Cultivos de coca en Perú son los más bajos en los últimos 15 años: ONU

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Los cultivos de coca siguen reduciéndose en Perú como respuesta a las iniciativas de erradicación sin precedentes, aunque ese avance puede verse afectado por el fracaso del gobierno en controlar el principal eje cocalero del país, así como por el auge de la producción en la vecina Colombia.

Un nuevo informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) (pdf) estima que el cultivo de coca en Perú bajó 6,1 por ciento, de 42.900 hectáreas (ha) en 2014, a 40.300 ha en 2015, la menor cantidad en 15 años por lo menos. Las cifras siguen la tendencia descendente que comenzó en 2011, cuando los cultivos llegaron a 62.500 ha.

Las zonas con los mayores cultivos de coca en 2015 fueron los Valles de Apurimac, Ene y Mantaro (VRAEM), con 18.333 ha, y las provincias de La Convención y Lares en el departamento de Cuzco, con 10.454 ha. Juntos, sumaron 71,4 por ciento del total de producción de coca en el país. No se realizó erradicación forzosa en estas zonas, según la ONUDD.

Los cultivos de coca se redujeron en mayor cantidad en los departamentos de Pasco y Loreto, donde la cantidad de cultivos cayó en 53,4 y 45,2 por ciento, respectivamente.

El departamento del Amazonas tuvo el mayor crecimiento de coca, con un alza de 21,8 por ciento en 2015. También hubo un alza importante en la producción en las Áreas Naturales Protegidas designadas en el país.

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El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) estima que únicamente 9.000 toneladas de coca se cultivan para usos tradicionales, mientras que el resto —90,7 por ciento— está asociado al narcotráfico, según la ONUDD. El precio de la hoja de coca vinculado al narcotráfico bajó 9,3 por ciento el año pasado.

Sobre las iniciativas de interdicción, el gobierno peruano arrancó un récord de 35.868 ha de coca en 2015. Entre 2011 y 2015, el programa de erradicación del gobierno eliminó más de 115.500 ha de la hoja.

El Ministerio de Agricultura está llevando a cabo un programa de sustitución de cultivos en el VRAEM, donde también se ejecuta la interdicción por aire y por tierra. Hacia finales de 2015, la iniciativa había sustituido un total de 2.224 ha de coca con cultivos legales, según la ONUDD.

La región de Convención y Lares no es objeto de erradicación forzosa, pues se considera un área de consumo tradicional de coca. Sin embargo, la cantidad de hoja de coca que se produce allí supera la demanda estimada de más de 6.000 toneladas. La ONUDD dice que no sabe dónde termina la coca excedente.

Las autoridades confiscaron 8,4 toneladas de cocaína en 2015, una caída de 54,8 por ciento en relación con el año anterior.

Cultivos de coca en Perú por región de 2012 a 2015 (ha)

Fuente: ONUDD

Análisis de InSight Crime

La ONUDD asocia mucha parte de la reducción de la coca en el último lustro en Perú al acrecentamiento en los esfuerzos de erradicación del gobierno y su multifacética estrategia antidrogas. Los éxitos del presidente Ollanta Humala en la reducción de coca han sido ciertamente impresionantes, y las promesas de alternativas de desarrollo finalmente parecen estar tomando forma.

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Pero pese al visible éxito de Perú en la reducción de la producción de drogas ilícitas, persisten problemas claves.

El gobierno sigue siendo incapaz de hacer mella importante en el cultivo de coca en la región de VRAEM, donde se localizó el 45,5 por ciento de los cultivos de coca del país en 2015, según datos de la ONUDD. Tanto la erradicación como la sustitución voluntaria de cultivos han presentado problemas en el VRAEM debido a la amenaza de seguridad que plantea el grupo guerrillero Sendero Luminoso, que cobra un impuesto de protección al narcotráfico en la zona. Esta región de selva densa es el último bastión del grupo insurgente.

El negocio de la droga en realidad se fortalece en el VRAEM, según los especialistas, ya que el gobierno se esfuerza más en la militarización de la zona que en las iniciativas antinarcóticos o de desarrollo.

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Más aún, la ONUDD dice que mientras el control de las etapas iniciales del negocio de la cocaína se ha desplazado de los carteles de la droga a las pandillas locales en las últimas décadas, la violencia y los homicidios relacionados han aumentado.

Los triunfos en Perú también se ven contrarrestados por el auge en la producción en la vecina Colombia, que el año pasado se llevó el título de mayor cultivador mundial de coca. Se cree que el aumento en los niveles de producción en Colombia se debe, en parte, al aumento en los precios de la hoja de coca y al cambio en la dinámica del crimen organizado en el país. El mayor grupo insurgente del país —las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)— parece estar fomentando el cultivo de la hoja entre los cultivadores en vísperas de un inminente acuerdo de paz con el gobierno.

En contraste, es posible que la caída de los precios de la coca en Perú sea un factor disuasor para los cultivadores locales. Y pese al control de las FARC sobre las zonas cocaleras en Colombia, es poco probable que el debilitado Sendero Luminoso tenga mucha influencia en los cultivos en otros lugares por fuera del VRAEM.

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