El Narco de Narcos: Rafael Caro Quintero, el prófugo capo mexicano

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La liberación de Rafael Caro Quintero de una prisión mexicana en agosto 2013 fue un duro golpe para las relaciones entre México y Estados Unidos, la reputación de la justicia mexicana, y la guerra contra las drogas.

Caro Quintero había sido encarcelado desde 1989 por narcotráfico, asesinato, y quizás lo más importante, el secuestro, la tortura y el asesinato de Enrique “Kiki” Camarena, un agente de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés). Cuando Caro Quintero fue liberado en agosto de 2013 -un tribunal federal anuló su condena por haber sido juzgado en un tribunal estatal en lugar de uno federal- el Departamento de Estado de Estados Unidos ofreció una recompensa de US$5 millones por información que condujera a su arresto, mientras que la Procuraduría General de México también emitió una nueva orden para su aprehensión.

Este artículo apareció originalmente en la publicación del Combating Terrorism Center, CTC Sentinel. Vea el artículo original en inglés aquí.

Es incierto si Rafael Caro Quintero tiene aún influencia en el hampa del cartel mexicano. Nacido en La Noria, Sinaloa, el 3 de octubre de 1952, es ampliamente considerado como uno de los padrinos del narcotráfico mexicano. Tras su salida de la cárcel, un periódico mexicano se refirió a él como “el narco de narcos”. Sin embargo, él tiene 61 años de edad y el paisaje mexicano del narcotráfico ha cambiado enormemente desde la época en la que él estuvo a cargo. En lugar de uno o dos carteles controlando las operaciones, la situación hoy es mucho más fluida, con numerosos grupos y organizaciones emergentes controlando la producción y la distribución.

Este artículo examina el rápido ascenso de Caro Quintero en el hampa del narcotráfico de México, revela sus vínculos con la Federación de Sinaloa, e intenta analizar minuciosamente sus actividades desde que fue puesto en libertad en agosto de 2013. El artículo encuentra que la importancia actual de Caro Quintero probablemente es más que todo simbólica, dada su edad y la aparente falta de influencia en los últimos años en las operaciones de tráfico de droga. Es posible, sin embargo, que Caro Quintero aún tenga influencia en la parte de lavado de dinero de las operaciones de los carteles.

Un rápido aumento

En los años ochenta, Caro Quintero fue considerado un pionero. Supuestamente él supervisó las operaciones del Cartel de Guadalajara en Rancho Búfalo, una gran plantación de marihuana en el estado de Chihuahua, al norte de México, con un valor de producción anual de aproximadamente mil millones. En su apogeo, el Cartel de Guadalajara era la única organización narcotraficante en México, con una red de corrupción que se extendió por todo el país. Liderado por Miguel Ángel Félix Gallardo, el Cartel Guadalajara fue el responsable de forjar los vínculos con las redes colombianas de narcotráfico que existen en la actualidad. A los 29 años, Caro Quintero al parecer había acumulado una fortuna de US$500 millones, 36 casas y unas 300 empresas, en el área de Guadalajara.

Una acusación formal emitida en el Distrito Central de California, en junio de 1989, señaló a Caro Quintero como miembro del ahora extinto Cartel de Guadalajara. La residencia de Caro Quintero fue identificada como el lugar en el que el agente de la DEA, Camarena, había sido torturado y asesinado. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo identificó como el “cerebro” detrás del secuestro y asesinato de Camarena. También fue acusado de distribuir decenas de miles de toneladas de marihuana a través de México y hacia Estados Unidos. Tras su arresto en 1985, poco después del asesinato de Camarena, Caro Quintero fue acusado de asesinato y condenado a 40 años en una prisión mexicana.

Importantes vínculos 

En los últimos años, en parte debido a su encarcelamiento pero también como resultado de la aparente extinción del Cartel de Guadalajara, Caro Quintero se ha mantenido fuera del radar. En junio de 2013, poco antes de la liberación de Caro Quintero, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos dio a conocer información sobre él y sus principales socios, la cual lo vincula con Juan José Esparragoza Moreno, alias “El Azul” , un presunto miembro de alto rango de la Federación de Sinaloa.

El vínculo es significativo ya que alega que Caro Quintero todavía tiene lazos criminales con uno de los hombres ampliamente considerados como el posible sucesor al trono de la Federación de Sinaloa. A lo largo de su vida, Esparragoza Moreno ha mantenido un perfil bajo y se ha movido horizontal y verticalmente entre los carteles de Juárez y Sinaloa, utilizando eficazmente su papel como asesor para “permanecer en un segundo plano”, como lo explicó un funcionario de Estados Unidos. En efecto, en muchos comunicados de prensa emitidos por el gobierno mexicano, en los que se enumeran a los narcotraficantes más buscados del país, Esparragoza Moreno es a menudo dejado de lado. En un momento a finales de los años noventa, se creía que era tanto un miembro de alto rango del Cartel de Juárez como un asesor de alto rango en el Cartel de Sinaloa. La relación entre los carteles era considerada en ese momento como fluida y desorganizada, lo que le permitió a Esparragoza Moreno utilizar sus habilidades diplomáticas y estratégicas para posicionarse en ambas organizaciones al mismo tiempo. Es una hazaña que no ha sido reproducida por ninguna otra figura importante del cartel.

VEA TAMBIÉN: Perfil de El Azul

De todos los altos líderes de la Federación de Sinaloa, Esparragoza Moreno es el que parece haber sufrido menor presión por parte de las operaciones de los cuerpos de seguridad de estos últimos años. El hijo de Ismael “El Mayo” Zambada, Vicente, se encuentra actualmente en juicio en Chicago, y docenas de lugartenientes del Cartel de Sinaloa han sido detenidos o capturados. El capo de la droga, Ignacio “Nacho” Coronel Villareal, fue asesinado en 2010 en un tiroteo con el ejército mexicano, mientras que Arturo Beltrán Leyva (también conocido como “El Barbas”) fue asesinado durante un sangriento ataque, en un complejo de apartamentos en Cuernavaca, en diciembre de 2009; su hermano Alfredo (también conocido como Mochomo) está en la cárcel. Edgar Valdez Villareal (también conocido como “La Barbie”) se encuentra en una prisión en Ciudad de México esperando a ser extraditado. El Mayo sigue libre, pero Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, el narcotraficante más buscado del mundo, fue capturado el 22 de febrero de 2014, contrarrestando las teorías conspiratorias de que la Federación de Sinaloa estaba siendo protegida por las autoridades mexicanas.

El Departamento del Tesoro de Estados Unidos considera a las grandes figuras de Sinaloa, a Esparragoza Moreno y a Caro Quintero, como “socios del narcotráfico de larga data” (vea tabla más abajo). También mencionó a varias empresas, todas ellas situadas en las cercanías de Guadalajara, en el centro de México, como pertenecientes a Caro Quintero, como frentes para la actividad ilícita. Esto es importante porque indica que todavía puede estar, de alguna manera, involucrado en el negocio del narcotráfico, aunque sólo con respecto a los vínculos financieros. En cualquier caso, las redes financieras de los narcotraficantes mexicanos son quizás el elemento más importante de su actividad ilícita. A medida que cambian los patrones del tráfico de drogas y los productos, y cambia el enfoque de la producción de marihuana a la heroína, por ejemplo, el dinero sigue fluyendo y necesita ser lavado.

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El lavado de dinero es probablemente lo que hace relevante actualmente a Caro Quintero en el narcotráfico mexicano. Es poco probable, dado sus muchos años de detención, que tenga influencia alguna sobre el negocio del narcotráfico en sí -a pesar de los informes fechados que conservó mientras estaba en prisión.

Las compañías afiliadas a Caro Quintero, nombradas por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, incluyen empresas de bienes raíces, estaciones de gasolina y empresas agrícolas, lo que indica que el dinero lavado por Caro Quintero no es una cantidad pequeña (en algunos casos, con respecto a los carteles mexicanos de la droga, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos ha nombrado empresas más pequeñas, incluso guarderías, como frentes de lavado de dinero, y estos claramente sólo pueden sostener cantidades pequeñas de dinero ilícito, las empresas agrícolas y de bienes raíces tienden a dar cobertura a cantidades mucho más grandes de fondos ilícitos).

También es notable el número de empresas que han sido designadas como conectadas a Caro Quintero por la Oficina de Control de Activos de Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. Las sanciones han sido colocadas sobre unas 20 empresas, lo que sugiere que Caro Quintero aún mantiene una red a través de la cual lava su dinero, en lugar de simplemente tener unos puntos de venta a través de los cuales mantiene dinero en efectivo.

Un paradero desconocido

Saber exactamente dónde se encuentra Caro Quintero puede ser la clave para descifrar el grado de influencia que aún tiene en el negocio de las drogas -si se encuentra en una ciudad grande dirigida por un cartel como Guadalajara o Culiacán, es probable que permanezca conectado al mundo de las drogas y con su líderes. Si está en las colinas de Sinaloa, en cambio, entonces es probable que tenga poca influencia.

Poco después de su liberación de prisión, y tras el anuncio de Estados Unidos, en cuanto a información que condujera a su captura, la Procuraduría General de la República (PGR) –la cual estaba en desacuerdo con la decisión judicial de dejarlo en libertad- emitió una llamada “alerta roja”, alertando a Interpol sobre su estado y designándolo oficialmente como un fugitivo internacional. Las autoridades mexicanas admiten que no saben su paradero. “Lo teníamos y se nos fue”, dijo el Procurador General mexicano Jesús Murillo Karam, poco después de la liberación de Caro Quintero.

Caro Quintero, sin embargo, se ha dirigido él mismo a las autoridades. A finales de 2013, envió una carta al presidente de México, Enrique Peña Nieto, pidiendo que las autoridades mexicanas no se inclinaran ante la presión de Estados Unidos. Él ya ha cumplido su tiempo, afirmó, y dijo que su familia no se merece más “persecución”.

Todavía en la búsqueda

El hermano de Caro Quintero, Miguel Ángel, fue extraditado a Estados Unidos en 2009 y fue acusado un año más tarde por conspirar por importar marihuana y por estafa. Fue condenado en 2010 a 17 años de prisión en Denver. Como resultado, es poco probable que las autoridades sientan la necesidad de detener a Rafael Caro Quintero para romper una red familiar. Sin embargo, dado que la Corte Suprema revocó la decisión del tribunal inferior de ponerlo en libertad, sin mencionar el hecho de que Guzmán, el líder de Sinaloa, afirmó haber hablado recientemente con él, lo más probable es que las autoridades mexicanas sigan ayudando a Estados Unidos en lograr de su captura.

VEA TAMBIÉN: Perfil de El Chapo

También es muy probable que a la luz de las declaraciones de Guzmán, el líder de Sinaloa, las autoridades estadounidenses decidan que Caro Quintero aún tiene influencia en el mundo del narcotráfico y presionen a México para volverlo a arrestar. Un exfuncionario de la DEA dijo recientemente a El Paso Times que descartar a Caro Quintero como el “jefe de jefes” era imposible dada la influencia que tuvo en el pasado. Esto indica que al menos algunos en la comunidad de inteligencia de Estados Unidos siguen considerando a Caro Quintero como una seria amenaza. Con esto en mente, es muy poco probable que Caro Quintero pasara el resto de sus días viviendo tranquilamente en las colinas de su región natal de Sinaloa.

*Malcolm Beith es un periodista independiente y autor de “The Last Narco: Inside the Hunt for El Chapo, the World’s Most Wanted Drug Lord”. Fue editor general de la revista Newsweek Internacional, y también ha escrito para Foreign Policy, The New Statesman, The Sunday Times y Foregin Affairs, entre otras publicaciones. Acaba de terminar una Maestría en Estudios de Guerra en la Universidad de Glasgow.

Este artículo apareció originalmente en la publicación del Combating Terrorism Center, CTC Sentinel. Vea el artículo original en inglés, incluyendo las citas aquí.

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