Corrupción, contenedores y cocaína: Guyana en el panorama del narcotráfico transnacional

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Una serie de interceptaciones de alto perfil a operaciones internacionales de narcotráfico han confirmado que Guyana sigue siendo un punto de tránsito crucial para la cocaína con destino a Estados Unidos y al otro lado del Atlántico.

InSight Crime analiza el rol decisivo de Guyana como centro de tránsito en las rutas de narcotráfico que unen a Latinoamérica con mercados lucrativos para la cocaína.

Una extradición histórica

La reciente extradición de un exagente de policía guyanés a Estados Unidos por tráfico de narcóticos arroja luz sobre la actual relevancia de Guyana como punto de tránsito hacia el país del norte.

El 10 de noviembre, el Departamento de Justicia estadounidense divulgó un comunicado de prensa, en el que se anunciaba que Shaun Nebblett, alias “Dapper”, era la primera persona de nacionalidad guyanesa que enfrenta cargos federales en Estados Unidos desde 1999.

Los fiscales afirman que Nebblett reclutó a correos humanos en Guyana para que tomaran vuelos comerciales hacia Estados Unidos llevando en su equipaje varios pares de zapatos “cargados de cocaína”.

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La extradición puede ser una señal de la preocupación de los fiscales con las operaciones de narcotráfico guyanesas. Estados Unidos mantiene un trabajo constante con Guyana para combatir el narcotráfico entre los dos países.

Los agentes guyaneses se han beneficiado del adiestramiento extra ofrecido dentro de la Iniciativa de Seguridad de la Cuenca del Caribe (CBSI), financiada por Estados Unidos, que busca ayudar a las autoridades de Guyana a interceptar la cocaína que pasa por ese país, especialmente desde Colombia. En 2012, Estados Unidos proporcionó a Guyana US$500.000 en el marco de esa iniciativa de seguridad.

Sin embargo, el último informe de Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos, del Departamento de Estado estadounidense instaba a Guyana a “redoblar sus iniciativas anticorrupción, reforzar la cooperación entre organismos y dedicar todas sus fuerzas a lograr el procesamiento judicial en casos de narcotráfico”.

Un punto de tránsito ideal

La ubicación estratégica de Guyana y la corrupción en sus puertos favorecen el actual rol del país como punto de tránsito crucial para la cocaína con destino al otro lado del Atlántico y más allá.

Las porosas fronteras de la nación con importantes países narcotraficantes —incluidos Brasil y Venezuela— lo convierten en un trampolín ideal para los traficantes que trasiegan cocaína a Estados Unidos, Europa, Canadá, Europa, y los países de tránsito en el occidente africano y el Caribe.

James Singh, recién designado jefe de la Unidad Antinarcóticos en Aduanas de Guyana (CANU), señaló a InSight Crime que el país está en la mira de las redes narcotraficantes que operan entre países de “oferta” y “demanda”.

Añadió que las robustas medidas antinarcóticos adoptadas por los países vecinos provocaron un “efecto globo”, que llevó a los traficantes a abrir nuevas rutas en Guyana.

Según el informe sobre control de narcóticos del Departamento de Estado, la cocaína colombiana se introduce a Venezuela y sigue hacia Guyana por mar o aire. La droga también puede transitar las fronteras terrestres y la red fluvial compartida por Brasil, Venezuela y Surinam antes de llegar al país.

El informe añadió que los narcotraficantes “aprovechan los puertos mal vigilados del país, las pistas de aterrizaje distantes, las intrincadas redes fluviales, las porosas fronteras terrestres”, así como un “entorno permisivo creado como resultado de la corrupción”.

Más específicamente, Guyana también ha enfrentado problemas relativos a la ineficiencia de la inspección con rayos X en sus puntos de entrada y salida.

Bob Van Den Berghe, coordinador de la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD) y del Programa global de control de contenedores de la Organización Mundial de Aduanas, declaró a InSight Crime que aunque el país tiene acceso a equipos de inspección con rayos X, esas máquinas no siempre se han usado de manera óptima para detectar paquetes ilícitos.

La conexión europea

Guyana también ha estado vinculada directamente a recientes decomisos de narcóticos en Europa, que reflejan cómo los traficantes han usado el país para abastecer los crecientes flujos trasatlánticos de cocaína motivados por el auge de la producción de cocaína en Suramérica.

El 5 de noviembre, la Policía Federal de Bélgica anunció en un tuit el decomiso de unas 11,5 toneladas de cocaína en un cargamento de chatarra en el Puerto de Amberes. Los narcóticos se habían despachado al puerto de la ciudad desde Guyana y su destino final era los Países Bajos.

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En Guyana, cuatro sospechosos fueron detenidos en conexión con el cargamento, según el ministro guyanés de Asuntos Interiores.

El Guyana Chronicle informó que dos de los sospechosos en custodia eran agentes aduaneros en servicio cuando la carga se escaneó antes de zarpar hacia Bélgica.

Cada años sale de Guyana una gran cantidad de contenedores con fragmentos de metal.

Van Den Berghe reveló, en este caso, que es muy probable que se hubiera detectado la enorme cantidad de cocaína exportada antes de salir de Guyana. Sin embargo, agregó que a menor escala, el uso de chatarra para ocultar narcóticos con destino a otros países ha sido problemática para las autoridades en todo el mundo.

Los detectores de rayos X pueden no detectar pequeñas cantidades de drogas en grandes cargamentos de chatarra, señaló. También notó dificultades en el uso de perros detectores de narcóticos en cargamentos de chatarra, por el riesgo de que los animales resulten lastimados.

Unos meses antes, a finales de junio en Hamburgo, Alemania, las autoridades descubrieron 1,5 toneladas de cocaína ocultas en varios sacos de arroz en un contenedor que había llegado al puerto de la ciudad procedente de Guyana.

Un vocero de la Oficina de Investigaciones Aduaneras señaló que el decomiso de cocaína era uno de los mayores de la historia de Hamburgo, y el Hamburger Abendblatt informó que la carga tenía un valor estimado de €300 millones (US$353 millones) en las calles. Las autoridades han indicado que esa carga estaría destinada a Polonia, desde donde se distribuirían los narcóticos por toda Europa.

La corrupción en los puertos de Guyana facilita que se escondan narcóticos en cargamentos con destino a Europa. Un método muy usado para poner las drogas en los contenedores en los puertos se conoce como “gancho ciego”, donde se introducen ilegalmente en los contenedores en altamar o cuando esperan ser exportados en el puerto.

Singh, jefe de la unidad antinarcóticos de Guyana, señaló que las autoridades tratan de adoptar una estrategia conjunta con varios organismos para ayudar a combatir esa corrupción.

El presidente del país Irfaan Ali, posesionado hace solo unos tres meses, ha ordenado que la CANU trabaje de manera más cercana con sus homólogos extranjeros para desarticular diferentes redes, según explicó Singh.

Siempre en la mira

Por décadas, Guyana ha servido a los narcotraficantes como punto de tránsito crucial para la cocaína suramericana en dirección a Estados Unidos y Europa.

A finales de los ochentas, la UPI informó que Guyana había entrado a formar parte integral de la “nueva ruta de trasiego de narcóticos de Suramérica”, pues los grupos criminales estaban enviando mayores cargamentos de marihuana y cocaína al otro lado del Atlántico que superaban en mucho a las autoridades guyanesas.

Las llamadas mulas o correos humanos llevaban hasta Guyana la cocaína producida en campamentos en la selva brasileña, y luego abordaban vuelos a Estados Unidos o Europa, en una competencia por evitar el tránsito por Venezuela o Colombia, donde las autoridades habían redoblado sus esfuerzos por combatir el trasiego de narcóticos.

Unas dos décadas después, el país era usado cada vez más por redes criminales para el contrabando de narcóticos hacia África y el sudeste asiático.

Diálogo, una revista digital del ejército estadounidense, informó que para finales de 2012, las autoridades malayas habían interceptado un abrumador volumen de cocaína, por valor de US$7,1 millones, en latas selladas de leche de coco despachadas desde Guyana. Inspecciones adicionales se centraron en la cocaína enviada desde territorio guyanés al Níger y China.

Dado su uso como centro de tránsito, en años anteriores el país atrajo a grandes organizaciones criminales, incluida la mafia italiana.

A comienzos de 2014, las autoridades estadounidenses e italianas desarticularon una operación narcotraficante por miles de millones de dólares en la que participaban miembros de la notoria familia mafiosa Gambino, de Nueva York, y la ‘Ndrangheta, del sur de Italia. Las mafias planeaban traficar cocaína desde Guyana hasta un puerto en Calabria, lo que pone de relieve cómo poderosos grupos criminales se han visto atraídos al país latinoamericano en el desarrollo de nuevas rutas de tráfico.

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