Diálogo con ELN en Colombia colapsa mientras persiste violencia tras cese al fuego

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En una señal de pérdida de confianza en las negociaciones, que podrían llevar a su disolución, el gobierno de Colombia ha suspendido los diálogos con el mayor grupo guerrillero activo en el país y planea intensificar las acciones militares luego de una serie de ataques violentos.

El presidente colombiano Juan Manuel Santos hizo el anuncio el 29 de enero, señalando que la decisión de poner en pausa las conversaciones con el Ejército Nacional de Liberación (ELN), previstas para esta semana, está ligada a una serie de recientes ataques con bombas a tres estaciones de policía en la costa Atlántica colombiana.

Los recientes ataques, que se suman a una oleada de violencia luego de que el 9 de enero expirara un cese temporal al fuego entre el gobierno y el ELN, han agotado la “paciencia del pueblo colombiano”, señaló el presidente. Según Santos, las negociaciones de paz no continuarán hasta que el ELN “haga compatible su conducta con la exigencia de paz del pueblo colombiano y de la comunidad internacional”.

El Frente de Guerra Urbano del ELN se atribuyó la responsabilidad por la explosión, el 27 de enero, de una bomba en una estación de policía en Barranquilla, capital del departamento de Atlántico, norte de Colombia, que dejó cinco agentes de policía muertos y 41 heridos.

Según el ministro de defensa Luis Carlos Villegas, las autoridades también sospechan que el ELN es responsable de dos ataques adicionales a estaciones de policía en Soledad, ciudad en las afueras de Barranquilla, y en el vecino departamento de Bolívar, cuyas explosiones dejaron en total dos agentes de policía muertos, y seis agentes y un civil heridos.

En un comunicado divulgado por el ELN el día del anuncio presidencial, el grupo insurgente respondió que “mientras las dos partes no logremos acordar el nuevo cese [al fuego], seguirán ocurriendo acciones militares de lado y lado”. Los insurgentes también instaron a retornar a la mesa de negociaciones.

Entretanto, Santos y el ministro de defensa Villegas han pedido al ejército colombiano que continúe la estrategia luego del cese al fuego de intensificar las acciones militares contra el ELN.

Análisis de InSight Crime

La reciente decisión del gobierno colombiano de suspender las negociaciones de paz con el ELN e intensificar la acción militar es apenas una nueva señal de la erosión de la confianza en el proceso, lo que puede anunciar un colapso de los diálogos.

Y con la proximidad de las elecciones ningún lado parece dispuesto a dar el brazo a torcer. Como lo informó recientemente InSight Crime, la respuesta del gobierno a la violencia reciente se ha centrado en intentar el uso de la presión militar para obtener a la fuerza concesiones del grupo guerrillero. Esta estrategia agresiva puede verse influenciada los temores políticos de que los partidos opositores puedan intentar describir al partido de gobierno como blando con el terrorismo de cara a las elecciones de marzo próximo.

Los continuos ataques del ELN también plantean interrogantes sobre qué tan unificado puede estar el grupo en lo que respecta al respaldo a las negociaciones de paz. La violencia puede ser un intento por tener ventaja en los diálogos, cerrarlos del todo o expandirse y asumir el control de las lucrativas actividades criminales que antes dirigía el mayor grupo guerrillero del país, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que se desmovilizó en 2017.

También puede haber un debilitamiento de la confianza en el proceso entre algunos miembros del ELN en vista de los contratiempos en la implementación del acuerdo de paz entre el gobierno y las FARC.

VEA TAMBIÉN: Cobertura sobre Paz con el ELN

La comunidad internacional y la Iglesia católica —ambas instituciones que ofrecieron un apoyo decidido a las conversaciones entre el gobierno y las FARC— solicitaron que se prorrogue el cese al fuego. En un comunicado conjunto, la Misión de Verificación de las Naciones Unidas y la Conferencia Episcopal colombiana afirmaron que el gobierno y el ELN “comparten la necesidad de un acuerdo de cese al fuego más robusto que genera mayor confianza entre las partes y en la sociedad colombiana”.

Aunque las negociaciones de paz con las FARC contaron con un firme respaldo del gobierno estadounidense en la administración del expresidente Barack Obama, la actual administración del presidente Donald Trump no parece ofrecer apoyo a las negociaciones con el ELN. Luego de los ataques con bombas a las estaciones de policía el fin de semana pasado, el Departamento de Estado estadounidense condenó los ataques y ofreció ayuda al gobierno, pero no mencionó diálogos ni pidió que se renovara el cese al fuego.

*Con investigación adicional de Ángela Olaya.

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