Exespía argentino capturado en México dirigía red de explotación sexual

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Un exagente de inteligencia argentino fue detenido en México, acusado de dirigir una poderosa red transnacional de explotación sexual. La detención reveló el alto grado de sofisticación y colusión con élites que requiere una de las economías ilegales más rentables del mundo.

Raúl Martins, exagente de la extinta Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), fue aprehendido en Cancún, México, el 3 de octubre, según información del diario Clarín, cuando intentaba abordar un vuelo a la vecina Belice.

Martins, quien ostenta doble ciudadanía, argentina y mexicana, tiene una causa abierta en Argentina por dirigir una organización criminal para la explotación sexual de mujeres en varios clubes nocturnos de su propiedad en la ciudad de Buenos Aires en la década de 1990, y por lavado de dinero.

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Martins es una figura criminal de renombre y con buenas conexiones en Argentina, donde vivió y manejó sus negocios durante décadas. Construyó su imperio mediante la extorsión a influyentes políticos y empresarios, utilizando videos comprometedores grabados en sus clubes nocturnos.

Tras la apertura de una investigación en su contra en Argentina, se trasladó a México en 2003. Allí es dueño de bares en los que se lo acusa de haber explotado a mujeres para trabajar en prostitución.

La organización de Martins embaucaba a mujeres ofreciéndoles trabajos como modelos o recepcionistas en México y pagando sus tiquetes para que se instalaran allí. Al llegar a México, esas mujeres eran obligadas a prostituirse para pagar sus deudas.

Se estima que su organización generaba ganancias hasta de US$1 millón anuales en los bares que administraba en Buenos Aires y hasta de US$2 millones con los que operaba en México, según un informe publicado por Clarín.

Análisis de InSight Crime

La captura de Raúl Martins es un gran logro que se anotan las autoridades de Argentina, las cuales han hecho algunos avances positivos en la lucha contra la explotación sexual, aun cuando enfrentan organizaciones cada vez más sofisticadas.

Se cree que la trata de personas, gran parte de la cual tiene como fin la explotación sexual, es la cuarta actividad más lucrativa de las organizaciones criminales transnacionales, después de la falsificación de moneda, el narcotráfico y la tala ilegal, según un estudio de la organización Global Financial Integrity.

La naturaleza furtiva del delito hace especialmente difícil cuantificar el número de víctimas. Sin embargo, el nuevo informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) halló que, a nivel global, los países están detectando más víctimas y condenando a más traficantes.

Esto podría ser resultado de una mayor capacidad para identificar víctimas o bien de un mayor número de estas.

En Argentina, el índice de sentencias por esos crímenes subió de 52 por ciento en 2014 a 74 por ciento en 2017, si bien las acusaciones bajaron de 138 casos a solo 51, según el informe de la ONUDD.

Esto, combinado con un buen número de provisiones que brindan sólida protección legal a las víctimas, mejor recolección de datos y más herramientas para los fiscales, ha contribuido a que Argentina recibiera una mejor calificación en el Informe de 2018 sobre trata de personas producido por el Departamento de Estado estadounidense.

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La captura de Raúl Martins se considera un resultado de esos pasos positivos. Sin embargo, el hecho de que la organización siga operando en Argentina, posiblemente ayudada por una compleja red de conexiones en los altos niveles, demuestra la magnitud del desafío que queda por delante.

Alejandra Mangano, fiscal principal en la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX), de la Procuración General de Argentina, dijo a InSight Crime que, desde la aprobación de la ley contra el tráfico en 2008, las organizaciones criminales se adaptaron para formar operaciones más complejas.

“Las investigaciones se adaptaron y las organizaciones se adaptaron. Hemos logrado identificar los beneficiarios económicos de las organizaciones, los vínculos con los organismos de seguridad, los médicos que trataron a las mujeres. Tenemos una imagen más clara de cómo funciona el sistema”, explicó Mangano.

Pero, como sucede con el narcotráfico, el incremento y la mayor efectividad de las causas abiertas también han llevado a las organizaciones criminales a sumirse más en la clandestinidad.

Verónica Toller, periodista y experta en trata de personas, en entrevista con InSight Crime afirmó que, aunque los progresos son bienvenidos, cada vez es más difícil identificar la trata.

“Con el cierre de los burdeles, se traslada a las mujeres a la clandestinidad, a pequeños apartamentos privados, donde siguen siendo explotadas sexualmente por estas organizaciones. En algunos casos, también son obligadas a vender drogas a sus ‘clientes’”, explicó Toller.

Los investigadores están hallando otras semejanzas entre las organizaciones de explotación sexual y las dedicadas al narcotráfico, lo cual incluye el uso de rutas similares.

“Hemos identificado rutas de explotación sexual desde las provincias del norte de  Argentina hacia el centro del país, a Buenos Aires, y hacia el sur. En la Patagonia, hay una demanda muy grande de mujeres para la prostitución. Estas son algunas de las mismas rutas que se están usando para el narcotráfico”, observó Alejandra Mangano.

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