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El CJNG es una de las organizaciones criminales más poderosas de México, pero aún está lejos de ser el grupo dominante del país. Frente a él tiene a viejos carteles o a grupos jóvenes con fuertes arraigos locales que no parecen dispuestos a ceder territorios.

El ascenso del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), tras su separación del Cartel de Sinaloa en 2010, fue rápido. Su estructura jerárquica, y relativamente disciplinada, le permitió ganar poder mientras otras organizaciones criminales se fragmentaban y reorganizaban luego de las capturas de sus líderes. En aproximadamente cinco años, el CJNG se posicionó como una amenaza nacional.

La captura y extradición del líder del Cartel de Sinaloa, Joaquín Guzmán Loera, alias “El Chapo”, generó dudas sobre quién llenaría el vacío de poder que dejaba el capo y su cartel —supuestamente debilitado—. Varios medios y analistas, incluyendo InSight Crime, inicialmente pronosticaron que el CJNG era el candidato perfecto para posicionarse como ganador criminal en 2019.

Hoy en día, no cabe duda de que el CJNG es uno de los grupos criminales más grandes de México. Su fortaleza radica, en parte, en que el grupo se ha convertido en uno de los principales actores en el tráfico de drogas sintéticas. Esto ha permitido que su presencia se expanda por todo el país.

Sin embargo, hay una diferencia entre presencia y dominio. De hecho, al igual que a otros grandes carteles, al CJNG se le ha dificultado dominar territorios estratégicos fuera de su tradicional zona de control.

InSight Crime presenta una radiografía de las principales regiones que se disputa el CJNG con otros grupos, así como de las zonas donde sí ha podido posicionarse como el actor criminal más poderoso.

Áreas en disputa

El norte

Hay zonas estratégicas para el crimen organizado en México donde el CJNG no tiene ni siquiera influencia. Por ejemplo, en Sinaloa y el Triángulo Dorado —una zona de producción de heroína en el norte del país—, el Cartel de Sinaloa sigue siendo el principal actor criminal. Los familiares de El Chapo y otros líderes como Ismael Zambada García, alias “El Mayo”, continúan activos y dominan el narcotráfico en sus territorios.

Otro ejemplo es el norte del país. Por su valor estratégico, la frontera entre Estados Unidos y México es uno de los puntos más violentos y disputados. Aquí están en juego varias economías criminales, y la ciudad de Tijuana, en el estado de Baja California, es clave para el tráfico de drogas sintéticas, como el fentanilo. El CJNG, junto con el Cartel de Sinaloa, son los principales proveedores de esta droga que ahora es más lucrativa que la heroína.

Para disputarle el control de esta ciudad al Cartel de Sinaloa, el CJNG se alió con remanentes del debilitado Cartel de Tijuana —formando un grupo llamado Cartel de Tijuana Nueva Generación—. Sin embargo, hasta ahora no han podido vencer. Los recursos que tiene el Cartel de Sinaloa, así como su larga presencia en la ciudad, le han aportado contactos, información crucial e incluso palanca con las autoridades locales.

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Otro punto clave para el trasiego de droga en la frontera es Ciudad Juárez, en el estado de Chihuahua. Esta ciudad se volvió la más violenta del mundo alrededor de 2008, cuando los carteles de Sinaloa y Juárez peleaban por el control.

El CJNG tiene presencia en Ciudad Juárez, supuestamente a través de una alianza con el Nuevo Cartel de Juárez. No obstante, hasta ahora parecen ser más poderosos otros grupos, como Los Salazar, una célula vinculada al Cartel de Sinaloa, y La Línea, el brazo armado del Cartel de Juárez. Además, en la ciudad hay cientos de pandillas callejeras que se disputan abiertamente el control del narcomenudeo.

Por otro lado, la frontera de Tamaulipas, en el oriente, por años ha sido un enclave criminal. Según Óscar Balderas, periodista especializado en crimen organizado, hoy esta zona está principalmente dominada por el Cartel del Noreste y los Zetas Sangre Nueva, así como los restos del Cartel del Golfo. El CJNG apenas tiene influencia.

Finalmente, en ciudades norteñas como Torreón y Monterrey tampoco parece haber indicios de que el CJNG haya logrado posicionarse como el actor criminal principal, a pesar de sus intentos.

Tierra Caliente y la sierra de Guerrero

La región de Tierra Caliente, que abarca territorio en los estados de Michoacán, Guerrero y el Estado de México, es clave para el narcotráfico. Hace parte de la ruta de droga que llega de Suramérica por el Pacífico y es un punto de producción de drogas sintéticas. Además, Michoacán es el principal productor de aguacate en México. La extorsión a este sector se ha convertido en un lucrativo negocio para los grupos criminales.

Según un conteo de International Crisis Group, existen por lo menos 20 células criminales activas en Tierra Caliente. Entre estas, el CJNG es ciertamente el grupo más grande y con mayores recursos, pero no ha podido vencer a las organizaciones locales.

Entre los grupos más fuertes que le hacen frente al CJNG se encuentran el Cartel del Abuelo y Los Viagras.

El Cartel del Abuelo opera desde el municipio de Tepalcatepec, en el oeste de Michoacán. Su líder, Juan José Farías Álvarez, alias “El Abuelo”, solía dirigir un grupo de autodefensa que peleaba contra los Caballeros Templarios. Según algunos reportes de prensa, El Abuelo llegó a aliarse con el CJNG durante esta lucha.

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Sin embargo, esta relación cambió. En los últimos meses de 2019, el CJNG realizó una serie de ataques contra este grupo, e incluso publicó comunicados en los que amenazaba con pelear “en contra de El Abuelo”.

Su conquista del territorio parece no haber sido exitosa aún. De hecho, a principios de mayo, El Abuelo hizo un llamado a grupos de autodefensa en cuatro municipios para que se resistieran a la “invasión” del CJNG.

Los Viagras, por su lado, son una escisión de la Familia Michoacana y los Caballeros Templarios, y se dedican a la extorsión y al tráfico de drogas sintéticas. El CJNG ha intentado arrebatarles el territorio desde al menos 2017. Tampoco ha tenido éxito.

Tanto Los Viagras como El Abuelo tienen una ventaja estratégica en contra del CJNG: un conocimiento profundo sobre el territorio y la lealtad de la población.

“Están atrincherados en la sociedad local”, dijo Falko Ernst, analista sénior de International Crisis Group, en comunicación con InSight Crime.

Este arraigo les permite que la información crucial para dominar un territorio —como rutas de escape, operativos del Estado y casas de seguridad— no sea compartida con el CJNG.

“La comunidad no está interesada en aceptar al CJNG”, afirmó Ernst.

Por otro lado, en la sierra de Guerrero, donde se cultiva amapola para la producción de heroína, la fragmentación de antiguos carteles se convirtió en una pesadilla para el CJNG. El grupo es apenas una organización criminal más entre al menos otras 40 que luchan para controlar el territorio.

La capital y sus alrededores

El centro de la Ciudad de México es prácticamente territorio de la Unión de Tepito, una banda criminal oriunda de la ciudad. Allí también tienen presencia otros grupos menores, como el Cartel de Tláhuac. La extorsión y el narcomenudeo son sus principales actividades.

Según Balderas, el CJNG sí tiene influencia en la ciudad, sobre todo en algunos barrios marginales del norte, pero no ha logrado posicionarse como un actor principal.

Sin embargo, tener arraigo en la capital —donde hay una amplia presencia del Estado— no parece ser estratégico para el cartel.

“Si llegara a haber dominio del CJNG en la Ciudad de México, las autoridades inmediatamente los repliegan”, afirma Balderas.

En los estados aledaños a la capital, el principal obstáculo para que el CJNG se apodere es nuevamente la fragmentación criminal.

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Morelos y el Estado de México son centros para la trata de personas, el secuestro, el narcomenudeo y el trasiego de heroína. Aquí tienen presencia Los Rojos —disidencia de la Organización Beltrán Leyva—, escisiones de la Familia Michoacana, así como las bandas criminales de la Ciudad de México.

La Riviera Maya

En el sureste de México, los centros turísticos de Cancún y Playa del Carmen son lucrativos para la trata de personas, el lavado de activos, la extorsión y el narcomenudeo. El puerto de Chetumal también es una entrada para precursores químicos utilizados en la producción de drogas sintéticas.

El CJNG ha intentado tener dominio de esta zona, pero hasta ahora continúa enfrentándose al Cartel de Sinaloa, a remanentes de Los Zetas y al grupo Los Pelones, que surgió de la fragmentación del Cartel del Golfo.

Estas batallas por el control territorial han hecho que se recrudezca la violencia. Los Pelones, por ejemplo, se dedican a extorsionar negocios turísticos. En los últimos años, han ocurrido varias balaceras en bares o discotecas, donde sus rivales, incluyendo el CJNG, intentan reclamar el control de la extorsión.

Áreas de control

Jalisco

En el estado occidental de Jalisco, que le dio el nombre al cartel, el CJNG domina.

La capital local, Guadalajara, además de ser la residencia de varios integrantes del grupo, es uno de sus principales centros de lavado de dinero. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha incluido en sus listas negras a varios negocios de la ciudad vinculados al cartel.

La ciudad de Puerto Vallarta, en la costa pacífica, también les ha servido para el lavado de activos, la trata de personas y el acceso a rutas de droga. Fue también en esta ciudad donde el CJNG logró secuestrar por corto tiempo a los hijos de El Chapo en agosto de 2016.

“Puerto Vallarta es completamente de ellos”, afirma Balderas.

El poder del CJNG en Jalisco se extiende también a algunos municipios de estados aledaños, como Zacatecas y Aguascalientes, así como a las costas de Nayarit, Colima y Michoacán. En Nayarit, el CJNG incluso llegó a corromper al fiscal general del estado y a un gobernador.

Sin embargo, el dominio del CJNG en esta zona no ocurre sin disputas. En Guadalajara, una escisión del CJNG que se hace llamar el Cartel Nueva Plaza intenta desafiar al grupo desde al menos 2017.

La zona del huachicol

Un actor criminal que llegó a ser un gran rival para el CJNG durante los últimos años es el Cartel de Santa Rosa de Lima (CSRL). Este grupo surgió alrededor de 2017 como una resistencia al CJNG en Guanajuato, Querétaro e Hidalgo, zonas donde proliferó el hurto de petróleo, también conocido como huachicoleo.

Según Víctor Sánchez, experto en seguridad de la Universidad de Coahuila consultado por InSight Crime a principios de mayo, el CSRL inicialmente pudo contrarrestar al CJNG debido a su diversificación de economías criminales —el grupo también participa en la extorsión y el secuestro— y por el fuerte arraigo en las comunidades donde practican el huachicoleo.

Hoy, sin embargo, el CRSL está debilitado y el CJNG prácticamente le arrebató el territorio luego de una sangrienta lucha. Según Balderas, al CSRL solo le queda el control sobre algunos municipios de Guanajuato, como Villagrán, pero no son estratégicos para el crimen organizado.

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“Las más recientes expresiones de violencia únicamente son la ejecución de los últimos soldados [del CRSL]”, dijo Balderas. En su perspectiva, el CJNG ya ganó esta batalla. 

Veracruz

La costa atlántica fue tradicionalmente territorio del Cartel del Golfo y Los Zetas. Cuando ambos grupos se debilitaron y fragmentaron, no hubo por muchos años otra organización criminal grande que dominara por completo la zona.

Hoy parece que el CJNG lo está logrando. Su intento por conquistar Veracruz comenzó desde los primeros años del cartel, como una misión para desplazar a Los Zetas.

La batalla entre estos grupos detonó la violencia en Veracruz. Uno de los episodios violentos más notorios ocurrió en abril de 2019, con la masacre de 14 personas durante una celebración en el municipio de Minatitlán.

“Veracruz siempre fue la joya de la corona para el CJNG”, dijo Balderas. El estado es importante por su puerto y el acceso a las rutas de droga por el Atlántico. También es un corredor para la trata de personas. “La mayor parte de Veracruz está hoy controlada por el CJNG […] Los Zetas están diezmados”.

Según Balderas, hay pocos municipios en Veracruz donde queda presencia de Los Zetas —Coatzacoalcos y Minatitlán son un ejemplo—. Sin embargo, el control de los puntos estratégicos que generan más ingresos ya lo tiene el CJNG.

Fotos: AP

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