Éxitos (y retos) de Latinoamérica en la lucha contra la trata de personas

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La mayor parte de los países del hemisferio occidental ahora cuentan con leyes contra la trata de personas que cumplen con las normas de la ONU. Pero mejores leyes significan poco sin más condenas para este delito.

Más países latinoamericanos que nunca antes han aprobado legislaciones que cumplen con las normas internacionales sobre la trata de personas, como ha sido destacado en un nuevo informe (pdf) de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD).

De los 31 países encuestados en las Américas, ahora 26 cuentan con leyes contra la trata de personas que cumplen con estas normas. Esto representa un marcado contraste con respecto a 2003, cuando sólo tres países latinoamericanos las cumplían, como se indica en la siguiente tabla.

Pero a pesar de que Latinoamérica puede haber reforzado su legislación contra la trata de personas, la región no está cumpliendo a la hora de condenar efectivamente a los culpables del crimen. Según la ONUDD, sólo el 10 por ciento de todos los sospechosos investigados por cargos de trata de personas en las Américas recibieron condenas. El único país de Latinoamérica que vio más de 50 condenas de trata de personas entre 2010 y 2012 fue Perú. Durante ese mismo período, algunos países de Centroamérica y el Caribe no consiguieron imponer ninguna condena por este crimen.

La ONUDD también señala que durante estos tres años, tanto Norte como Centroamérica -así como partes de Suramérica- experimentaron algunos de los más significativos aumentos en la trata de niños en todo el mundo. En total, los niños constituyeron cerca del 30 por ciento de las víctimas de trata de personas en las Américas, y aproximadamente dos tercios de estos niños víctimas de trata fueron mujeres.

El informe de la ONUDD también destaca el papel clave del crimen organizado en las operaciones de trata de personas en todo el mundo. Como sería de esperar, por lo general las redes de traficantes transnacionales son orquestadas por grupos criminales bien organizados de mayor tamaño, mientras que los grupos más pequeños o los individuos tienden a traficar a sus víctimas a nivel nacional o subregional.

Análisis de InSight Crime

Según los informes, la trata de personas es la tercera industria ilícita más grande de Latinoamérica después del tráfico de drogas y armas. Si bien la aprobación de legislaciones más acordes con las normas internacionales contra la trata de personas representa un paso adelante, la región todavía no ha conseguido hacer frente a los altos niveles de impunidad en lo que respecta a estos casos. Como se puede ver en países como Colombia, donde existen fuertes leyes contra la trata de personas, una legislación mejor no significa mucho si las leyes no se hacen cumplir.

Una de las razones que podría explicar la baja tasa de condenas en Latinoamérica es la corrupción oficial, incluyendo la aceptación de sobornos por parte de los funcionarios de visado y de control de fronteras. Los jueces reacios a pronunciarse a favor de las víctimas son otra problemática.

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Sin embargo, la falta de condenas por trata de personas en Latinoamérica no se debe únicamente a la corrupción. Como señala el informe de la ONU, la falta de datos fiables sobre quienes ellos llaman “poblaciones ocultas” hace de la trata de personas un delito difícil de catalogar, y, por lo tanto, de enjuiciar. Un caso notorio de trata de personas en Argentina que vio la absolución de todos los sospechosos en una sentencia de 2012, demostró cómo la falta de pruebas físicas a menudo puede dar lugar a un resultado desfavorable para las víctimas.

En cuanto a los datos demográficos de las víctimas de trata de personas, la alta tasa de menores de edad que son llevados hacia y desde Centroamérica probablemente se deba a los niveles crecientes de violencia en el Triángulo del Norte -un área que incluye a Honduras, Guatemala y El Salvador. La violencia de pandillas ha sido ampliamente reconocida como un factor que alimenta la migración de niños no acompañados desde esta región, lo que ha dejado a los niños altamente vulnerables a los criminales, deseosos de aprovecharse del caos.

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Recientemente Latinoamérica ha hecho algunos otros avances clave en la lucha contra la trata de personas. En su informe sobre la trata de personas de 2014, el Departamento de Estado de Estados Unidos elogió los esfuerzos de Chile y Honduras de invertir más en personal que luche contra la trata de personas. Perú está ampliando el número de fiscales especializados en la investigación del delito, mientras que en Argentina, el fallo de 2012 que dejo en libertad a todos los sospechosos de un emblemático caso de trata de personas, fue revertido, y dio lugar a la condena de diez personas.

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