Cómo la Copa Mundial de Brasil podría impulsar a los grupos criminales más pequeños

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Las autoridades de Brasil están concentrando las iniciativas de seguridad pública en los principales grupos criminales y en los estados anfitriones de la Copa Mundial de 2014, proporcionando una oportunidad para que los grupos criminales menos conocidos puedan expandirse en las regiones periféricas, según un nuevo informe del Southern Pulse.

Southern Pulse, una firma de análisis de riesgos ubicada en el área de Washington DC, dice que los limitados recursos de seguridad federales se concentran en dos organizaciones criminales -Primer Comando Capital de São Paulo (Primeiro Comando da Capital – PCC) y el Comando Vermelho de Río de Janeiro (CV). La Secretaría Especial para la Seguridad de Grandes Eventos (SESGE), por su parte, está centrando su presupuesto de US$700 millones para la Copa Mundial en São Paulo y Río de Janeiro, y está dividiendo el resto entre las otras ciudades sede de la Copa Mundial, que el informe dice “ignora los problemas en los otros 16 estados brasileños”.

El informe hace hincapié en el peligro de esta política.

“Antes de la Copa Mundial de 2014, algunos estados en Brasil se habían quedado por fuera de la atención internacional atraída por los eventos deportivos internacionales”, dice Southern Pulse. “Representan ingresos dispares donde los gobiernos locales y estatales se enfrentan a una dura batalla contra los sistemas criminales tan complejos como los presentados por el PCC y CV”.

Southern Pulse dice que los grupos como el Primer Grupo Catarinense (Primeiro Grupo Catarinense – PGC), que opera en el estado sureño de Santa Catarina, han sido ignorados. Se destaca cómo el PGC ha emergido de una relativa oscuridad para invocar tres oleadas de violencia en el último año. En respuesta, el gobierno envió en febrero a la Fuerza Nacional de Seguridad (FNS) -un escuadrón de emergencia de la policía federal-.

CriminalAttacksInSantaCatalinaSegún Southern Pulse, el PGC se inspira en el PCC -el grupo de crimen organizado más grande de Brasil-. Un informe de la BBC Brasil a principios de este año sugiere que el PGC se estableció hace cinco años, después de que uno de sus líderes fuera encarcelado con miembros del PCC.

Southern Pulse dice que tiene por lo menos una década de antigüedad y que fue establecido originalmente por ocho prisioneros desde Florianópolis. En la actualidad es controlado por 24 prisioneros desde São Pedro de Alcântara, con ambas instituciones en la mayor área metropolitana de la capital estatal de Florianópolis, según la firma.

Tanto Southern Pulse como la BBC coinciden en que el PGC tiene cerca de 2.000 miembros y una base ideológica y estructural similar a la del PCC. Al igual que el PCC, el PGC es liderado desde la prisión y apoya los derechos de los internos, al tiempo que exige el apoyo financiero y una parte de los ingresos criminales de los miembros en el exterior. No obstante, Southern Pulse señala que el PGC tiene una estructura de liderazgo basada en un comité, mientras que el PCC cuenta con la dirección de Marcos Willians Herbas Camacho, alias “Marcola”.

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El informe destaca cómo los ciclos de violencia -como las tres olas de disturbios llevadas a cabo por el PGC en el último año- son a menudo una señal del desarrollo de una organización criminal, ya que trata de establecer su influencia a los ojos de las autoridades y grupos rivales. El informe señala cómo el enfoque de las autoridades federales en otros lugares ha facilitado este desarrollo.

“Más allá de las operaciones que el PGC pueda organizar en su estado natal de Santa Catarina, el espacio operacional otorgado por el obstinado enfoque perseguido por el gobierno federal en otros lugares (y en especial sobre los preparativos de la Copa Mundial) ha reducido las barreras de entrada y otorgado a los empresarios criminales del PGC una oportunidad de mercado para aprovechar y crecer rápidamente”, escribe Southern Pulse.

Sin embargo, el informe no sugiere que una desviación de fondos o cualquier otra medida podría resolver rápidamente la amenaza planteada por el PGC. El hacinamiento en las cárceles, combinado con una cultura de maltrato por parte de los guardias de prisiones, alimentan el reclutamiento, mientras que un grupo con su estructura de liderazgo ya tras las rejas es “casi imposible” de desmantelar, según Southern Pulse. Esto es particularmente cierto en el modelo empleado por el PGC, con múltiples cabezas que son rápidamente sustituidas en caso de que sean eliminadas.

Con Río de Janeiro siendo también anfitrión de los Juegos Olímpicos de 2016, el informe termina con una fuerte advertencia sobre el futuro del PGC y otros grupos regionales.

“A medida que Brasil se mueve hacia adelante a través de varios años más de frenesí por los eventos deportivos internacionales, los observadores siguen preocupados por que el PGC no sea sólo otro imitador del PCC, sino la vanguardia de toda una nueva generación de problemas locales de seguridad pública”, escribe Southern Pulse.

En otras palabras, el peligro en Santa Catarina podría eestar gestándose a nivel nacional.

Análisis InSight Crime

El PGC anunció por primera vez su presencia a una audiencia mundial en noviembre de 2012, devastando Santa Catarina con una ola de violencia y dejando varios muertos. Si bien los reportes iniciales vincularon al PCC con los eventos y con la violencia en São Paulo en ese momento, otras fuentes sugieren que los disturbios en Santa Catarina fueron distintos y alimentados exclusivamente por el maltrato de los prisioneros en el estado.

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Tres meses más tarde, un video de abusos contra los reclusos en una prisión en Joinville, la ciudad más grande del estado, se hizo viral y provocó una segunda oleada de ataques, a su vez obligando al gobernador del estado a pedir el despliegue de la FNS. En mayo, el PGC inició otra fase de disturbios y daños a la propiedad, con Southern Pulse reportando más de 120 ataques distintos en todo el estado desde la primera violencia seis meses antes (vea el mapa de arriba).

Lo que parece claro en este informe y los acontecimientos en el último año, es que la representación del PGC como una miniversión o rama regional del PCC es inexacta. Aunque el PGC se ha inspirado fuertemente en el grupo más grande, y parece ser un aliado cercano, sigue siendo una amenaza clara. Esta separación es importante porque significa que el daño causado a la estructura organizativa del PCC no afectará directamente al PGC, por lo que al centrarse en los grupos más grandes, las autoridades brasileñas están descuidando las organizaciones que tienen la posibilidad de presentar una mayor amenaza para la seguridad en el futuro.

Si, como sugiere Southern Pulse, el PGC es parte de una creciente ola de crimen organizado regional, los próximos eventos deportivos internacionales de Brasil podría ser el telón de fondo para una serie de problemas de seguridad sin precedentes.

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