DEA realizó fiestas sexuales y recibió armas de paramilitares colombianos: Informe

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn

Un reciente informe interno revela que funcionarios de la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés) aceptaron armas de grupos paramilitares colombianos y participaron en numerosas fiestas sexuales financiadas por carteles de la droga; y lo que parecía ser un caso aislado se ha convertido en un escándalo de toda la institución.

Un resumen del informe interno de la DEA (pdf), que fue discutido por el Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes de Estados Unidos el 14 de abril, señala que agentes estadounidenses participaron en unas 15 o 20 fiestas sexuales con prostitutas en Bogotá, Colombia. Informes anteriores indican que las fiestas se celebraron entre 2005 y 2008, pero informaciones más recientes revelan que las conductas sexuales inapropiadas comenzaron en el año 2001.

Para al menos una de las fiestas, los agentes de la DEA utilizaron dinero del presupuesto del organismo para pagar a las prostitutas, según un testigo que se menciona en el informe.

El informe también detalla que tres agentes de la DEA en Bogotá aceptaron un rifle AK-47 de un miembro de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), un conjunto de grupos paramilitares de extrema derecha que oficialmente se desmovilizaron en 2006. Según el informe, una organización paramilitar no identificada también les dio algunos AK-47 a dos agentes de la DEA después de que sostuvieron una reunión en la selva. Las armas fueron llevadas luego a la embajada de Estados Unidos.

La gravedad de estas infracciones contrasta marcadamente con las débiles sanciones impuestas a los agentes de la DEA involucrados en los hechos. Diez agentes fueron investigados, pero la máxima pena impuesta fue una suspensión de sólo 10 días. Al parecer, muchos de los agentes recibieron reducciones en sus penas a pesar de que se habían recomendado sanciones más rígidas.

Durante la polémica audiencia del 14 de abril sobre el escándalo de la DEA, que crece cada vez más, muchos congresistas expresaron su incredulidad sobre la manera como los superiores de la DEA manejaron las investigaciones y aplicaron sanciones (vea abajo un video sobre la audiencia). En una inusual muestra de cooperación bipartidista, la crítica provino de los dos principales partidos políticos.

“Usted puede venir aquí y lamentarse sobre lo deplorable que es esta situación, pero sus acciones sugieren lo contrario, porque no hubo las consecuencias que eran de esperarse. Esta persona representa un riesgo para la seguridad nacional… Es vergonzoso que no la despida”, le dijo el presidente del comité Jason Chaffetz a Michele Leonhart, directora de la DEA.

“Están usando dinero de los contribuyentes para buscar prostitutas y pagarles. ¿Y usted dice que está muy decepcionada, muy enfadada? Yo creo que aquí hay una incoherencia”, añadió el congresista Stephen Lynch.

La audiencia del Congreso se llevó a cabo pocas semanas después de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicara su propio informe acerca de los hallazgos de que agentes de la DEA habían participado en fiestas sexuales financiadas por carteles colombianos de la droga. En ese momento, sin embargo, las malas conductas parecían ser menores en cuanto a su alcance.

Análisis de InSight Crime

El informe interno de la DEA revela que la mala conducta sexual de sus agentes en Colombia no fue un caso de unas pocas manzanas podridas, sino más bien una cuestión sistémica que se extendió por casi una década. La investigación también ilustra la complicidad de funcionarios de la DEA para encubrir las transgresiones y proteger a los agentes infractores. Como lo indicó Chaffetz durante la audiencia: “A las irregularidades planteadas en este informe se suma el hecho de que la DEA y el FBI intentaron ocultarle estos incidentes a su propio supervisor general”.

El hecho de que se presentaran infracciones repetidas que esencialmente fueron ignoradas por los superiores no sólo revela que los agentes de la DEA cometen faltas, sino que también mancha la reputación de la agencia antidrogas en su conjunto. Esto podría tener serias implicaciones para la DEA, la cual cuenta con la cooperación de los gobiernos latinoamericanos para llevar a cabo las operaciones de lucha contra los estupefacientes en toda la región. Las conclusiones del informe podrían afianzar aún más la posición de países como Bolivia, que de hecho considera la presencia estadounidense en la región como intrusiva.

VEA TAMBIÉN: Noticias y perfiles de Colombia

Aunque las fiestas sexuales son lo que quizá llama más la atención de los medios de comunicación y las autoridades estadounidenses, la camaradería de agentes de la DEA con las organizaciones paramilitares colombianas es aún más preocupante desde la perspectiva de seguridad. Las AUC cometieron graves violaciones de derechos humanos y tuvieron alta participación en el comercio ilícito de drogas en Colombia. El hecho de que miembros de las AUC les estaban pasando armas a agentes de la DEA sugiere un preocupante nivel de cooperación.

Si bien la magnitud de las consecuencias del escándalo de la DEA sigue siendo incierta, es claro que la agencia antidrogas de Estados Unidos debe reconsiderar su manera de tomar medidas para prevenir las faltas a la conducta y castigar a los infractores. Como dijo el congresista Lynch durante la audiencia. 

 

 

SHARETweet about this on TwitterShare on FacebookShare on LinkedIn