"Chepe Luna" el traficante que más ha hecho por desarrollar el tráfico de droga en El Salvador, fue puesto en libertad un día después de haber sido capturado en Honduras.
Jose Natividad Luna Pereira, conocido como “Chepe Luna,” fue arrestado por la policía hondureña a las 11:30 a.m., el 7 de agosto, en las oficinas de su compañía Transportes Ulua, en Tegucigalpa, como reportó La Prensa. A pesar de que Chepe ha sido uno de los traficantes más prolíficos de El Salvador, buscado por los Estados Unidos y por la Interpol, fue detenido bajo una orden de captura dictada por un tribunal hondureño que data de 1998 por trata de personas.
Pero justo cuando parecía que la capacidad de Chepe Luna, para evadir la justicia podría haber acabado, fue liberado la tarde siguiente, después de que la Corte Suprema de Honduras, aceptara una solicitud de habeas corpus presentada por su abogado.
El Cartel de los Quesos
Chepe Luna ha eludido varias veces la ley, durante las tres décadas que ha estado en el negocio del tráfico. Nacido de padre hondureño y madre salvadoreña, se inició en el mundo criminal contrabandeando café de Honduras y fríjoles de Nicaragua antes de meterse en el contrabando de queso, ganando él y su asociación el nombre de “cartel de los quesos”. Posteriormente, se metieron al tráfico ilícito de migrantes. La experiencia de Luna y otros contrabandistas, en pasar sus productos a través de Centroamérica, no pasó desapercibida por los carteles colombianos, quienes en los 1980s empezaron a pagarles para que movieran cargamentos de droga, haciendo uso de sus rutas de tráfico y de los amplios contactos que tenían con oficiales.
Más tarde, Chepe agruparía a una federación de “trasportistas”, conocida como los Perrones. Hector Silva-Avalos, un diplomático salvadoreño, le dijo a InSight Crime que Luna fue pionero al ser el primer salvadoreño en transportar drogas hacia Estados Unidos, en lugar de entregarlas a la siguiente etapa de la cadena en Guatemala -- “En ese sentido, él era el Pablo Escobar de El Salvador.” Al igual que el famoso capo de la droga colombiano, Chepe tenía amplias redes de contactos entre los funcionarios y la policía, y buscó comprar la aprobación del público mediante el pago de festivales y espectáculos de caballos, en el oriente del país.
Estos contactos han sido capaces de proteger a Luna de numerosos intentos por llevarlo a la justicia. Fue arrestado en El Salvador en el 2002 y fue acusado de atacar a unos oficiales de policía, pero fue puesto en libertad sin cargos. En el 2004, un tribunal de Nueva York emitió una orden de captura contra Luna, acusándolo de trata de personas y de narcotráfico, y pidió una alerta internacional, a través de la Interpol. Bajo la presión de los Estados Unidos, el gobierno del Presidente Antonio Saca lanzó no menos de cuatro operaciones para capturarlo, entre el 2005 y el 2006. Todas las operaciones fueron frustradas por los estrechos contactos que Chepe tenía en la policía salvadoreña. Chepe huyó a Honduras, de donde también tiene ciudadanía, y desde entonces estuvo actuando de forma reservada. Al parecer, fue capturado por la policía hondureña en enero del 2007, pero luego fue puesto en libertad.
Los Perrones sufrieron una serie de fuertes golpes en los años posteriores a su partida. El heredero de Chepe, Reynerio Flores, fue arrestado en Honduras en el 2009, y extraditado a El Salvador, y otros traficantes empezaron a tomar el control de las rutas del grupo.
¿Por qué ahora?
Vale la pena preguntarse por qué las autoridades hondureñas se movieron en contra de Chepe Luna esta semana, 14 años después de emitir la orden de captura contra él. En los últimos meses, se ha dicho que Luna ha estado en continuo movimiento, reuniéndose con antiguos socios de los Perrones en Tegucigalpa, y comprando tierras en el noreste de Honduras -- una ubicación clave para los vuelos de droga desde Sur América. Como informó InSight Crime en mayo, Chepe parece estar manejando el grupo de nuevo desde Honduras, en donde se reúne con contactos políticos de alto rango. El portavoz del gobierno, Héctor Iván Mejía, explicó la captura diciendo que correspondía a sólo una de cerca de 100 órdenes de captura que la policía estaba revisando. Sin embargo, según Silva-Avalos, probablemente éste estaba conectado con el alto perfil de Chepe, “parece que él ya no estaba ocultando sus intenciones, empezó a hacer sus negocios de una forma más abierta”.
El catalizador inmediato, que estaba presionando a las autoridades a actuar, parece haber sido las acusaciones hechas unos días antes por el periodista Ariel D’Vicente. El presentador, que dirige una red de televisión en Choluteca, en la frontera con El Salvador, salió en el programa de televisión “Frente a Frente” y declaró que Luna controlaba el tráfico de droga en el sur de Honduras, suministraba drogas a los Zetas, y era ayudado por elementos de la policía, el ejército, y algunos políticos. D’Vicente habló en fuertes términos sobre el fracaso de la policía para tomar acción en contra de Chepe Luna, diciendo que él era reconocido como un narcotraficante por el presidente de El Salvador y por las autoridades de Estados Unidos, pero que en “Choluteca la policía comía con él, hablaban con él…. Él tiene 400 camiones que van de Panamá a México, y los jefes de policía de Choluteca son los únicos que no se han dado cuenta.” (Ver el video, abajo)
Esto fue una vergüenza para la policía. El recién nombrado jefe de policía, Juan Carlos Bonilla estaba en el estudio, y puede verse apresurado consultando con otros oficiales al hacer D’Vicente sus declaraciones. En el segundo segmento del programa, Bonilla, quien ha hablado mucho sobre la necesidad de una reforma a la policía, respondió a las reclamaciones, admitiendo que “nuestra policía ha estado al servicio del narcotráfico. Yo lo he visto con mis propios ojos”.
Parecía probable que las autoridades hondureñas podrían estar tratando de tranquilizar a los Estados Unidos, en medio de la creciente cooperación de los dos contra la droga. Héctor Iván Mejía incluso sugirió que las autoridades hondureñas estaban planeando extraditar a Chepe Luna a los Estados Unidos, a raíz de un acuerdo de extradición recién firmado entre los dos.
Un hombre libre
Pero, un poco más de 24 horas después, Chepe Luna estaba dejando la oficina de inmigración como un hombre libre, diciéndole a los periodistas que no habían cargos pendientes en contra de él en El Salvador o en Honduras, según reportó La Prensa. “Todo se debió a las denuncias del periodista… pero ellos encontraron que yo no tenía nada que ver con las acusaciones”. Dijo que iba a demandar a D’Vicente, “para que se de cuenta que lo que está diciendo es una mentira”.
Según Luna, la orden de captura contra él expiró en el 2000. Reclamó que él estaba siendo perseguido debido a la competencia entre su compañía de autobuses y una rival, informó El Tiempo. Mientras tanto, su abogado dijo a la prensa que no había una “alerta roja” de la Interpol contra su cliente, como se había informado ampliamente, sino una “difusión roja”. Una difusión es una versión menos formal de la notificación roja, envidada por el país solicitante (en este caso, los Estados Unidos) a los países de su elección. No está claro si hay una difusión o una notificación roja más formal en contra de Chepe Luna, debido a que el caso no se ha hecho público por la interpol. Ninguno de los dos tipos de alerta puede obligar a Honduras a arrestarlo.