Cuestionamientos a las cifras de la cocaína. Parte II: Colombia

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Colombia ha confiscado una cantidad de cocaína récord en 2016, lo que según las estadísticas oficiales indicaría que ha detenido casi la mitad de la cocaína que se mueve por el país. InSight Crime analiza estas cifras.

A lo largo de 2016, Colombia se ha incautado de una cantidad récord de 300 toneladas de cocaína, según anunció a los periodistas el ministro de defensa Luis Carlos Villegas el 21 de octubre.

Villegas calificó esto como “la cifra más alta de incautación de cocaína de nuestra historia”.

VEA TAMBIÉN: Cuestionamientos a las cifras de cocaína. Parte I: Bolivia

Este total supera de lejos los decomisos de los últimos años. Las autoridades interceptaron 219 toneladas de cocaína en 2015, 133 toneladas en 2010, y 92 toneladas en 2003, señaló el ministro de defensa.

Los números récord del año bien pueden conectarse con el reciente auge de plantaciones de hoja de coca, cuyo tamaño se duplicó entre 2013 y 2015.

Producción vs. incautaciones de cocaína

Las cifras récord anunciadas de manera tan rimbombante por el gobierno colombiano parecen sorprendentes si se considera el volumen de cocaína que se supone que el país produce. Según las cifras del gobierno estadounidense, Colombia ya se ha incautado de casi tres cuartas partes de la cocaína producida en 2015 —un estimado de 420 toneladas. (Vea gráfico siguiente)

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Según los números de la ONUDD, Colombia ha captado casi la mitad de su producción estimada de cocaína pura, que el organismo internacional calculó en mucho más: en 646 toneladas. (Vea gráfico siguiente)

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Considerando que por lo general se piensa que los países decomisan alrededor del 10 por ciento de su flujo ilegal de drogas, estas cifras parecen poco realistas. Sin embargo, ellos tienen algunas explicaciones posibles para esto.

La primera tiene que ver con la pureza de la cocaína. Las cifras de producción de cocaína de la ONUDD se estiman en 100 por ciento de pureza, según planteó a InSight Crime el coordinador técnico de la ONUDD para el proyecto de monitoreo de coca en Colombia, Leonardo Correa. Por esta razón, dijo, la producción y los decomisos “no son [grupos de datos] comparables”. Correa también señaló que se espera que los estimativos de producción para 2016 superen los de 2015, y que los decomisos puedan incluir narcóticos que han estado almacenados desde años anteriores. La cocaína puede almacenarse por algunos años, pero no mucho más.

Hay estimativos disponibles para la pureza de las drogas que salen de Colombia. Según la información más citada de la policía nacional, la cocaína que se exporta tiene una pureza aproximada de 85 por ciento. Y un extenso informe de 2009 de investigadores de la Universidad de Antioquia que analizaron 65 muestras de cocaína interceptada hallaron que la pureza más baja era de 65 por ciento, mientras que la mayor era de casi 96 por ciento, lo que arrojó una pureza promedio de 80 por ciento (pdf).

Aun si los estimativos de producción de cocaína se ajustan para representar un grado de pureza promedio de 85 por ciento, las autoridades habrían confiscado entre un tercio (según las cifras de la ONUDD) y la mitad (de acuerdo con las cifras del gobierno de Estados Unidos) de la producción del último año. Al ajustar la cifra al estimativo más bajo de 65 por ciento de pureza, las autoridades se habrían incautado de 25 a 40 por ciento de la producción total de cocaína.

Esas cifras estarían en línea con el análisis de la ONUDD en su Informe mundial de narcóticos 2016 (pdf) de que “la tasa de interceptación global de cocaína… alcanzó un nivel de entre 43 y 68 por ciento en 2014”.

Pero dicha conclusión requiere escrutinio. Algunas cifras anteriores producen resultados aún más improbables, donde los cálculos del gobierno estadounidense muestran que en 2012, se incautó del 94 por ciento de la producción —ajustada para el 85 por ciento de pureza—.

Otra conclusión es que el volumen de la cocaína producida en Colombia es mucho mayor de lo que muestran las estimaciones.

¿Errores en las cifras?

Aunque puede atribuirse el crédito por el aumento en los decomisos al intercambio de capacidad e inteligencia de las fuerzas de seguridad en las fronteras, es poco probable que las autoridades estén decomisando una parte tan grande de los narcóticos colombianos. Y de ser el caso, se aumenta la posibilidad de que los estimativos oficiales sobre cocaína no sean del todo acertados.

Una hipótesis es que probablemente la ONUDD está subestimando en gran parte la cantidad de hectáreas de cultivos de coca en Colombia. Por otro lado, el gobierno estadounidense parece estar subestimando excesivamente la cantidad de cocaína que puede producirse por hectárea de coca. Para entender porqué, hay que analizar los estimativos de coca en relación con el producto de la coca.

Aunque la ONUDD estima que cada hectárea de coca en Colombia puede producir 6,8 kilogramos de cocaína, la página de la Casa Blanca de Estados Unidos sobre cocaína en la región Andina no publica las estimaciones de lo producido.

Pero un simple cálculo usando cifras estadounidenses (producción de cocaína dividida por hectáreas de coca) brinda una aproximación de su estimación de lo producido: por cada hectárea de coca en Colombia, pudo producirse cerca de 2,6 kilogramos de cocaína en 2015.

Esta cifra es demasiado baja. InSight Crime supo de fuentes de la policía antinarcóticos en Colombia que el producto de cocaína por hectárea se ha triplicado en los últimos diez años en ciertos lugares de Colombia, por varias razones. La primera es que las fincas cocaleras se están explotando de manera más intensiva, así que se produce más coca en la misma área. Además, los cultivadores han estado cruzando diferentes cepas de coca para obtener una variación que produzca más clorhidrato de cocaína  (HCl). Y las técnicas para cocinar la pasta base han mejorado, pues los productores desmenuzan las hojas de coca hasta convertirlas en pulpa para hacer mucho más eficiente el proceso de extracción.

Con estos avances, InSight Crime estima que los productores colombianos pueden obtener por lo menos 6 kilogramos de cocaína de cada hectárea de coca. Según las estimaciones de cultivos de la ONUDD, esto generaría 576 toneladas de polvo blanco anualmente, una cifra inferior a la estimación de 646 toneladas que calculó la organización para 2015. Usando la estimación del gobierno estadounidense para 2015 de que los cultivos de coca en Colombia sumaban 159.000 hectáreas, el país podría estar produciendo hasta 954 toneladas; más del doble de la estimación de Estados Unidos de la producción colombiana de cocaína en 2015.

Pareciera que el gobierno estadounidense consideró el incremento de lo producido en sus estadísticas más recientes. El informe del Departamento de Estado sobre estrategias para el control de narcóticos 2016 declaraba, “Con base en los cálculos de Estados Unidos de que el 52 por ciento de los cultivos de coca en 2014 consistieron de cultivos inmaduros, con menor poder germinativo, se espera un aumento sustancial en las cifras de producción de cocaína para 2015, independientemente de nuevos cultivos, debido a la mayor productividad de las plantas de coca al madurar”.

Sin embargo, el cambio en el producto fue casi insignificante, al pasar de unos 2,2 kilogramos de cocaína por hectárea de coca en 2014 a 2,6 kilogramos en 2015. Esto es aún más inusual al considerar que para Perú y Bolivia, las estimaciones del rendimiento de la cocaína fueron de 6,5 y 6,3 kilogramos por hectárea, respectivamente, usando el mismo cálculo. Aunque la hoja de coca peruana por tradición produce más clorhidrato que la variedad colombiana, los cultivos de Colombia pueden cosecharse hasta seis veces al año, frente a  un promedio de tres en sus vecinos andinos.

Más aún, una metodología de 2014 para las estimaciones estadounidenses de producción de narcóticos explica que las cifras para la cocaína se calculan sobre el supuesto de que “toda la coca cultivada se cosecha y procesa como drogas ilícitas. Este es un supuesto razonable para la hoja de coca en Colombia”. El texto también incluye la salvedad de que los números del gobierno son aproximaciones que no deben considerarse cifras exactas.

Sin embargo, este supuesto —que en realidad sugiere que las estimaciones de Estados Unidos deben estar en el lado alto— parece algo débil en sí. Una pequeña cantidad de la coca en Colombia sigue desviándose a la producción legal, mientras que una cantidad indeterminada de la cosecha puede perderse.

Los cálculos del producto de la coca tanto de la ONUDD como del gobierno estadounidense (con base en una metodología de 2012 – pdf) incluyen entrevistas a cocaleros y estudios de productividad, lo que no deja en claro porqué la gran diferencia entre los dos. En realidad, la metodología usada por Estados Unidos en 2012 establece que la discrepancia entre las estimaciones de ambas instituciones sobre el producto por hectárea de la hoja de coca “no tiene una explicación sencilla, pero las estimaciones de la producción pueden tener una variación de muestreo mucho mayor de lo que se ha apreciado”.

Aunque es probable que los cálculos del producto de la ONUDD se ajusten más a la realidad, sus estadísticas de cultivos pueden haberse calculado por lo bajo. La misma organización ha reconocido que cabe la posibilidad de que sus estimaciones de producción de cocaína sean demasiado bajas debido a los “vacíos de información” en este aspecto (pdf).

La ONUDD emplea imágenes satelitales y verificación de seguimiento en aviones para generar sus cálculos, pero es posible que gran parte de la coca se escape a sus observaciones. En respuesta a la fumigación aérea extensiva de cultivos de coca hasta el veto de esta práctica en 2015, los cultivadores de coca habían ido reduciendo el tamaño de los sembrados y los escondían entre otros cultivos o bajo un techo selvático para evitar ser detectados.

En suma, es casi imposible determinar el alcance real de la producción de cocaína en Colombia cuando las cifras oficiales de diferentes fuentes exhiben tan grandes diferencias y revelan posibles fallas metodológicas. Aun así, puede decirse a ciencia cierta que el volumen de cocaína que el país está introduciendo al mercado global está al nivel o más arriba de los cálculos más altos de los que se dispone.

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