Cuando el Congreso de Uruguay aprobó la histórica ley sobre regulación de la marihuana en diciembre, la decisión representó una gran victoria para la reforma de la política de drogas en el país y el mundo. Para muchos analistas, la parte más difícil parecía haber terminado. A pesar de que su aprobación requirió de un poco de forcejeo en la cámara baja, la coalición gobernante Frente Amplio había logrado aprobar la ley y conseguir la aprobación del expresidente Tabaré Vázquez, quien en ese entonces se perfilaba como el próximo presidente del país.
Incluso entre la opinión pública había algo de espacio para el optimismo. Cifra, una prominente encuestadora local, publicó un sondeo en septiembre de 2013 mostrando que la oposición a la legalización de la marihuana había disminuído al 61 por ciento, una caída de cinco puntos desde que el proyecto fue presentado por el presidente José Mujica en julio de 2012. Y por primera vez, Cifra encontró que entre los votantes del Frente Amplio, aquellos que apoyaban la medida eran más que quienes se oponían a ella.
El Frente Amplio también parecía estar bien posicionado para las elecciones generales de octubre de 2014, y el regreso de Vázquez a la presidencia parecía inevitable. Con un índice de aprobación del 62 por ciento, Vázquez era el político más popular de Uruguay, según una encuesta de agosto 2013.
Sin embargo, durante los últimos meses esta visión optimista se ha venido tornando cada vez más sombría. Y mientras las elecciones del 26 de octubre se acercan, el apoyo con el que contaba Vázquez se ha venido reduciendo, haciéndose cada vez más claro que el futuro de la ley sobre la regulación de la marihuana -al menos tal y como fue aprobada- podría estar en peligro.
La opinión pública se opone firmemente
El ligero descenso que se vivió el año pasado en la oposición a la ley parece haber sido temporal. Mientras las ganancias adelantadas con los votantes del Frente Amplio han demostrado ser duraderas, una encuesta de Cifra publicada en julio de 2014 encontró que el 64 por ciento de la población en general sigue estando en contra de la ley -exactamente la misma cifra hallada por la misma encuestadora en un sondeo de diciembre de 2012.
Desafortunadamente, los esfuerzos hechos por la campaña de la sociedad civil Regulación Responsable parecen haber tenido un impacto limitado. Una encuesta publicada en junio por El Proyecto de Opinión Pública de América Latina (LAPOP, por sus siglas en inglés) preguntó a los encuestados acerca de sus actitudes frente a la nueva ley. La encuesta encontró que el dato que representaba a la oposición era inferior al que Cifra había encontrado (59,9 por ciento), pero más significativamente, señaló una amplia variación entre las percepciones del razonamiento oficial detrás de la medida.
A pesar de que el tema ha dominado los titulares locales desde finales de 2012, el 18,5 por ciento de los uruguayos afirmó que no sabía por qué el gobierno se estaba moviendo para regular el mercado negro de la marihuana. Y a pesar de que Regulación Responsable y otros han venido organizado foros y ejecutando una amplia campaña de información pública para explicar con mayor precisión el discurso del gobierno, la mayor parte de los encuestados, el 37 por ciento, expresó su creencia de que la ley tiene como objetivo prevenir el tráfico de drogas y la lucha contra el narcotráfico -la narrativa más comúnmente presentada por el gobierno de Mujica.
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Los otros dos argumentos principalmente utilizados por Regulación Responsable -que la ley aboradará por primera vez una realidad social existente y que mejorará la salud pública al aumentar el acceso a la marihuana medicinal y al reducir la exposición de los usuarios a las drogas más nocivas- no parecen haber sido registrados por el público. Sólo el 10 por ciento dijo que creía que la ley tenía como objetivo abordar una realidad existente, y el 6,6 por ciento señaló que la salud fue la razón por la cual la ley había sido aprobada.
Mientras tanto, el 10 por ciento consideró que la ley sobre la regulación de la marihuana fue aprobada con el fin de conseguir dinero y el 5,5 por ciento la consideró como un intento para conseguir impulso electoral. Según El País, el 12,3 por ciento dio otras respuestas, como que “la medida obedece a otros intereses y busca distraer a la gente de los problemas reales”.
Afortunadamente, la ley todavía no se ha convertido en un tema de campaña electoral. En cambio, el tema de la marihuana ha pasado en gran medida a un segundo plano a causa de otros temas candentes como lo son la educación pública, la economía y el creciente inseguridad.
La mayoría del Frente Amplio está en duda
La nominación de Vázquez a las elecciones primarias de junio en Uruguay nunca estuvo en duda. Pero las campañas internas de la oposición –el Partido Colorado y el Partido Nacional- parecen haber tenido un efecto energizante en el electorado. Y tal vez debido a la mayor exposición que implican las nuevas alternativas, actualmente la elección de Vázquez no es tan segura como una vez parecía.
Si Vázquez no gana con una mayoría absoluta el 26 de octubre, el 30 de noviembre los uruguayos votarán en una segunda vuelta, y para el candidato del Frente Amplio, los números que revelan las encuestas para una posible segunda vuelta son preocupantes. Tras las elecciones primarias, el candidato del Partido Nacional Luis Lacalle Pou ha surgido como un rival serio.
En parte, esto se debe a la insatisfacción con el desempeño del Frente Amplio en temas como la educación y la inseguridad. Pero Lacalle Pou también merece crédito por haber organizado una campaña optimista e integradora, que pone enfazis en su juventud y rechaza la polarización política. Su lema de campaña es "por la positiva", y una hábil campaña publicitaria invita a los votantes a que dejen “de pensar que todo está mal” pues “rescatar lo bueno es avanzar".
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Según la encuestadora Factum, el apoyo a Vázquez ha estado cayendo durante los últimos meses al tiempo que el apoyo a Lacalle Pou ha crecido. En una encuesta de febrero sobre las preferencias de los votantes en una segunda ronda hipotética, Factum encontró que el 59 por ciento de los votantes apoyoría a Vázquez, y el 34 por ciento a Lacalle Pou. En abril estas cifras eran del 55 y 40 por ciento respectivamente, y la encuesta de julio de Factum muestra que esta tendencia se mantuvo, con un 51 por ciento a favor de Vázquez y un 46 por ciento a favor de Lacalle Pou.
Pero además, las encuestas muestran que es probable que el Frente Amplio pierda el poco control que actualmente ostenta sobre ambas cámaras del Congreso. Una encuesta de Cifra publicada en agosto mostró que la intención de voto para el Frente Amplio se encontraba en el 41 por ciento, el nivel de apoyo más bajo que el encuestador ha encontrado por la coalición gobernante desde 2012. Por el contrario, el apoyo al Partido Nacional está actualmente en el 32 por ciento, y Cifra encontró que el 15 por ciento apoya al Partido Colorado y el 4 por ciento al Partido Independiente. Si estas cifras se mantienen en el día de las elecciones, el Frente Amplio perderá el control con el que actualmente cuenta en la cámara y el Congreso.
La pérdida de una mayoría en el Congreso es la mayor amenaza a la que se enfrenta la ley, pues al menos en teoría, con una mayoría absoluta, la oposición la podría derogar completamente. Pero un desmantelamiento completo de la ley es poco probable, sobre todo teniendo en cuenta que algunos de los legisladores de los partidos Colorado, Nacional, y algunos independientes más pequeños, apoyaron secciones de la misma ley en las votaciones que tomaron lugar -artículo por artículo- en ambas cámaras. Un escenario más probable sería la eliminación de algunas de las disposiciones más controvertidas, como lo son la venta comercial y los clubes de cannabis, dejando el cultivo casero de hasta seis plantas para uso personal.
La postura de Lacalle Pou frente a la marihuana
Aunque en menor medida, el surgimiento de Lacalle Pou como fuerza rival también es una amenaza a la implementación de la ley, en el sentido de que el Partido Nacional siempre ha representado el mayor bloque de críticos frente a la regulación de la marihuana. El 26 de julio, él y su compañero de fórmula -y antiguo rival en la nominación presidencial del partido- Jorge Larrañaga, lanzaron una plataforma conjunta de diez puntos, uno de los cuales consiste en la "derogación de la ley 19.178 que legalizó la producción, distribución y venta de marihuana a cargo del Estado”.
Pero la posición de Lacalle Pou con respecto a la marihuana es más matizada que la de la mayor parte de su partido, especialmente que la de su elección vicepresidencial. Mientras Larrañaga se ha opuesto sistemáticamente a la legalización de la marihuana, Lacalle Pou es un poco más disidente frente al tema, y en noviembre de 2010 se convirtió en el primer legislador en presentar un proyecto de ley para legalizar el cultivo de la marihuana para consumo personal.
En esta entrevista con CNN en 2011, Lacalle Pou defiende su proyecto de ley de "autocultivo”.
El proyecto de ley que Lacalle Pou presentó en 2010 fue sorprendentemente liberal teniendo en cuenta que venía de una de las figuras principales de un partido con inclinaciones conservadoras en temas sociales, además el proyecto no especificó un límite al número de plantas de cannabis que se podrían tener en el hogar, ni tampoco consideró ningún límite para la cantidad de marihuana destinada al "uso personal." Sin embargo, esbozó sanciones estrictas para la venta de la marihuana y de otras drogas, y propuso aumentar la pena mínima obligatoria para los crimenes relacionados con drogas a dos años, sin la posibilidad de penas alternativas. Al final, la iniciativa de Lacalle Pou no pudo conseguir el apoyo necesario y fue desechada.
Afortunadamente para los defensores de la reforma de la políticas de drogas, Lacalle Pou parece mantener el mismo espíritu de su propuesta de 2010. En declaraciones a periodistas el 21 de agosto, Lacalle Pou confirmó su apoyo al cultivo personal, pero no al establecimiento de un mercado regulado. La ley, dijo, "va a terminar solo en autocultivo […] Es una ley en la que el Estado abandonó su rol de velar por la salud pública".
El balance final
A pesar de que la opinión pública uruguaya sigue estando firmemente opuesta a la regulación de la marihuana, este todavía no se ha convertido en tema de campaña. En lugar de ello, el principal riesgo al que se enfrenta la ley en el corto plazo es la elección y probable pérdida del control que ostenta el Frente Amplio en el Congreso. Si bien la derogación completa de la ley es improbable, algunas concesiones a la oposición parecen ser probables, y existe la posibilidad de que la ley pueda terminar despojada de sus elementos más polémicos, como lo son la venta comercial en farmacias y los clubes de cannabis.
En última instancia, gran parte del futuro de la ley dependerá del próximo presidente, sobre todo con tantas de sus labores específicas delineadas en las regulaciones ejecutivas. Tabaré Vázquez sigue siendo el principal candidato por una pequeña diferencia, pero ahora que el margen se hace cada vez más estrecho, es una buen momento para que los defensores de la política de drogas se acerquen a la campaña de Lacalle Pou y averiguen exactamente cuál es su posición frente a la ley. Algo que, al menos este autor, espera poder hacer.
Este artículo fue escrito originalmente para un listado de correos eléctronicos de Open Society Foundations que hace seguimiento a la reforma de la marihuana en Uruguay.
Geoffrey Ramsey se desempeña como investigador de medio tiempo en el programa sobre LAtinoamérica de Open Society Foundations y como escritor independiente. Cualquier punto de vista u opiniones expresadas en este artículo son responsabilidad exclusiva del autor.