Reporte europeo sobre narcóticos expone crecimiento en tráfico transatlántico

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Un nuevo informe sobre narcotráfico y consumo en Europa ayuda a entender el impacto de la producción sin precedentes en Latinoamérica en el suministro de drogas al otro lado del Atlántico.

El Reporte Europeo de Narcóticos 2020, publicado por el Centro Europeo de Monitoreo para Narcóticos y Adicción a Estupefacientes (European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction, EMCDDA), ha desglosado la dinámica del narcotráfico en el periodo 2018-2020.

Con una producción récord de 1.137 toneladas de cocaína en 2018 por parte del mayor productor mundial de cocaína, Colombia, los ojos de los traficantes latinoamericanos se han fijado con firmeza en Europa, el segundo mayor mercado de consumo en el mundo después de Norteamérica. Los precios al por mayor también son más altos en Europa, donde un kilo de cocaína se vende en US$42.000 en promedio, en comparación con los US$28.000 en Estados Unidos, según cifras reportadas por la Oficina de las Naciones Unidas para la Droga y el Delito (ONUDD). Más aún, el mercado europeo siguen presentando un importante potencial de expansión, según el nuevo informe.

A continuación, InSight Crime expone cuatro importantes conclusiones del Reporte Europeo de Drogas 2020.

1. Explosión del flujo de cocaína durante la pandemia

El flujo de cocaína en Europa se ha incrementado durante la pandemia. Los datos recolectados por el EMCDDA con base en decomisos e inteligencia indican que el narcotráfico no tuvo alteraciones serias, con la especial falta de afectación a métodos que aprovechan el intercambio comercial, como el tráfico por barcos de contenedores.

La pandemia está acelerando tendencias preexistentes en el tráfico de cocaína hacia Europa. Un informe anterior del EMCDDA estableció que los decomisos marítimos de cocaína con barcos de contenedores aumentaron seis veces entre 2006 y 2014 hasta convertirse en el método de tráfico dominante de un lado a otro del Atlántico.

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Con la drástica reducción del tráfico aéreo durante la pandemia, este método se ha vuelto aún más crucial para los traficantes transatlánticos de cocaína, según el informe.

Los traficantes también se las arreglaron para eludir las restricciones de movilidad durante la pandemia con redes de recepción dedicadas y funcionarios corruptos listos en importantes puertos y ciudades de Europa. Por ejemplo, en el puerto de Rotterdam —el mayor de Europa— los decomisos de cocaína alcanzaron las 25 toneladas en el primer semestre de 2020, el doble registrado en el mismo periodo del año anterior.

2. Más cocaína de mayor calidad

Los decomisos récord de cocaína y su pureza inédita indican que hay una cantidad de cocaína ‘sin precedentes’ ingresando a Europa, lo que conlleva una mayor disponibilidad para los consumidores, según el informe del EMCDDA.

Los datos más recientes de decomisos de cocaína en los países de la Unión Europea (UE), de 2018, indican que ese año se decomisó un récord de 181 toneladas de cocaína. Esto representa un aumento de 27 por ciento sobre 2017 y un alza de 151 por ciento sobre 2016. Entre tanto, los informes indican que la Unión Europea se dirige hacia otro año récord en decomisos de cocaína en 2020.

Más aún, el grado de pureza de la cocaína en las calles es el más alto en una década, según el reporte: una cada dos muestras de cocaína ensayadas arrojó una pureza superior al 75 por ciento.

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El análisis del enorme alza de los decomisos reportados por Italia, Alemania, Portugal y el Reino Unido en 2019 podría llevar a la conclusión de que se han diversificado los puntos de ingreso de la cocaína, pero es justo lo contrario; el grueso de la cocaína se capturó en tres países: en 2018, Bélgica, España y los Países Bajos presentaron el 78 por ciento de los decomisos totales de cocaína en la Unión Europea.

3. Expansión de los mercados de cocaína en Europa

El consumo de cocaína en Europa ha presentado un incremento sostenido durante la última década.

Usando encuestas sobre consumo de la droga, el informe halló que un estimado de 1,3 por ciento de la población, o más de 4 millones de personas, consumieron cocaína en 2018. El análisis del EMCDDA de metabolitos de cocaína en aguas residuales muestra un aumento de 120 por ciento entre 2015 y 2019.

El análisis de aguas residuales también indica que la cocaína se está haciendo más común en las ciudades de Europa del este.

El creciente consumo de cocaína en el este de Europa —una región de casi 300 millones de habitantes— indica muchas probabilidades de que el mercado europeo de cocaína siga expandiéndose en esa región y que hay posibilidades de que los grupos del crimen organizado en Europa y Latinoamérica lleguen a regiones sin explorar.

4. La producción europea de MDMA sigue en aumento

El Informe Europeo de Narcóticos también indica que la producción europea de drogas sintéticas es fuerte, lo que tiene implicaciones para Latinoamérica.

La producción de MDMA —abreviatura de la 3,4-metil​endioxi​metanfetamina, el principal ingrediente activo de la sustancia conocida comúnmente como éxtasis— está creciendo en Europa. Los decomisos de MDMA en el Viejo Continente muestran una tendencia ascendente desde 2010, y el informe menciona una diversificación de los lugares de producción. En 2018, se detectaron 20 laboratorios de MDMA en los Países Bajos, dos en España y uno en Suecia.

Cientos de miles de píldoras de MDMA fluyen hacia el oeste por el Atlántico desde países como Bélgica y Alemania hacia Latinoamérica, en especial Argentina. Una vez allí, la droga también se trafica a países vecinos con buen poder adquisitivo, como Chile.

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