación Agamenón —una ofensiva conjunta entre la Policía y el Ejército llevada a cabo en la subregión de Urabá, fortín tradicional del grupo— Los Urabeños han perdido más de 300 toneladas métricas de cocaína, y cerca de 2.500 de sus integrantes han muerto o han sido capturados.

Esto ha afectado directamente la capacidad para pagarles a sus miembros, según lo constató InSight Crime durante las investigaciones de campo.

Al darse cuenta de esta decadencia, algunos traficantes independientes han empezado a utilizar las rutas de drogas de Los Urabeños sin la autorización del grupo. Según Semana, esto ha deteriorado aún más las finanzas y la credibilidad de la organización. Y la decisión pública de Otoniel de negociar su entrega con las autoridades, reiterada en septiembre de 2017, después de la muerte de alias Gavilán, es un claro signo de la disminución de su poder.

¿El fin de la era Otoniel?

Los problemas financieros y la decisión del líder de soltar el timón han producido grietas dentro de la organización. Esto se aprecia sobre todo en el norte del departamento de Antioquia, donde una facción disidente denominada “Caparrapos” ha iniciado una abierta confrontación con Los Urabeños. Según Blu Radio, otros miembros de la organización están traficando drogas sin la autorización de Otoniel —una clara señal de que el máximo líder está perdiendo el control—.

Otro factor que está potenciando la independencia de las subestructuras de Los Urabeños es la creciente influencia de los grupos mexicanos en Colombia, como lo ha constatado InSight Crime. Dado que los altos mandos de Los Urabeños están atravesando por dificultades financieras, los compradores mexicanos están poniendo dinero en efectivo en las manos de los niveles inferiores, lo que deslegitima aún más el liderazgo de Otoniel y genera roces entre las diferentes unidades.

La fragmentación de la red de los Urabeños parece inminente, y algunos ataques localizados recientes permiten prever la violencia que podría desatarse a raíz del fraccionamiento del grupo criminal más poderoso de Colombia actualmente. Es muy probable que Otoniel sea el último líder de la agonizante franquicia de Los Urabeños.

* Este artículo fue escrito con la ayuda del Observatorio Colombiano de Crimen Organizado, de InSight Crime.

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