Las enseñanzas de un exgeneral para la policía de Honduras: Entrevista

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Julián Pacheco, general retirado del ejército que este año comenzó a servir como ministro de Seguridad de Honduras, enfrenta grandes retos en el país centroamericano, el más violento de la región. Y a pesar de su trayectoria militar, en una entrevista exclusiva con InSight Crime, Pacheco asegura que no está en su actual cargo para enseñarle “tácticas de guerra” a la policía hondureña.

Pacheco es el primer ministro no civil que ha tenido el Ministerio de Seguridad desde que fue creado en 1998. El Ministerio supervisa la apliación efectiva de la ley y los servicios policiales en el país, y la elección de Pacheco —quien dirigió fuerzas especiales contra el crimen, conocida como FUSINA, y trabajó en Inteligencia Militar— hizo parte de una serie de nombramientos de militares en puestos de civiles. Lo anterior ha generado algunas preocupaciones de que Honduras se esté apoyando demasiado en sus fuerzas armadas en temas de seguridad ciudadana. 

InSight Crime habló recientemente con Pacheco en Honduras acerca de sus prioridades como ministro de Seguridad, sobre cómo percibe la situación del crimen organizado en el país y acerca de sus ideas de cómo fortalecer a una policía que por mucho tiempo ha estado luchando contra la corrupción.

Esta entrevista ha sido condensada y editada para su claridad. Haga clic en las secciones resaltadas a lo largo del artículo para escuchar a Pacheco.

¿Cuáles son sus prioridades en el Ministerio de Seguridad?

Número uno es resolver el tema de investigación criminal, que es un problema que tiene el país, no la policía. Entonces necesitamos fortalecer la policía de investigación criminal y esa es prioridad uno. La segunda prioridad es, los sistemas de inteligencia policial; y más recursos humanos para inteligencia policial. El tercer tema importante es la parte logística, más vehículos, más tecnología para que ellos hagan su trabajo. Y el último sería la reclasificación de su personal. Esas son las cuatro prioridades que hemos establecido.

Recientemente en Honduras ha habido casos de alto nivel de narcotráfico. ¿Cómo han podido obtener logros que los gobiernos anteriores no alcanzaron? ¿Qué han hecho de manera distinta que no se hizo antes?

En todos los temas de seguridad influye mucho la decisión política. Usted puede mantener una institución muy dotada, muy entrenada, muy capaz. Pero si no existe la voluntad política de resolver un problema estratégico para el país, como es el narcotráfico, no se va a avanzar. Entonces esa ha sido la decisión del señor presidente de la República, de decir “vamos a combatir a estas bandas criminales porque nos están generando mucha violencia y mucha sangre en el país”.

¿Ha encontrado algún tipo de resistencia, de problemas? ¿Cuál ha sido la parte más difícil de atacar a estos grupos de alto nivel?

Primero, ha sido la vulnerabilidad que han tenido las instituciones de seguridad: la misma policía, la Fiscalía, la Corte [Suprema de Justicia], los juzgados. Para nadie es noticia o es extraño que en regiones como el occidente [de Honduras] el fiscal o el juez o el policía tal vez no actuaban en consonancia con los intereses de estas bandas, tienen demasiado miedo de hacerlo. Ya que estas bandas tenían tantos recursos, con certeza pueden tomar venganza por cualquier daño que les haga un fiscal o un juez.

 

“Que la droga va a pasar, va a pasar; pero no queremos que el país sea un escenario del narcotráfico, tanto nacional como internacional.”

Entonces lo que se creó fue la figura de fiscal con jurisdicción nacional. Un fiscal asentado en Tegucigalpa que podía actuar en el occidente del país. El juzgado de jurisdicción nacional también…

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Entonces estos [grupos criminales] podían tener la anuencia [sobornar] de las autoridades locales pero no tenían la de las nacionales. Y eso los desequilibró y fueron perdiendo el control y eso fue lo que nos permitió actuar de esa manera como se ha hecho. Paralelamente, el gobierno de Estados Unidos ha estado apoyando mucho con información, y eso también constituye una decisión política, recibirlos a ellos.

¿Han visto cambios en las dinámicas del hampa durante los últimos 18 meses?

Sí. Se ha reducido ostensiblemente la llegada de narcoavionetas a nuestro país. Se ha reducido también la llegada de drogas por mar y por tierra. Sabemos que la droga está pasando, no pretendemos derrotar al crimen organizado. Lo que queremos es establecer orden en el país. Y al establecer orden en el país vamos a disuadirlos de que busquen otras rutas. Que la droga va a pasar, va a pasar; pero no queremos que el país sea un escenario del narcotráfico, tanto nacional como internacional.

Pandillas y violencia

¿Cómo se puede enfrentar el tema de las pandillas en Honduras?

Bueno, hemos creado unidades especiales. El país tiene una unidad antipandillas que es manejada por la policía nacional. La unidad antiextorsión combate específicamente el tema de extorsión, que es la principal fuente de financiamiento de las pandillas. Pero lo más importante es crear unidades especiales de prevención.

Entonces vamos en dos rutas: quitar los espacios físicos donde ellos [las pandillas] tienen control de la población y quitarles el apoyo social de la población a estos pandilleros, porque es importante también ir reduciendo la base social de donde puedan captar nuevos miembros.

¿Y han podido establecer si las mismas pandillas se han sofisticado en los últimos años? ¿Si tienen mejor armamento?

Creemos que no, porque se les han quitado muchas capacidades logísticas que ellos tenían. Se las ha combatido duro. Se ha luchado contra el tráfico de armas, el tema de robo de vehículos, el tema de ocupar la infraestructura de algunos ciudadanos en algunos sectores del país; se han recuperado zonas completas.

 

“El tema de las pandillas no lo vamos a resolver en un año.” 

Sigue el problema, porque el tema de las pandillas no lo vamos a resolver en un año. Es un proceso que quizás vayan a abarcar varios gobiernos, pero que este gobierno lo ha iniciado.

¿Ustedes creen que las pandillas son responsables por la mayoría de los homicidios en el país?

En gran parte. Lo otro es el tema del narcotráfico por la rivalidad entre bandas, por el famoso tema del “tumbe” [robo] de drogas, por la famosa deslealtad entre bandas, que trae lo que son las famosas masacres. Pero también la pandilla genera un tema que se refiere especialmente a lo narco, al control del territorio para la distribución de drogas.

¿Cuál es la relación entre las pandillas y el crimen organizado transnacional?

Bueno, es más que todo en aquellos asesinatos de gran impacto. Ahí es donde se ve la participación de un grupo de pandillas –pandillas que ya tienen un nivel de entrenamiento por experiencia en el terreno– quienes se involucran con bandas de narcotráfico o con otros grupos criminales que no necesariamente son del narcotráfico. Y [a las pandillas] se les paga por la muerte de una persona, en lo que se conoce como sicariato.

Reforma a la policía y militarización de la seguridad

Un tema primordial y en desarrollo es la reforma policial. Honduras ha trabajado en el asunto por casi dos décadas pero hasta el momento no hay resultados.

Bueno, creo que he tenido la suerte de identificar un grupo de oficiales de la policía que quieren recuperar su policía, porque yo soy un oficial retirado de las fuerzas armadas.

Y estas instituciones [la policía, las fuerzas armadas] solo pueden recuperar estos problemas si desde adentro nace la voluntad, el compromiso de hacerlo. De afuera es imposible porque son instituciones jerarquizadas que tienen una estructura, unos códigos internos que solo ellos los entienden y que a veces la gente que viene de afuera no los entiende. Y no los entiende porque esta es una carrera; el policía que entra a la academia de policía debe saber que tiene por delante 35 años de servicio, entonces lucha por eso. Y lo mismo hace el militar.

Entonces lo que yo he hecho es identificar a un grupo de oficiales que quieran trabajar con el ministro en el tema de fortalecer a la policía, de salvar a la institución y recuperar la imagen de su policía ante la imagen de la opinión pública.


“¿Por qué los presidentes emplean a exmilitares en estas tareas? Porque es un tema de conocimiento, un tema de experiencia y de lealtad al país”


Un debate actual es la alta presencia de militares y exmilitares en posiciones de poder en temas de seguridad ciudadana. ¿Cómo ve usted esto, desde adentro, cuando se habla de la militarización de la seguridad ciudadana?

Mirando el tema de la policía ¿por qué los presidentes emplean a exmilitares en estas tareas?

Porque es un tema de conocimiento, un tema de experiencia y de lealtad al país y de que los presidentes deben necesitar un técnico en su trabajo, en áreas específicas que quieran mejorar. Yo veo esto como una oportunidad de servirle al país como una etapa transitoria.

Posiblemente en uno, dos, tres periodos que el ministro de Seguridad sea un general de la policía.

Tal vez usted tenga más experiencia que los demás, pero la preocupación es que llega con una mentalidad militar. Tiene la idea de que debe haber más atención en la prevención u ocupación del espacio territorial en vez de en la parte de investigación. Entonces la preocupación es que se imponga una mentalidad militar en la policía, que necesite tal vez una mentalidad distinta para enfrentar los problemas que tiene el país.

Vengo con una mentalidad técnica, es verdad. En tres ejes: el primero es una mentalidad de fomentar una jerarquía en la policía; dando la jerarquía, usted fomenta la disciplina y el compromiso institucional y la solidaridad entre los mismos policías.

 

“El policía no es un soldado (…) Yo no vengo aquí ni a enseñarles tácticas de guerra.”

El segundo es crear unas articulaciones entre la base de la policía y los oficiales superiores. Entonces se crea una conexión entre estos grados para que exista una responsabilidad de liderazgo. Entonces estamos tratando de recuperar el liderazgo de la policía de manera que exista una vinculación entre el general de la policía y la gente que está en la calle, porque esto es lo que no ha existido en la parte policial.

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Y otro tema que traemos es el de la planificación. Hay mucha ineficiencia en la planificación de la policía, la planificación a largo plazo, la planificación operativa y también la planificación táctica. Entonces, si usted no sabe definir qué objetivos tiene, es posible que no obtenga los logros buscados. Pero si usted define objetivos va a tener un orden —un orden para emplear sus recursos humanos, presupuestarios, logísticos y legales. Entonces eso es lo que estamos tratando de enseñarles a ellos [los policías]— que yo sé que tiene un orden, pero que se necesita estructurarlo.

Y otro tema es el logístico —cómo manejar una logística adecuada para poder ser funcional y que las operaciones tengan éxito—. Por ejemplo, en cosas tan elementales como saber el mantenimiento de los vehículos, tan elementales como saber cuánta dotación de munición necesita la policía para el entrenamiento este año, cuántas armas.

Qué tipo de armas necesita la policía. No necesita armas de guerra porque el policía no es un soldado. Es un ciudadano vestido de uniforme que anda con un revólver, que anda con una chapa para servirle al ciudadano… Yo no vengo aquí ni a enseñarles tácticas de guerra, ni tácticas de operaciones, ni tácticas aerotransportadas, ni de fuerzas especiales. Sin embargo, la policía necesita fuerzas especiales, pero unas fuerzas especiales con otras características, no las fuerzas especiales que tiene una estructura militar.

Usted dice que es una etapa transitoria pero al mismo tiempo habla de incluir a la policía militar en la Constitución. Entonces, no sé si las dos cosas son compatibles.

Bueno, esa es una decisión política del actual presidente; yo le voy a poner un ejemplo. En España hay tres policías: está la Guardia Civil, que es una policía militarizada, está la Policía Nacional y están las entidades de investigación. La Guardia Civil es prácticamente un ejército con el que cuenta España; lo tiene también Argentina, que tiene a la Gendarmería, Brasil tiene su Polícia Militar…

Al tener una sola institución encargada del orden público, corremos el riesgo de que nos pase lo que nos pasó con nuestra policía en la década pasada. [Necesitamos] otra institución que le haga contrapeso… Lo que finalmente les interesa a los ciudadanos es que les den seguridad, que haya quién los cuide, que haya a quién acudir en una emergencia y que les ayuden. Si es policía militar, si es Policía Militar de Orden Público, al ciudadano eso poco le interesa, lo que le interesa es tener una respuesta cuando quiere auxilio.

Usted antes manejaba FUSINA, y también se dedicaba a la Inteligencia ahora maneja el Ministerio de Seguridad. También tenía acceso a las escuchas telefónicas; o sea, eso es una concentración de poder, según lo que uno ve desde afuera ¿Usted cómo lo percibe desde adentro?

No creo que sea algo por lo que haya que preocuparse. No tengo tanto poder como mucha gente piensa porque no es verdad. Además, el único poder que tengo es la experiencia durante mis 35 años de carrera.

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