Caso de Corrupción Expone la Influencia de un Jefe del Juego en Brasil

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El caso en contra de un jefe de las apuestas en Brasil, conocido como “Carlinhos Cachoeira”, ha tumbado a un senador, cancelado un contrato olímpico de una de las firmas más grandes del país y ha amenazado a fiscales, lo que sugiere el alcance de este jefe criminal en la sociedad.

Márcio Thomaz Bastos, ex ministro de justicia y actual abogado de Carlos Augusto Ramos, conocido como “Carlinhos Cachoeira” (Carlitos Cascadas) ha pedido a la Corte Suprema la liberación de su cliente. Bastos citó los 120 días de detención de Cachoeira alegando que la corte debería considerar el bienestar de los tres hijos del acusado, según reportó Jornal do Brasil.

Dada la escala de sus imputaciones, el alegato de Ramos como padre responsable no le ayudará mucho a largo plazo – el blog de un exfiscal de Rio de Janeiro comparó a Cachoeira con Michael Corleone, el “Padrino” del famoso filme homónimo. Este capo subió al poder manejando “jogo de bicho”, conocido también como el juego de animales.

El gran esquema de apuestas fue inventado en 1888 por el dueño de un zoológico en Rio de Janeiro, llamado Joao Batista. Para mantener su negocio, él vendía boletas con diferentes animales impresos en ellas. Al final del día, izaba una bandera con la foto de alguno de los animales, aquellos cuya boleta coincidiera con la boleta ganaban dinero. El juego no ha cambiado mucho desde entonces, aunque quienes lo manejan ahora lo han transformado desde sus orígenes humildes, usando el juego para lavar los activos de los grupos criminales de Rio, como lo señala un informe de The Economist.

La red de Cachoeira está avaluada aparentemente en US$15 millones lavados a través de docenas de compañías de fachada. Para mantener la empresa criminal lucrativa funcionando sutilmente, Cachoeira parece haber afianzado una extensa red de contactos políticos y empresarios, lo que explica por qué su captura ha llamado la atención de todo Brasil en los últimos cuatro meses.

Cachoeira fue arrestado en febrero, luego de una operación de la policía federal que se llevó a cabo por un periodo de 15 meses para quebrar el esquema de apuestas masivo. La operación se centró en las apuestas ilegales llevadas a cabo en el estado de Goias, en el centro del país, pero luego de su arresto, el alcance de la influencia de Cachoeira quedó al desnudo. Según la página de internet de noticias Terra, el día del arresto de Cachoeira, sus presuntos vínculos con el senador de Goias, Demóestenes Torres, empezaron a surgir. El jefe de las apuestas (“bicheiro” en Portugués) aparentemente le regaló a Torres una nevera por su matrimonio – y, en otras ocasiones, un total de US$1,7 millones.

Días después, unas grabaciones se hicieron públicas en las que aparentemente salían tres congresistas de Goias, intercambiando favores por regalos de Cachoeira. Una investigación del Congreso sobre los lazos de Cachoeira con el gobierno fue abierta en abril. Por su parte, la carrera política de Torres parece haber llegado a su fin, mientras espera respuesta sobre la pérdida de su investidura. Aparentemente, Cachoeira tiene mucho que ofrecer a políticos como Torres. En un caso presuntamente conectó a un presentador de radio con el actual gobernador de Goias, ofreciéndole miles de dólares al periodista para que ayudara a coordinar la campaña del gobernador.

Adicionalmente a sus tratos con políticos, las conexiones políticas de Cachoeira lo convierten en una figura importante en el sector privado. Se sospecha que trabaja con la firma de construcción Delta, el receptor más grande de fondos federales de Brasil en los últimos tres años, según un reporte de Direto de Brasilia. Presuntamente, Cachoeira usó a su vasta red de contactos políticos para ayudar a que Delta usara sobornos para asegurar jugosos contratos de construcción.

Como resultado, los proyectos de Delta han sido suspendidos a lo largo de Brasil. La firma fue forzada a renunciar al proyecto de renovación del estadio de Maracaná en Rio de Janeiro, que será el escenario de la final del Mundial de Fútbol en 2014. Recientemente, un municipio en el estado de São Paulo suspendió un proyecto de US$75 millones, de un consorcio liderado por Delta para construir un parque, a partir de investigaciones por posibles irregularidades, incluyendo la posibilidad de que el gobierno haya pagado más de lo que realmente costaba el proyecto. El director de Delta, Fernando Cavendish, un amigo cercano del gobernador de Rio, Sergio Cabral, fue obligado a renunciar.

El caso ha tenido consecuencias más nefastas. El Consejo Nacional del Ministerio Público, ha abierto una investigación por algunas amenazas que ha recibido uno de sus fiscales, que ayudó a poner a Cachoeira en la cárcel. La fiscal, según un reporte del servicio de noticias G1, recibió un correo electrónico este mes con la palabra “Cuidado” en el título del mensaje. El mensaje decía: “Perra, vamos por ti. Cuidado, usted y su familia corren peligro”. A principios de mes, el juez que autorizó la captura de Cachoeira pidió ser removido de la investigación en el Congreso, alegando amenazas por parte de la policía de Goias contra su familia y su persona. Su petición fue aprobada, amenazando con alargar la investigación.

El caso de Cachoeira muestra el alcance de la corrupción en Brasil. Empresarios, gobernadores, congresistas, periodistas y la policía han sido vinculados con Cachoeira de alguna forma. El capo de las apuestas hasta se vio involucrado en el escándalo de “mensalao”, o “mensualidades” de 2004, que casi tumba al partido de gobierno, Partido de los Trabajadores (PT). Pero el futuro del caso en contra del jefe de las apuestas es incierto. Mientras que las investigaciones seguramente generen nuevas muertes políticas, hay fuerzas que buscan limitar el daño. Como señala en RioReal Julia Michales, muchos de los casos de corrupción en el país se desvanecen: “Hay un dicho en portugués para lo que pasa en cualquier investigación brasileña: ‘vai acabar em pizza’, todo siempre acaba en pizza.”

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