Colombia se prepara para impacto por retorno de narcos y paramilitares

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+

La liberación del capo colombiano “Perra Loca” de una prisión estadounidense se suma a los temores de que una oleada de narcos y paramilitares recién liberados pueda tener un impacto violento en el ya volátil panorama criminal del país.

Las autoridades de Estados Unidos deportaron a Héctor Restrepo Santamaría, alias “Perra Loca”, a Colombia luego del término de una sentencia de cinco años en una cárcel de Pennsylvania por lavado de dinero, informó Blu Radio.

Restrepo fue un famoso narcotraficante que se desmovilizó como miembro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Aunque algunos informes lo clasifican como jefe paramilitar, que recibía órdenes directas de los principales jefes de las AUC, otros descartan esto, alegando que era un narcotraficante “puro” que se hizo pasar como paramilitar para demandar beneficios como desmovilizado.

Aunque Restrepo es buscado por las autoridades de Colombia para que responda a denuncias de narcotráfico y otros, las autoridades temen que su regreso pueda desatar la violencia en su territorio de origen en el departamento de Antioquia, informó Semana. Los investigadores temen que Restrepo intente recuperar las propiedades y bienes de los que fue despojado por antiguos aliados y enemigos mientras se encontraba preso, con consecuencias potencialmente violentas.

Restrepo es uno de una lista en aumento de poderosos actores de la delincuencia que han salido de la cárcel en los dos últimos años. Entre ellos hay no solo narcotraficantes, sino también notorios jefes paramilitares, como Freddy Rendón Herrera, alias “El Alemán”, y Rodrigo Pérez Alzate, alias “Julián Bolívar”, que fueron liberados tras cumplir sus sentencias abreviadas, como parte del acuerdo de desmovilización adoptado con las AUC.

Adicionalmente, más actores criminales podrían quedar en libertad como parte del sistema de justicia transicional que se está implementando en el marco del proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Según Semana, en el proceso podría entrar la liberación de cientos, si no miles, de guerrilleros, así como más de 150 miembros de la policía y el ejército, que purgan sentencias por colusión con grupos armados y redes de narcotráfico.

Análisis de InSight Crime

Aunque muchos de los narcotraficantes, jefes militares y funcionarios corruptos que salieron libres recientemente, pueden optar por el retiro y una vida tranquila, la historia reciente indica que un importante número puede no hacerlo. Quienes elijan regresar al mundo del crimen organizado  pueden considerar que la actual volatilidad del hampa colombiano les ofrece un sinfín de oportunidades.

Parte de lo peor de la violencia relacionada con el narcotráfico que se ha observado en Colombia en los últimos años ha tenido relación con los capos de la droga liberados luego de cooperar con las autoridades, en especial los que purgan sentencias de cárcel en Estados Unidos.

El departamento del Valle del Cauca y su ciudad capital Cali, en particular, han visto nuevos ciclos de guerras de la mafia en cabeza de antiguos narcotraficantes del carteles del Norte del Valle (CNDV) y de Cali. Luego de pagar penas relativamente breves en Estados Unidos, traficantes como Víctor Patiño, alias “El Químico”, Carlos José Robayo, alias “Guacamayo”, y otros muchos presuntamente formaron nuevas alianzas o grupos criminales. Procedieron a lanzar sangrientas campañas de reclamo de propiedades y activos que se les habían quitado, a recuperar redes de tráfico de drogas y a ejecutar venganzas contra sus enemigos.

VEA TAMBIÉN: Perfil del Cartel del Norte del Valle

En contraste, los antiguos jefes militares de las AUC liberados han mantenido bajo perfil en su gran mayoría, y solo ocupan los titulares cuando tratan de mostrarse como defensores reformados de la paz, o en el caso de El Alemán, cuando terminó en cuidados intermedios luego de estrellar su bicicleta.

Sin embargo, investigaciones en curso indican que una gran parte de las tierras, propiedades y empresas de los antiguos jefes de las AUC siguen intactas, mientras que persisten las denuncias de que su influencia ininterrumpida en sus antiguas zonas de operaciones. Dado que un porcentaje importante de las redes criminales colombianas está en parte conformada por exparamilitares rearmados, ellos tendrían la motivación y los medios para reingresar a la disputa criminal.

En la actualidad, el hampa colombiano se encuentra en una transición, por el proceso de desmovilización de las FARC, y los cambios en las dinámicas del poder armado presentarían una oportunidad para que actores criminales que retornan reivindiquen nuevas demandas sobre intereses criminales. Las FARC dejarán atrás vastos territorios sembrados de coca y el control de las rutas de drogas en sus bastiones rurales, y pueden servir de fuente de mano de obra para organizaciones criminales nuevas o existentes en la forma de guerrilleros desilusionados con el proceso de paz.

VEA TAMBIÉN: FARC, paz y posible criminalización

Además, en los centros criminales urbanos de Colombia, Medellín y Cali, las estructuras de poder del hampa están lejos de ser estables. Las rutas de narcotráfico en Cali y la costa Pacífica se han mantenido en constante agitación desde la desintegración de los Rastrojos, que fue el último grupo que mantuvo un poder hegemónico sobre la ciudad y la región. Medellín ha mantenido una relativa calma desde que se alcanzara un pacto de mafias en 2013, pero hay indicios de que el nuevo orden establecido como resultado del acuerdo es inestable. Es posible que se estén gestando nuevas alianzas y nuevos conflictos bajo la superficie calma.

Hoy en día, la única organización criminal con poder real en todo el territorio nacional es Los Urabeños, híbrido entre paramilitar y mafioso derivado de las AUC. Sin embargo, la estructura organizacional de la red y su modus operandi, que consiste en atraer células locales semiautónomas a su “franquicia” y recurrir a los servicios de estructuras locales de poder criminal, lo hacen vulnerable en el ámbito local, como ha sucedido recientemente en muchas regiones.

No es seguro en absoluto que “Perra Loca” o cualquier gran jefe criminal liberado tengan la motivación o la capacidad para recuperar sus imperios criminales perdidos. Pero la coincidencia del retorno a la escena de tantos en un momento en que el hampa colombiano experimenta este remezón en las estructuras de poder corre el riesgo de agravar una situación que ya es inestable. 

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedInShare on Google+