El HSBC le da a los Fiscales Argentinos la Posibildiad de Corregir el Desastre Estadounidense

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Las acusaciones de la autoridad fiscal Argentina de que el banco londinense HSBC lavó más de US$100 millones pueden palidecer en comparación con el caso del banco en México y Estados Unidos, pero aumentan la posibilidad de que alguien de HSBC finalmente pueda ir a la cárcel.

Los cargos, anunciados por el titular de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), Ricardo Echegaray, el 19 de marzo incluyen: la evasión de impuestos y lavado de dinero por un total de US$120 millones.

HSBC estaba en modo de control de daños antes del anuncio. Y en una conferencia de prensa, Echegaray parecía enfurecido por los intentos de la compañía para persuadirlo de no proceder con el caso.

“(…) dejen de buscarme para hacer lobby…”, dijo en referencia al banco. “Que nos paguen lo que nos deben. Después irán a la Justicia, que determinará cómo fue el accionar del banco”.

La compañía difícilmente puede permitirse otro golpe de relaciones públicas. Se ha pasado los últimos meses tratando de apoyar el caso de México y Estados Unidos, y a su propio equipo anti lavado (AML por sus siglas en inglés).

La compañía ha contratado a un ex Fiscal General estadounidense, Jim Comey, así como a Joseph Evans, quien hasta hace unos meses era el jefe de la oficina regional de la DEA en Ciudad de México.

Análisis de InSight Crime

La actitud combativa del gobierno argentino contrasta con la del gobierno de Estados Unidos, que decidió multar al banco con una cifra récord de US$1.9 mil millones, pero no presentó cargos criminales a pesar de que la empresa había sido por años un santuario para el lavado de dinero.

Un informe de 337 páginas, elaborado por el Comité del Senado estadounidense sobre Seguridad Nacional y Asuntos Gubernamentales (Homeland Security and Governmental Affairs) lanzado para coincidir con las audiencias sobre el caso en julio de 2012, detalla cuánto peor era que el caso en Argentina (Vea las audiencias y lea el informe aquí).

En cuanto a esquemas de lavado de dinero, éste era bastante simple. Las ganancias en Estados Unidos de los narcotraficantes fueron trasladadas, en grandes o pequeñas cantidades, de regreso a México, donde las instituciones financieras mexicanas aceptan grandes depósitos con menos control y escrutinio, manteniendo el dinero en dólares estadounidenses. Luego, el dinero era transferido de nuevo, o enviado en camiones blindados, a Estados Unidos desde casas de cambio o bancos mexicanos, con la rama del HSBC en México: el HBMX.

“De 2007 a 2008, HBMX fue el principal exportador de dólares para HBUS [la sucursal de HSBC en Estados Unidos], enviando US$7 mil millones en efectivo para HBUS durante más de dos años, superando a bancos mexicanos más grandes y otras filiales del HSBC”, dice el informe. “Las autoridades mexicanas y estadounidenses expresaron su preocupación repetidamente de que los envíos a gran escala de dinero en efectivo del HBMX podrían alcanzar ese volumen sólo si se incluían recursos del narcotráfico”.

HSBC alegó no saber nada del tema, y los funcionarios del banco declararon que una vez que comprendieron la gravedad del asunto, actuaron tan rápido como les fue posible para evitar dejar cabos sueltos. No obstante, las líneas de tiempo y las comunicaciones internas de la empresa, también se detallan en el informe del Comité, sugieren lo contrario.

“Desde 2000 hasta 2009, el grupo HSBC y HBUS dieron a México su menor calificación de riesgo de AML (categoría de riesgo de lavado de activos o actividades sospechosas), pese a la información abrumadora que indica que México es una jurisdicción de alto riesgo debido al narcotráfico y lavado de dinero”, dice el informe.

En efecto, cada año, el Departamento de Estado de Estados Unidos resaltó este riesgo en su informe anual sobre el lavado de dinero. Cada año, HSBC restó importancia a este riesgo. Documentos internos muestran que en 2005, los empleados del HBMX falsificaron documentos relacionados con la mitigación de este riesgo, incluyendo la fabricación de actas de las reuniones del equipo anti lavado que nunca sucedieron. La empresa no puede alegar ignorancia, porque alguien les denunció sobre el incidente ese mismo año.

“En un período de tres meses desde noviembre de 2006 a febrero de 2007, HBMX envió cerca de US$742 millones en dólares estadounidenses al HBUS”, dice el informe. “En su mejor momento, HBMX exportó US$4 mil millones en cargamentos de dinero en efectivo para el HBUS en el transcurso de un año, 2008. Hasta que redujo drásticamente sus servicios en dólares estadounidenses en México en enero de 2009, HBMX envió más dólares estadounidenses para HBUS que cualquier otro banco mexicano o filial del HSBC. “

En ese periodo entre 2002 y 2009, hubo otras advertencias que aparentemente no fueron escuchadas. Agencias gubernamentales estadounidenses, incluyendo el Departamento de Seguridad Nacional, el FBI y la DEA hablaron en audiencias del Congreso sobre lavado de dinero en México.

Otros bancos como Wachovia, el rival del HSBC, fueron investigados y sancionados por mover miles de millones en dinero del narcotráfico en la misma forma que los narcotraficantes estaban usando el sistema bancario del HSBC.

“Adicionalmente al alto riesgo en su ubicación, tipo de clientes y las actividades, HMBX tenía un historial de graves deficiencias en el AML (anti lavado)”, señala el informe. “Sus problemas de AML incluyen la falta generalizada de información de conocimiento del cliente (KYC, por sus siglas en inglés) en los archivos; un sistema de monitoreo disfuncional; banqueros que se resistieron a cerrar cuentas bancarias a pesar de la evidencia de actividad sospechosa; los clientes de alto perfil involucrados en el narcotráfico; millones de dólares en masivas transacciones sospechosas de cheques de viajeros; la falta de personal y recursos; y una enorme acumulación de cuentas marcadas para el cierre debido a la actividad sospechosa, pero cuyos cierres fueron retrasados .”

Uno de esos clientes era Zhenli Ye Gon, un ciudadano chino-mexicano y propietario de varias empresas farmacéuticas. En marzo de 2007, las autoridades mexicanas y estadounidenses registraron varias de las propiedades de Ye Gon en México y encontraron US$205 millones y 17 millones de pesos mexicanos en efectivo, así como armas y registros de las transferencias.

Ye Gon fue capturado en julio de 2007 en Estados Unidos y acusado de ser un actor importante en el comercio de metanfetaminas. Él ha mantenido su inocencia y el caso fue cerrado en los tribunales de Estados Unidos. Él permanece detenido y se enfrenta a la extradición a México para enfrentar cargos similares.

El informe del Comité del Senado, citando fuentes mexicanas de comunicación y la Secretaría de Hacienda y Crédito Público de México, dice que Ye Gon movió US$90 millones a través de cuatro bancos con sede en México, incluyendo el HSBC.

A pesar de todo esto, el HSBC mantuvo su “estándar” de calificación de riesgo de México hasta mayo de 2009, cuando abruptamente la cambió al nivel más alto de advertencia. Los miembros del Comité del Senado creen que fue porque la empresa se dio cuenta de que estaba bajo el escrutinio de los gobiernos de Estados Unidos y México.

“El conocimiento del HBUS del creciente interés de las autoridades de seguridad y regulatorias estadounidenses en México puede haber contribuido a su decisión de revisar y, en últimas, en mayo de 2009, aumentar su calificación de riesgo para México “, dice el informe.

El caso del HSBC no se limita México. Como reportó Reuters, las autoridades estadounidenses fueron capaces de reconstruir el caso usando a un colombiano que trabajó como intermediario y se declaró culpable, para convertirse en testigo de los Estados Unidos. El colombiano detalló cómo los grupos usaban la venta de bienes nacionales para camuflar el movimiento de su dinero de vuelta al país.

“En una transacción típica, un intermediario en un cartel de la droga se ofrecería a entregar los bienes de consumo, como computadores o máquinas de lavar, a las empresas colombianas en condiciones favorables”, dice el informe de Reuters. “Otra persona en Estados Unidos compraría los productos usando los fondos del narcotráfico, y cumplir con los pedidos.”

La reputación del banco en el hampa era la de un santuario. Reuters dice que un capo lo describió como “el lugar para el lavado de dinero”. El Cartel de Sinaloa presuntamente utilizó el banco para comprar un avión.

Pese a ser, lo que un alto funcionario del Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) llamó, un “fracaso espectacular de supervisión“, el DOJ no procesó a los funcionarios del banco, llevando al Departamento al ridículo y el desprecio generalizado.

“Esto es corrupción,” dijo a InSight Crime un investigador del gobierno que pidió el anonimato. “Hacemos corrupción en una escala más grande y más eficiente que cualquier república bananera”.

Los principales medios de comunicación señalaron al banco de ser “demasiado grande para procesar”, un juego de palabras sobre la idea de que muchos bancos eran “demasiado grandes para quebrar” durante la crisis económica de finales de 2008. The Daily Show de Jon Stewart cambió el nombre del banco a “Holy Shit Bank Corrupt” [un juego de palabras en inglés usando las letras del banco para decir: “Mierda un Banco Corrupto”] (Vea el vídeo a abajo).

Argentina, por su parte, es la candidata perfecta para llevar a los banqueros a la tarea. El país ya vivió una crisis bancaria de proporciones épicas y vivió un par de décadas sombrías desde el punto de vista económico gracias, en parte, a los caprichos de los banqueros e inversores.

Este gobierno es “socialista”, al menos en la retórica, y no hay tal cosa como “demasiado grandes para procesar” cuando su sector bancario ha pasado por ese tipo de confusión y su economía fue completamente volteada.

Lo que es más, el banco es británico y una reciente votación en las Malvinas para seguir siendo parte del Reino Unido sin duda ha irritado al gobierno. De hecho, uno pensaría que todo esto haría que el gobierno argentino esté más inclinado a perseguir a los bancos como una especie de castigo divino.

No obstante, la acusación es poco probable. La unidad de delitos financieros, conocida por sus siglas UIF, ha sido aún más una broma que la de Estados Unidos, bajo el escrutinio constante por ser “politizada” y carente de ofensiva.

Cuando la unidad finalmente procesó a alguien, Urgente24.com título su artículo: “La UIF tiene su 1er. Condenado (…)”. La cadena de noticias dijo que el condenado había hecho historia. La unidad había sido creada en 2000. La ironía: el hombre condenado estaba programado para ser extraditado a Estados Unidos.

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