Estancado Mando Único de Policía Bajo Peña Nieto

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El Presidente Enrique Peña Nieto parece estar reproduciendo nuevamente los antiguos intentos del gobierno mexicano para forjar la creación del mando único policial en los 32 estados; un modelo visto por algunos como la mejor manera de mejorar la capacidad de las fuerzas de seguridad para enfrentar el crimen organizado.

Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, dijo esta semana en una conferencia de seguridad regional con los gobernadores, que la nueva administración quiere que la creación del mando único “(…) esté basado en la colaboración, que estemos todos de acuerdo.”

El mando único, que ubica a la mayoría de la policía municipal bajo la dirección de funcionarios estatales, fue un pilar incompleto de los intentos de reformas de seguridad por parte del Presidente Felipe Calderón, quien dejó el cargo hace cinco meses.

Mientras ha sido adoptado en algunos estados, y en partes de otros, el modelo se ha enfrentado a una persistente resistencia de muchos de los 2.400 alcaldes de México, que temen perder el control de la policía, así como el presupuesto de seguridad garantizado por el gobierno federal.

“La realidad de México es muy compleja”, dijo Alejandro Espriu, analista de la Fundación Incyde, un centro de investigación en Ciudad de México enfocado en la reforma policial y en otras cuestiones de seguridad pública. “Un único modelo realmente no puede funcionar en todos los casos. No hay ninguna necesidad de forzar a la gente a hacer esto.”

Osorio dejó en claro esta semana que el gobierno de Peña Nieto quiere dejar que los alcaldes y los gobernadores solucionen esta cuestión.

“No queremos forzar las cosas. ¿Cuál fue el fracaso anterior?”, preguntó Osorio: “Que se quiso imponer sobre los municipios, incluso tal vez sobre los estados (…)”

Entre el puñado de los 32 estados de México que ya han adoptado alguna forma de mando único está Nuevo León, en la frontera con Texas y se desenvuelve como pilar del crecimiento económico impulsado por las exportaciones de México. La población de cuatro millones de habitantes del estado se concentra en el área metropolitana de Monterrey, la tercera ciudad más grande de México y su centro industrial.

La violencia pandillera estalló en Monterrey hace tres años debido a la ruptura entre el Cartel del Golfo y los Zetas, abrumando rápidamente la capacidad de la policía local y estatal para lidiar con ella.

[Vea el especial de tres partes de InSight Crime acerca de los Zetas y la Batalla por Monterrey].

“Cuando el problema empeoró entre los grupos criminales y empezamos a combatirlo, descubrimos que la policía no estaba a la altura y, por el contrario, estaba cooperando con los criminales”, dijo el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina, en una reunión con InSight Crime y otros medios de comunicación extranjeros esta semana.

En respuesta, el gobierno de Medina despidió a 4.200 agentes de la policía estatal, reemplazándolos por una fuerza de civiles, dotando el personal con oficiales contratados luego de un proceso de selección riguroso. Entre los requisitos para los nuevos oficiales es que nunca antes hayan servido en una fuerza de policía. Sólo el siete por ciento de los solicitantes sobrevivió al proceso de investigación de antecedentes y los exámenes de polígrafo.

“Es un proceso muy intenso”, dijo Medina. Hasta el momento 3.200 nuevos funcionarios han sido contratados, también dijo, con unos 2.000 nuevos reclutas contratados cada año, alrededor de 80 nuevos agentes a la semana.

Pero Medina dijo que el esfuerzo ha valido la pena, con algunos delitos reduciéndose bruscamente. Los robos de coches, que se convirtieron en una plaga en los últimos años en el Monterrey Metropolitano, se han reducido en un 70 por ciento, según las estadísticas estatales. Las estadísticas también muestran que los homicidios al estilo pandillero se redujeron en un 30 por ciento entre 2011 y el año pasado. Y se redujeron en un 50 por ciento adicional entre el primer trimestre de 2012 y los tres primeros meses de 2013.

Análisis de InSight Crime

El deseo del gobierno de Peña Nieto de forjar un consenso en la creación de los mandos únicos refleja la realidad de la diversidad política de México, en el que la presidencia sostiene menos niveles de poder. Sin cambios constitucionales para proporcionar financiamiento federal para los mandos únicos – difícil de pasar en un congreso dominado por los opositores de Peña Nieto – estas fuerzas han tenido que buscar otras soluciones en los estados en los que han sido adoptados.

Pero los comentarios de Osorio esta semana casi implican que la creación del mando único seguirá en curso incluso más lentamente que antes.

Nuevo León es uno de los estados más ricos de México. Medina y los alcaldes del estado aprobaron la Fuerza Civil bajo una fuerte presión, tanto de la violencia entre los grupos criminales como de la poderosa élite empresarial de Monterrey. Pese a pertenecer al Partido Revolucionario Institucional de Peña Nieto (PRI), Medina se convirtió en uno de los gobernadores de México más estrechamente aliados a la ofensiva contra el crimen de Calderón, liderada por el ejército.

“La seguridad cuesta mucho, pero los costos de la inseguridad son mayores”, dijo Medina, quien estimó que la creación de la policía unificada ha ocupado más de la mitad de su tiempo en los últimos dos años. “Para conseguir esto se requiere voluntad política.”

“Desafortunadamente hemos visto declaraciones de otros lugares de ‘esto no es mi problema, esto es problema del gobierno federal.’ Nosotros nunca hemos dicho eso. Dijimos esto es nuestro problema, y vamos a lidiar con él como si el gobierno federal no existiera.”

Pero ese consenso sigue siendo difícil de conseguirse en México, incluso si dirigentes políticos nacionales siguen apoyando el Pacto por México que ha permitido la aprobación en el congreso de las reformas económicas y laborales.

Alcaldes y gobernadores tienen prioridades muy distintas que en Ciudad de México y la reforma policial cuesta mucho dinero. Los capos, que a menudo ejercen el control de facto en muchas regiones y estados, no van a apoyar una mejora de la policía.

Como escribió un destacado periodista, Carlos Puig, en su blog esta semana, el intento de Calderón de forzar la creación de cuerpos de policía unificada podría haber sellado el lento progreso del proyecto hasta la fecha. No obstante, “no es claro que apelando a la buena voluntad haya un impacto real en la calidad de nuestra policía o qué resultados ofrecen estas fuerzas de seguridad a los ciudadanos.”

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